12 de junio de 2010

Qué es un Sacerdote

"Ni un abuso más"

Eso dijo Benedicto XVI, pidiendo perdón pr primera vez de forma clara por los casos de abusos sexuales a menores cometidos por miembros de a Iglesia Católica. En la plaza de San Pedro, durante el acto final del Año Sacerdotal y ante 15.000 curas tocados con estolas blancas, el Papa dijo: "Pedimos insistentemente perdón a Dios y a las personas afectadas, y queremos prometerles que haremos todo lo posible para que un abuso como ese no suceda nunca más". (Véase la entrada Comentarios sobre: Escándalo en la Iglesia Católica).
 
Joseph Ratzinger por primera vez dedicó gran parte de su homilía en el Vaticano a la pederastia eclesial, asunto que ha copado las primeras páginas de los periódicos en los últimos meses. Afirmó que no es casualidad que el escándalo haya estallado precisamente durante la celebración del Año Sacerdotal. "Era de esperar que al enemigo no le gustara que el sacerdocio brillara de nuevo; él hubiera preferido verlo desaparecer, para que al fin Dios fuera arrojado del mundo", dijo. "Así ha ocurrido que, precisamente en este año de alegría por el sacramento del sacerdocio, han salido a la luz los pecados de los sacerdotes, sobre todo el abuso a los pequeños, en el cual el sacerdocio, que lleva a cabo la solicitud de Dios por el bien del hombre, se convierte en lo contrario".

"Si el Año Sacerdotal hubiera sido una glorificación de nuestros logros humanos personales, habría sido destruido por estos hechos", dijo después. "Sin embargo, este hecho hay que considerarlo como una tarea de purificación, un quehacer que nos acompaña hacia el futuro y nos hace reconocer y amar más aún el gran don del sacerdocio".

Sobre el encubrimiento de la pedofilia, Ratzinger pidió "severidad" e hizo esta reflexión: "Igual que el pastor necesita el bastón para proteger a su rebaño, también la Iglesia debe usar el bastón del pastor para proteger la fe contra los falsificadores, contra las orientaciones que son, en realidad, desorientaciones". 

"El bastón puede ser un servicio de amor. Hoy vemos que no se trata de amor cuando se toleran comportamientos indignos de la vida sacerdotal", concluyó.
 

Vale la pena reflexionar en estas palabras del Papa de Roma. Él reconoce que el sacerdocio debe servir para iluminar en el mundo, para hacer que los corazones de la gente se vuelquen a Dios y a la fe. Ese servicio impulsado por el amor, que sea capaz de proteger a los más débiles y vulnerables componentes de la sociedad: niños, niñas, personas de mayor edad, los pobres, los marginados y excluidos, esas personas de las que dijo Cristo que él venía a buscarlas cual ovejas perdidas. Cristo dijo que no venía a buscar a los justos, o que se vean a sí mismos como tales, sino a los que eran considerados parias de la sociedad para que se reconciliaran con Dios.

A pesar de la imagen negativa del sacerdocio católico, lo cierto es que la Biblia sí habla del sacerdocio. Y da una visión de lo que es el sacerdocio.
La primera vez en la Biblia que se llama sacerdote a un personaje es a Melquisedec, y lo hace en conexión con Abrahán, el hombre que era amigo de Dios. Relata el Génesis:

Y Melquisedec rey de Salem sacó pan y vino, y él era sacerdote del Dios Altísimo. 19 Entonces lo bendijo y dijo: “¡Bendito sea Abrán del Dios Altísimo, Productor de cielo y tierra; 20 y bendito sea el Dios Altísimo, que ha entregado a tus opresores en tu mano!”. Ante aquello, Abrán le dio el décimo de todo.
Génesis 14:17-20

Este Melquisedec es singular porque es tanto rey como sacerdote (era rey de Salem, antigua Jerusalén).
¿Quién invistió a Melquisedec como sacerdote de Dios? No tuvo predecesores ni sucesores en su labor sacerdotal. Sobre quién otorga la dignidad sacerdotal, declara la carta a los Hebreos 5:4-6: 

También, el hombre no toma esta honra por su propia cuenta, sino únicamente cuando es llamado por Dios, así como también [lo fue] Aarón. 5 Del mismo modo también, el Cristo no se glorificó a sí mismo mediante llegar a ser sumo sacerdote, sino [que fue glorificado por aquel] que habló respecto a él: “Tú eres mi hijo; yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre”. 6 Así como dice también en otro lugar: “Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec”.
 
