10 de agosto de 2010

Cómo entender: Mateo 11:28

http://1.bp.blogspot.com/_wx1OilMrN1Q/SxmQmg07KjI/AAAAAAAAACU/hMN5Xzs8ckQ/s400/ESTRES.jpgPensar en Dios disminuye la angustia, si es creyente

Pensar en Dios aumenta la angustia, si no es creyente

¿Es cierto eso? 

Lo muestra un estudio científico

Investigadores de la Universidad de Toronto, Canadá, aseguran que pensar en Dios puede disminuir la angustia que invade a uno cuando comete errores, aunque esto sólo surte efecto cuando la persona es creyente, según los resultados de un estudio sobre actividad cerebral publicado en la revista 'Psychological Science'. 

El objetivo de esta investigación era analizar la influencia de las creencias religiosas a la hora de afrontar determinadas situaciones. Para ello, analizaron las ondas cerebrales de un grupo de personas mientras escribían sobre religión y completaban un ejercicio informatizado relacionado con Dios.

En resumen: el estudio se realizó para comprobar por medio de evidencia científica qué le sucede al cerebro de una persona, cuando en momentos de estrés y de angustia, piensa en Dios, o en asuntos espirituales. 

De este modo, observaron que cuando se piensa en Dios disminuye la actividad cerebral de las áreas de la corteza cingulada anterior (ACC, en sus siglas en inglés), asociada a la regulación de algunos estados anímicos, como la excitación, que también se activa cuando las cosas van mal o cometemos errores.



Entendemos que en la corteza cingulada anterior, asociada a la toma de decisiones, a la regulación de estados anímicos que se originan en nosotros cuando las cosas van mal o nos equivocamos. ¿Cómo se siente uno si las cosas no le salen bien, o como quisiera, o comete un error? Aparecen los estados emocionales de angustia, ansiedad, miedo, temor, duda, rabia, frustración, etc.


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¿Influye en esos momentos de sentir esas emociones las creencias religiosas que tengamos? Sin duda alguna. Por ejemplo, la persona que le va mal en alguna cosa, y va a un lugar donde le inculcan con la Biblia que es pecador, imperfecto, que Dios le está castigando, entonces, al tener un problema, crecerá su sentimiento de angustia y frustración, porque añadido al problema que tiene, ahora posee uno nuevo: se siente culpable ante Dios, y culpa a Dios de su situación.


"Ochenta y cinco por ciento del mundo tiene algún tipo de creencias religiosas ", dijo Michael Inzlicht , quien es coautor del estudio junto con Alexa Tullett, en la Universidad de Toronto Scarborough.

"Creo que nos corresponde como psicólogos analizar por qué la gente tiene estas creencias, explorar cuáles son las funciones, y si en su caso, pueden servir ", agregó 

Además, y como ha explicado Michael Inzlicht, coautor de la investigación, observaron que las personas ateas reaccionaron de forma diferente, ya que su región cerebral analizada presentó incluso más actividad. Por ello, sugiere que "para la gente religiosa pensar en Dios puede proporcionar una forma de ordenar el mundo y explicar lo que le pasa que le ayuda a reducir sus sentimientos de angustia".

En cambio, añade, "para los ateos, pensar en Dios puede provocar todo lo contrario y causar incluso más angustia".

Esto puede ayudar a la hora de entender algunas cuestiones relacionadas con las personas que son muy religiosas, como que viven más tiempo o "tienden a ser más felices y estar más sanas". No obstante, anima a los ateos a no desesperarse ya que "tal vez les va mejor pensar en sus propias creencias", dice.


Sobre cómo enfrentar esas situaciones que nos podrían angustiar, Jesucristo dijo:

Mateo 11:28
Ustedes viven siempre angustiados; siempre preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar.

(Traducción en lenguaje actual)


Si hace 2.000 años era cierto esto de la gente que vio y escuchó a Jesucristo, ¡cuán cierto es ahora en este tiempo que la gente vive siempre angustiada y preocupada!


En aquel tiempo, la gente vivía angustiada y preocupada por varias razones. Una de ellas era la obligación que les impusieron los fariseos de seguir escrupulosamente la Ley de Moisés, pero no a la manera de Dios, sino a la manera santurrona y cargada de tradiciones de los fariseos y escribas.  En cierta ocasión denunció a los fariseos y "maestros" espirituales por esto:


Mateo 23:4

Atan cargas pesadas y las ponen sobre la espalda de los demás, pero ellos mismos no están dispuestos a mover ni un dedo para levantarlas. 

