7 de julio de 2010

"No sólo de pan vive el hombre"



Tras 40 días y 40 noches de ayuno en el desierto, Jesús sintió hambre. El espíritu de Dios le había conducido al desierto, a fin de que tuviese la preparación necesaria antes de emprender su ministerio.

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¿Qué comería? En el desierto no había nada para comer. Y Jesús estaba agotado, sin fuerzas como para emprender el camino, y buscar comida. Sin embargo, en la escena se presenta un personaje: el Tentador. En el momento en el que Jesús siente hambre, este personaje sugiere una solución al problema que tenía Jesús: su hambre. Le dice: 

“Si eres hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en panes”. Mateo 4:3

Parece una buena idea. El Tentador declara a Jesús que SI es Hijo de Dios.... entonces que diga a las piedras que se conviertan en panes. ¿Qué pretendía el Tentador? ¿Ayudar a Jesús a paliar su hambre? Sabemos que el Tentador realmente sugiere un desafío, un reto. Le llamamos tentación, o incitación al mal. 

La reacción de Jesús sería su primer acto ya como Mesías, y ante un enemigo. ¿Qué haría Jesús? No se dejó apelar a su orgullo. Note que las palabras del Tentador son: "Si eres...". A veces, cuando alguien busca provocarnos, nos dice algo como "a que no te atreves...", o "a que no eres capaz de...". 

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¿Dudaba el Tentador que Jesús de Nazaret era el Hijo de Dios? ¿Quería una señal de que era el Mesías, así como lo demandaron los fariseos a Jesús después?

No era cuestión de duda, de si realmente Jesús era el Mesías. Era una especie de juego psicológico, una especie de movida de piezas de un tablero de ajedrez. Está claro que la mismísima presencia de Jesús hacía generar inquietud en seres espirituales malvados. Jesús mismo dijo que vino al mundo a traer la espada. Eso significa confrontación, guerra.

Jesús podía convertir piedras en panes. Piedras era lo que había y de sobra en el desierto. Grandes, pequeñas, de varias formas. Convertir una piedra en pan, como lo sugirió el Tentador, era transformar lo que había en el desierto, en pan, o algo comestible. ¿Podía Jesús hacer eso? Sí, eso lo demuestra el milagro de convertir agua en vino, por ejemplo.

Está claro que Jesús, dotado del poder de Dios, podía convertir piedras, en panes, o en una comida como la que aparece en esta imagen para saciar el hambre.  

http://paisajesmexico.net/imagenes/Langosta.jpgJesús respondió al Tentador:

“No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de Jehová” 

(Mateo 4:4)

Si recordamos el relato histórico, el Tentador prosigue con otras 2 tentaciones, que Jesús rebate hábilmente. Pero, ¿qué significa esa frase de Jesús de que se debe vivir de "toda expresión que sale de la boca de Jehová"? 

Jesús citó del Deuteronomio 8:3, de acuerdo con la versión Septuaginta griega de este texto hebreo. La palabra griega traducida “expresión” (rhema) tiene doble significado. A veces se traduce “palabra”, “expresión” o “habla”. Pero, tal como su equivalente hebreo (davar), puede significar también “cosa”. 

Para entender el significado de un "rhema" de Dios, tenemos las palabras de Lucas 1:37, que leemos: 

“Con Dios ninguna declaración [rhema] será una imposibilidad”. 

¿Quién dijo esto? Fue el ángel Gabriel. 

Así, esta palabra griega, especialmente como se utiliza en relación con Jehová, puede implicar una “palabra”, una “declaración”, o una “expresión” de Dios. O puede implicar una “cosa”, sea que se refiera a un “suceso”, o “acción” descrita, el resultado de lo que se ha dicho, la palabra cumplida. Definitivamente Dios no puede decir sencillamente cualquier cosa. Eso pudiera ser así en el caso de un hombre, incluso si lo que dijera careciera de sentido o fuera improbable que sucediera. Pero respecto a las declaraciones de Dios, el significado de Lucas 1:37, dicho por el ángel Gabriel, es que ninguna palabra o declaración de Jehová puede quedar sin cumplirse. La declaración que el ángel había hecho a María, pues, tenía que realizarse. La idea tras las palabras que en hebreo y en griego se utilizan para la “palabra”, “habla”, “expresión” o “declaración” de Jehová se expresa hermosamente en el libro de Isaías. Jehová declara: “Porque tal como la lluvia fuerte desciende, y la nieve, desde los cielos y no vuelve a ese lugar, a menos que realmente sature la tierra y la haga producir y brotar, y realmente se dé semilla al sembrador y pan al que come, así resultará ser mi palabra [en hebreo, davar; en griego, rhema] que sale de mi boca. No volverá a mí sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado, y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado”. (Isaías 55:10, 11.)

Si Jesús dijo que "no solo de pan vive el hombre, sino que de toda expresión que sale de la boca de Jehová vive el hombre", quiso decir algo más que una respuesta al Tentador. Uno necesita comer para vivir, y beber. Son necesidades básicas. Jesús tenía hambre, y sed. Necesitaba comida y agua, o moriría. Pero, más allá de la necesidad de alimento y bebida para vivir, Él dijo que Su vida se sustentaría no sólo de pan, sino, más bien, de TODA expresión, o rhema que saliera de la boca de Dios. 

¿Puede alguien inteligente sustentar su vida, y todo lo que ella conlleva, de acuerdo a lo que diga Jehová?

