20 de abril de 2010

El Nilo convertido en sangre: Significado actual

Fue la primera de 10 plagas con las que Dios ejecutó grandes juicios y señales en la Primera Potencia Mundial: Egipto.

Sucedió hace 3500 años, pero
¿tiene algo que enseñarnos HOY este suceso?


"Entonces Jehová dijo a Moisés: “El corazón de Faraón es insensible. Ha rehusado enviar al pueblo. Ve a Faraón por la mañana. ¡Mira! ¡Va a salir al agua! Y tienes que ponerte en tal posición que te encuentres con él a la orilla del río Nilo, y has de llevar en tu mano la vara que se convirtió en serpiente. Y tienes que decirle: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Envía a mi pueblo para que me sirva en el desierto, pero ¡mira!, no has obedecido hasta ahora. Esto es lo que ha dicho Jehová: Por esto sabrás que yo soy Jehová. Aquí voy a golpear con la vara que está en mi mano sobre el agua que está en el río Nilo, y ciertamente se convertirá en sangre. Y los peces que están en el río Nilo morirán, y el río Nilo realmente hederá, y a los egipcios simplemente no les quedarán ganas de beber agua del río Nilo.

Video: Los 10 Mandamientos



El mensaje de Dios era claro para Faraón: deja ir a mi pueblo, decía Dios a Faraón por medio de Moisés. ¿Y al reacción de Faraón? El no como respuesta. Sencillamente, él no dejaría ir a Israel de Egipto. (Ver en el video estos sucesos, en los minutos 34-37).

¿Cuál era el problema de Faraón? Su corazón era insensible. Duro. Terco.

A Faraón no le impresionó que Moisés y Aarón se presentaran ante él, y le mostraran lo que podía esperar del Poder de Dios. La vara de Moisés se convirtió en una serpiente, una que engulló a las otras serpientes que los sacerdotes y amgos egipcios convirtieron de sus varas. No pensó Faraón en la petición de Jehová, en boca de Moisés y Aarón.

"¿Quién es Jehová para que YO (Faraón) obedezca su voz y envíe a Israel?", decía el Faraón, siendo él mismo una deidad egipcia, venerada por todos.

Jehová ordenó a Moisés acudir a donde Faraón, cuando este se hallara en el Nilo. El Nilo era más que un río. Era un lugar sagrado, un lugar donde habitaban dioses y diosas de Egipto. Era además la fuente de agua para beber de los egipcios, y clave para el desarrollo de la agricultura y la ganadería egipcias. Constituía además un baluarte para la defensa de la nación.

Allí, en el corazón mismo de Egipto, mandó Jehová a Moisés, con su vara. ¿Era la varita mágica? No. Era el símbolo del poder eficaz de Dios para ejecutar señales y obras que el Dedo de Dios iba a operar por la voluntad divina.

¿Por qué convertir el Nilo en Sangre? ¿Era la intención de Dios matar de sed a los egipcios, y a los israelitas?

El propósito era hacerle saber a Faraón quién es Jehová. ¿No había dicho Faraón que quién era Jehová? No había problema. Ya Jehová le mostraría lo que significaba conocer a Jehová... su lado oscuro.

Era lo que quería Faraón. En su libre albedrío.

No Jehová.

¿Es buena idea enfrentarse a Dios? No.

Más tarde Jehová dijo a Moisés: “Di a Aarón: ‘Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus canales del Nilo y sobre sus estanques llenos de cañas y sobre todas sus aguas represadas, para que se conviertan en sangre’. Y ciertamente habrá sangre en toda la tierra de Egipto y en las vasijas de madera y en las vasijas de piedra”. Al instante hicieron esto Moisés y Aarón, tal como había mandado Jehová, y él alzó la vara y golpeó el agua que estaba en el río Nilo a los ojos de Faraón y de sus siervos, y toda el agua que estaba en el río Nilo fue convertida en sangre. Y los peces que estaban en el río Nilo murieron, y el río Nilo empezó a heder; y los egipcios no podían beber agua del río Nilo; y la sangre vino a estar por toda la tierra de Egipto.

Hay 2 fluidos indispensables para nuestra vida: el agua y la sangre. Nuestro cuerpo es químicamente en su 70% agua, y la sangre es el fluido de la vida. Pero convertir el agua del Nilo en sangre transformaba la vida en la muerte. No podría nadir en Egipto beber sangre para calmar la sed.