Imagínese a una persona poniendo una carga enorme de llevar sobre la espalda de otro, pero ella misma ni con el dedo meñique la quiere llevar. Así eran los fariseos, cargando emocionalmente a la gente del tiempo de Jesucristo con ideas y enseñanzas que las hacían sentir culpables, con baja autoestima, como si no fuesen valiosas a los ojos de Dios.

Es similar a que hoy día nos sintamos cargados emocionalmente, culpables, sintiendo que a los ojos de Dios somos una especie de "bazofia" espiritual, degradadados y siendo una especie de "hijo pródigo". Quizás eso le hayan dicho en algún lugar, tal vez no directamente usando palabras o expresiones denigrantes, pero si usando expresiones bíblicas que le hagan sentir que no tiene valor ante los ojos de Dios.


Por otra parte, independientemente de quién tuviera al frente, el sentir de Jesucristo fue el que expresó y está registrado en Mateo 11:28. Podemos leer en los 4 evangelios y jamás veremos palabras de descalificación, de reproche, de irrespeto a la autoestima de ninguna persona por parte de Él. Si recordamos a la mujer samaritana, no le llamo inmoral, pecadora, o algo así por el estilo, por estar viviendo en ese momento en una especie de "concubinato" con un hombre. Eso no significa que Jesucristo aprobara o aplaudiera la situación de esa mujer. Significa que Jesucristo se centró en lo positivo y bueno que tenía la mujer, y vio en ella el potencial de ser alguien mejor.


El ejemplo del apóstol Pedro es sencillamente claro de cómo veía Jesucristo a sus ovejas. Jesucristo llamó a Pedro, que significa "roca", a un hombre que le vemos en los evangelios como un hombre inestable, que parecía no tener dominio propio sobre su carácter, que incluso negó 3 veces a Jesucristo. ¿Cómo un hombre así podría llamarse "roca"?


Evidentemente, Jesucristo vio en él el potencial, lo que este hombre podría llegar a ser y llegó a ser. Pedro sí fue una "roca" en el Pentecostés, y fue un pilar y un pastor por las ovejas que puso Jesucristo a su cargo. De ello podemos constatar en el libro de Hechos y en las 2 cartas de consejo que escribió.


Hoy día pasamos por muchas situaciones. Vivimos preocupados y angustiados por un sinnúmero de cosas. Pero, el mismo que invitó a las muchedumbres angustiadas por el alto costo de la vida, por las enfermedades, por la crianza de los hijos, es el mismo que nos llama hoy día a hacernos descansar. A darnos la paz que tanto deseamos.

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¿Cómo lo hace? ¿Cómo Jesucristo nos hace descansar? De muchas maneras. Una de ellas es orar al Padre, arrojando nuestra carga, nuestras preocupaciones a Él. Otra es tomar las Escrituras y leer pasajes que sin duda nos hacen reflexionar sobre el poder salvador de Yavé. Caminar y sacar tiempo a solas para meditar, puede darnos alivio y descanso. Cristo nos da descanso si dejamos que Él nos dé ese descanso. Si hacemos lugar en el día a día, así sean 5 ó 15 minutos para encontrarnos con Dios, para orar, para reflexionar.

Retomando las bases científicas que nos demuestran la conexión existente entre la corteza cingulada anterior y el pensar en Dios y espirituales positivos, otro estudio, que apareció publicado en la revista norteamericana Science, fue hecho por científicos de la Washington University de St. Louis. "En esta zona del cerebro —explica Joshua Brown— se encuentra localizado un sistema de alarma que advierte cuando alguna cosa no anda bien o cuando alguna de nuestras acciones puede comprometer nuestra incolumidad. Se trata de un circuito que da informaciones para ajustar el rumbo de nuestro comportamientos y hacer que nos pongamos a resguardo de los peligros".

Es decir, que aquello que llamamos "el sexto sentido" existe y se encuentra ubicado en la corteza cingulada anterior del cerebro, que es una región entre los dos hemisferios cerebrales.

En el pasado, la corteza cingulada fue identificada como el lugar de la toma de decisiones dentro del cerebro, o como el circuito que ayuda a realizar elecciones cruciales, y siempre fue muy ponderada porque esta corteza se encuentra en el cruce entre regiones.