Jesús al citar del Deuteronomio 8:3 nos ayuda a razonar en ese aspecto. Jesús conocía estas palabras declaradas en Deuteronomio 8:2, 3: "Tienes que acordarte de todo el camino que Jehová tu Dios te hizo andar estos cuarenta años en el desierto, a fin de humillarte, de ponerte a prueba para saber lo que estaba en tu corazón, en cuanto a si guardarías sus mandamientos o no. De modo que te humilló y te dejó padecer hambre y te alimentó con el maná, que ni tú habías conocido ni tus padres habían conocido; para hacerte saber que no solo de pan vive el hombre, sino que de toda expresión de la boca de Jehová vive el hombre".

Jesús sabía que millones de israelitas —viejos, jóvenes, hombres, mujeres y niños— habían estado vagando por 40 largos años en “el desierto grande e inspirador de temor, con serpientes venenosas y escorpiones y con suelo sediento que no [tenía] agua” (Deuteronomio 8:15). Habían necesitado agua que beber y alimento que comer. ¿Qué relación había entre las necesidades de los israelitas y las expresiones, o palabras, que salían de la boca de Jehová? Bueno, ¿qué cosas tangibles, qué provisión les habían sucedido entre los israelitas como resultado de las expresiones de Jehová? 

Moisés escribió: “Tu manto no se desgastó sobre ti, ni se te hinchó tu pie estos cuarenta años. [...] [Jehová] hizo salir para ti agua de la roca pedernalina; [y él] te alimentó con maná en el desierto” (Deuteronomio 8:4, 15, 16). La relación es ésta: Los israelitas no habrían recibido ninguna de estas cosas si Jehová no hubiera mandado que tuvieran lugar. Así, los israelitas habían vivido literalmente “de toda expresión [o mandato] de la boca de Jehová”.

Los israelitas, esa nación de más de 3 millones de personas que vagó en el desierto comió, bebió, tuvo ropa, calzado, hasta aire acondicionado y calefacción... porque eso dispuso Jehová. Eso fue lo que salió de la boca de Dios. Ese fue el rhema de Dios. Jamás sucedió que Jehová dijera, por ejemplo, que a las 6 de la mañana habría maná, y el maná no apareció. No sucedió, porque lo que sale de la boca de Jehová debe cumplirse. 

Si los israelitas se hubieran aprovechado plenamente de sus experiencias en el desierto, habrían aprendido a ‘vivir de toda expresión de la boca de Jehová’, no solo al aprender a obedecer Sus mandamientos escritos, sino, de hecho, al experimentar los resultados de las expresiones de Jehová en su vida como nación e individualmente. Habían recibido amplia oportunidad de ‘gustar y ver que Jehová es bueno’ (Salmo 34:8). Estas experiencias enriquecedoras con relación a las palabras de Jehová —tanto las dichas como las cumplidas— deberían haberlos sustentado en sentido espiritual. 
 
JEHOVÁ es el Gran Proveedor de Alimento. Lo fue para los israelitas, y se presentó así al hombre en el mismísimo primer capítulo de la Biblia (Génesis 1:29, 30). Mucho tiempo después, el salmista David dijo a Jehová con gratitud: “A ti miran con esperanza los ojos de todos, y tú estás dándoles su alimento a su tiempo. Estás abriendo tu mano y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente” (Salmo 145:15, 16). Sí, Jehová ha provisto una abundancia de alimento tanto para los humanos como para los animales. No obstante, hay una diferencia. Mientras que los animales requieren solamente alimento físico, Jesús mostró que el hombre necesita más que pan o alimento físico. El hombre ‘debe vivir también de toda expresión que sale de la boca de Jehová’ (Mateo 4:4.)


No somos sólo carne y hueso. Somos espíritu, y necesitamos satisfacer -si queremos y lo permitimos-, nuestra necesidad espiritual. La pregunta, si deseamos hacérnosla, sería si somos conscientes de nuestra necesidad espiritual. Si más allá de la preocupación por las deudas por pagar, por el día a día, hacemos lugar para reconocer que necesitamos de Dios en nuestras vidas, y si le consideramos como Aquel que provee todas las cosas que necesitamos.  

El experimentar individualmente la manera maravillosa como Jehová trata con nosotros y obra en favor nuestro, ser más conscientes de los tratos de Jehová con nosotros, nos nutrirá, fortalecerá nuestra fe y nuestra espiritualidad.

Así como a Jesús se le tentó a "convertir piedras en panes", también parece que día a día hay una lucha para que el creyente decaiga en su fe. Un salmista escribió: “Me acordaré de las prácticas de Jah; pues ciertamente me acordaré de tu maravilloso obrar de mucho tiempo atrás. Y ciertamente meditaré en toda tu actividad, y en tus tratos sí me interesaré intensamente” (Salmo 77:11, 12). Si nos interesamos intensamente en las prácticas, las obras, las actividades y los tratos de Jehová en favor de cada uno de nosotros, a la vez que nos damos cuenta de que son una señal tangible de Sus expresiones, estas providencias divinas serán como pan espiritual para nosotros. Contribuirán a que nos sintamos como hijos e hijas de Dios, amados y amadas, que tienen una relación personal íntima con Jehová. Seremos como Jesús.


No importa a qué nos enfrentamos hoy. Si recordamos que Dios ha declarado palabras que nos dan confianza en su cuidado protector, si le damos a Jehová el lugar que le corresponde en nuestra vida, entonces, veremos el pleno cumplimiento de las palabras de Jesús, y podremos afirmar que "NO SOLO DE PAN VIVE EL HOMBRE O LA MUJER, SINO QUE DE TODA EXPRESIÓN QUE SALE DE LA BOCA DE JEHOVÁ VIVIRÁ".
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