No obstante, los sacerdotes practicantes de magia de Egipto procedieron a hacer la misma cosa con sus artes ocultas; de modo que el corazón de Faraón continuó obstinado, y no les escuchó, tal como había hablado Jehová. Por tanto, Faraón se volvió y entró en su casa, y no fijó su corazón en hacer caso a esto tampoco. Y todos los egipcios anduvieron cavando alrededor del río Nilo por agua para beber, porque no podían beber del agua del río Nilo. Y llegaron a cumplirse siete días después que Jehová hirió el río Nilo.

Artes ocultas vs Espíritu santo. El poder maligno vs el poder de Jehová. Al imitar los magos egipcios lo que hizo Jehová por medio de Moisés, Faraón siguió terco. No escuchó. Volvió a su casa, a seguir con su rutina cotidiana. ¿Para qué preocuparse, cierto?

El Nilo convertido en sangre: Significado actual

El Apocalipsis son señales. Son símbolos que reflejan realidades.

Y algunas frases contenidas recuerdan lo sucedido hace 3500 años, cuando Dios por su poder e intervención, convirtió el Nilo en sangre:

"Y el segundo ángel tocó su trompeta. Y algo semejante a una montaña grande que ardía en fuego fue arrojado al mar. Y la tercera parte del mar se convirtió en sangre; y murió la tercera parte de las criaturas que están en el mar, las cuales tienen alma, y la tercera parte de los barcos fue destrozada".

"Y el tercer ángel tocó su trompeta. Y una gran estrella que ardía como una lámpara cayó del cielo, y cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de aguas. Y el nombre dado a la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se tornó en ajenjo, y muchos de los hombres murieron a causa de las aguas, porque se habían hecho amargas".

Ambos eventos son los simbólicos. Y tienen algo en común: la transformación. Una simbólica tercera parte del mar -el mar es la humanidad-, ha sufrido en sí misma una transformación. Era este mar -la humanidad inestable alejada de Dios-, y ahora está como si estuviese muerta, o convertida en sangre. Esto no se trata de muerte literal, sino simbólica. Esta tercera parte de la humanidad, ha sido afectada, o transformada negativamente.

Si en el caso de la conversión del Nilo en sangre, el medio de lograrlo fue un instrumento divino, la vara de Moisés, ene este caso no interviene Dios. No es Jehová quien afecta negativamente a esta tercera parte simbólica de la humanidad. Dios como Juez pronuncia juicio justo, sobre la base de lo que hace o deja de hacer cada quien. Sobre la base del ejercicio consciente y deliberado del libre albedrío.

Lo que convierte en sangre a la tercera parte del mar es una montaña. Una montaña que arde en fuego. ¿Qué representa esta montaña ardiente con fuego? Los gobiernos, organizaciones y entidades políticos son encumbrados ante los hombres, gobiernan sobre otros.

¿Han resultado en vida, salud, paz y prosperidad los gobiernos políticos, sea cual sea su ideología para las personas que están bajo su gobernación?

Las noticias recientes muestran cómo la economía, tanto nacional, como mundial, sufre descalabro tras descalabro. Y es patente a la vista de las personas que los gobiernos no pueden solucionar eficazmente los problemas. Se esfuerzan, sin duda. Pero, ¿pueden evitar que haga erupción un volcán? ¿Pueden hacer que llueve en zonas de sequía? ¿Pueden evitar que haya terremotos?

Pero lo que verdaderamente genera la conversión de mar a sangre de esta tercera parte, es la decisión de la gente. Al igual que Faraón, muchos ven evidencia del fracaso de los gobiernos políticos, y en vez de pensar para sí mism@s el significado de estas cosas, hacen lo mismo que hizo Faraón, tras ver al Nilo convertido en sangre: irse a su casa y seguir su vida, como si nada pasara.

Negar la realidad de la evidencia. Ver lo que está sucediendo en las noticias, y ni siquiera preguntarse: ¿Qué significa todo esto?, no es culpa de Dios. Es responsabilidad de cada quien ver las señales, y analizar en el corazón qué significan estos sucesos y cómo actuar.

Hay 2 maneras de conocer a Dios: a las buenas, o a las malas.

Dios es Luz, pero forma oscuridad. Dios da entendimiento, pero también lo cierra. Dios da perspicacia, pero también a niega.

¿Qué hace que uno entienda, discierna los hechos, y tenga perspicacia, o no? La propia decisión personal. Soy YO, quien decide si se hace obstinado, o voluntariamente busca de Dios entender, escuchar su voz.