En este estudio los investigadores demostraron que la corteza cingulada anterior hace mucho más al advertir a nivel inconsciente que alguna cosa no va bien, que una acción nuestra puede tener efectos nefastos o que el ambiente en el que nos encontramos es, de manera imperceptible, distinto del acostumbrado y puede registrarse una sorpresa. 

¿Cómo lo demostraron los especialistas? Convocaron a jóvenes sanos. De frente a una computadora, los individuos debían observar una bolita blanca o azul convertirse en flecha en un abrir y cerrar de ojos. La flecha podía moverse en la pantalla en dos direcciones opuestas. La tarea de los jóvenes consistía en mantenerse alerta y apretar un botón según la dirección que seguía la flecha. 

Para complicar las cosas, cada tanto hacía su aparición una segunda flecha y en estos casos los jóvenes tenían la tarea de indicar la dirección seguida por la primera flecha presionando el botón en la forma inversa a la habitual, con el riesgo de cometer errores. Claro que esta complicación no tenía como objetivo darles dolor de cabeza a los jóvenes sino crear más bien una situación de conflicto. 

Durante todo el juego persistía el truco desconocido para los jóvenes, según el cual cuando la bolita inicial era azul la mayor probabilidad era que apareciera la segunda flecha. 

Luego de varios prueba y error, los jóvenes comenzaron a equivocarse cada vez menos como si su cerebro hubiera descubierto el truco de los colores, aún cuando desde el punto de vista consciente los jóvenes no habían sido advertidos. 

A medida que su performance mejoraba, los investigadores, que "espiaban" el cerebro de los voluntarios a través de equipos de resonancia magnética, notaban un aumento en la actividad de la corteza cingulada anterior conjuntamente con la aparición de la flecha tramposa. 

"Lo que significa —dijo Brown— que dicha corteza aprende a sentir el olor del engaño y se pone en acción advirtiendo a la persona para que cambie de inmediato su comportamiento (y apriete en este caso el botón opuesto)". El individuo no toma consciencia de este cambio inminente, pero sus reflejos mejoran y esto en la vida real significa que el sistema endógeno hizo sonar la alarma a tiempo para escaparle a un error. 

Una vez más, encontramos aquí la necesidad de hallar descanso en Jesucristo. ¿Cómo? Jesucristo predijo un período conocido como la "gran tribulación", y Daniel 12:1, 2 le llama un "tiempo de angustia". La pregunta obvia es: ¿cómo no ser víctimas de la "tribulación" o la "angustia" durante ese período de tiempo?
"Durante aquel tiempo se pondrá de pie Miguel, el gran príncipe", indica Daniel 12:1. Ese gran príncipe es Miguel el Arcángel, Jesucristo ya asumido en poder real. ¿Cómo se cumple en ese caso las palabras de que Jesucristo nos invita a hacernos descansar durante el peor período que jamás haya enfrentado la Humanidad?

La profecía de Daniel 12:10 contesta:


Muchos serán purificados y perfeccionados, y quedarán limpios, pero los malvados seguirán en su maldad. Ninguno de ellos entenderá nada, pero los que tengan perspicacia entenderán todo.

1 Juan 5:20 expone lo siguiente:

Pero nosotros sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado capacidad intelectual para que adquiramos el conocimiento del verdadero. Y estamos en unión con el verdadero, por medio de su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y vida eterna.

Reflexionemos en lo siguiente:
Durante el tiempo de angustia, o la gran tribulación, se predicen una serie de señales y acontecimientos que sacuden los ánimos, las emociones. No en balde se dice que es un tiempo de angustia.

Pero, si una persona se mantiene alerta a lo que Jesucristo predijo, a lo que verdaderamente indica la Biblia, puede usar esa capacidad intelectual para que discernir los llamados "tiempos y sazones" que el Padre ha colocado bajo su autoridad.

Ciertamente ese descanso que nos da Jesucristo incluye estar libre del engaño y del error. Falsos Cristos y Falsos Profetas, a quienes Dios deja que les vaya una operación de error, según lo predicho, extraviarían a otros, sencillamente porque ellos están extraviados, engañados.

¿Puede alguien estar en ese descanso que ofrece Jesucristo si durante ese tiempo de angustia depende de ser guiado espiritualmente por quienes viven en el error?

Jesucristo nos hace descansar dándonos el entendimiento, la perspicacia y el discernimiento para sacar las conclusiones acertadas.

La pregunta es si uno permite que esa guía que Jesucristo hace al corazón nos saca del error y nos lleva a la verdad que liberta, o, si se persiste en los errores. 

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