Notamos que es Dios quien elige, quien otorga la capacidad y función sacerdotal. El apóstol Pablo hace alusión a Aarón, primer sumo sacerdote de Israel, y Cristo mismo, glorificado por Su Padre para actuar en la capacidad sacerdotal, a semejanza de Melquisedec, rey-sacerdote.
http://languages.bibleschools.com/spanish/images/jchiprst.jpgEn Israel hubo sacerdocio, instituido por Dios. Sacerdocio que fue regulado por la Ley de Moisés, pero que era un modelo de algo mejor. Ese algo mejor es introducido por medio de Jesucristo. Es a través de Jesucristo que se establece el sacerdocio cristiano. Sólo el apóstol Pedro hace explícita esta idea en su primera carta:  

Llegando a él como a una piedra viva, rechazada, es verdad, por los hombres, pero escogida, preciosa, para con Dios, 5 ustedes mismos también como piedras vivas están siendo edificados en casa espiritual para el propósito de un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptos a Dios mediante Jesucristo. 6 Porque está contenido en la Escritura: “¡Miren!, voy a colocar en Siónedificadores rechazaron ha llegado a ser [la] cabeza de[l] ángulo”, 8 y “una piedra de tropiezo y masa rocosa de ofensa”. Estos tropiezan porque son desobedientes a la palabra. Para este mismo fin también fueron señalados. 9 Pero ustedes son “una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para posesión especial, para que declaren en público las excelencias” de aquel que los llamó de la oscuridad a su luz maravillosa. 10 Porque en un tiempo ustedes no eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; eran aquellos a quienes no se había mostrado misericordia, pero ahora son aquellos a quienes se ha mostrado misericordia.
 
1 Pedro 2:4-10

Pedro hace referencia a Jesucristo. Pero lo presenta como una piedra angular de fundamento. Para el creyente, Jesucristo es una piedra viva, escogida por Dios, preciosa, colocada en el Monte Sión en los Cielos. Jesucristo es el fundamento de una casa: la casa de Dios. Esto lo indica Pablo en su carta a los Efesios:

http://www.impactoevangelistico.net/images/stories/Querubines.jpgCiertamente, por lo tanto, ustedes ya no son extraños y residentes forasteros, sino que son conciudadanos de los santos y son miembros de la casa de Dios, 20 y han sido edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular de fundamento. 21 En unión con él, el edificio entero, unido armoniosamente, va creciendo para [ser] un templo santo para Jehová. 22 En unión con él, ustedes, también, están siendo edificados juntamente para ser lugar donde habite Dios por espíritu.
 
Efesios 2:19-22  

Ese templo santo no es físico, es espiritual. Y tiene como fundamento a Cristo, pero como todo edificio, posee estructuras que le dan forma. Espiritualmente, el apóstol Pedro dice a los creyentes que son “una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para posesión especial, para que declaren en público las excelencias”.

Esto nos muestra que hay creyentes, que son un sacerdocio real, o sacerdotes-reyes, con Cristo Jesús como fundamento. Espiritualmente, en ese cuerpo de creyentes, reside Dios por espíritu.

Otros detalles sobre el sacerdocio cristiano nos son revelados en el Apocalipsis:

Al que nos ama y que nos desató de nuestros pecados por medio de su propia sangre 6 —e hizo que fuéramos un reino, sacerdotes para su Dios y Padre—, sí, a él sea la gloria y la potencia para siempre. Amén.

Revelación 1:5-6   

Y vi de pie en medio del trono y de las cuatro criaturas vivientes, y en medio de los ancianos, un cordero como si hubiera sido degollado, que tenía siete cuernos y siete ojos, los cuales ojos significan los siete espíritus de Dios que han sido enviados por toda la tierra. 7 Y él fue y en seguida lo tomó de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. 8 Y cuando tomó el rollo, las cuatro criaturas vivientes y los veinticuatro ancianos cayeron delante del Cordero, cada uno teniendo un arpa y tazones de oro que estaban llenos de incienso, y el incienso significa las oraciones de los santos. 9 Y cantan una canción nueva, y dicen: “Eres digno de tomar el rollo y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios personas de toda tribu y lengua y pueblo y nación, 10 e hiciste que fueran un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y han de reinar sobre la tierra”.
 
Revelación 5:6-10

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y reinarán con él por los mil años.
 
Revelación 20:6

Las Escrituras son consistentes en afirmar que el sacerdocio cristiano es uno que combina el poder real y sacerdotal, y es potestad de Dios otorgarlo. Como lo revela el Apocalipsis sólo 144.000 elegidos por Dios actúan como sacerdotes y reyes, a la manera de Melquisedec.

La pregunta más pertinente que cabe en este momento formular es: ¿qué funciones desempeña un sacerdote desde el punto de vista bíblico?

Es importante señalar un aspecto: sólo los 144.000 son elegidos por Dios para ser sacerdotes, y cumplen ese rol de sacerdotes. Sin embargo, hay otros roles o funciones que desempeñan o pueden llevar a cabo los creyentes. Hay creyentes que actúan como maestros de la Palabra de Dios, otros funcionan como pastores espirituales, todo depende de cómo Dios le utilice. Pero sólo la función y dignidad sacerdotal recae en los 144.000, elegidos por Dios para gobernar con Cristo en el Cielo.