19 de septiembre de 2010

Las vírgenes prudentes


oil_lamp_open_lit.jpg Lampara de aceite image by Henry_Taso
Respondiendo a la pregunta sobre cuál sería la señal de Su Presencia, Jesucristo culminó al respuesta con 3 parábolas o ilustraciones: las vírgenes insensatas o necias y las prudentes, la de los esclavos y los talentos, y la de las ovejas y las cabras reunidas delante del pastor.

Las parábolas de Jesús eran breves narraciones que revelaban una verdad espiritual. 

Así que l
a finalidad de estas parábolas de Jesucristo es enseñar cómo debe actuar una persona para vivir y operar de acuerdo al Reino de los Cielos. 

Jesús dijo que enseñaba usando parábolas para que comprendieran su mensaje sólo aquellos que han aceptado a Dios en su corazón y para que los que tienen "endurecidos sus corazones" y han "cerrado sus ojos" no puedan entender. Es decir, que la parábola la entiende y discierne el corazón, no la mente. Y quien tiene el corazón "endurecido", no discierne las parábolas.

Por lo tanto comprender el mensaje de Jesús encriptado en las parábolas significaría ser un verdadero discípulo suyo y no entenderlo supone que no se está realmente comprometido con Él y por ende, no podemos recibir su ayuda ni la de su mensaje. 

Hubiera sido fácil que Jesucristo dijera: 
"Miren, en este tiempo ustedes sabrán que estoy presente, y lo que tienen que hacer es esto, esto y aquello". Sí, hubiera sido fácil saber la fecha, y quien viviera en la fecha pues actuara de acuerdo a lo que claramente Jesucristo expuso que se hiciera.

No fue así. La señal de Su Presencia la dio, e indicó 3 parábolas que de formas diversas, manifiestan diferentes realidades espirituales que se darían durante Su Presencia.

La primera parábola es la de las vírgenes prudentes y las necias. 10 en total: 5 y 5.
La lectura de las palabras de Jesucristo añaden detalles sobre lo que 5 hicieron y lo que 5 no hicieron:

1 »Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio.    2 Cinco de ellas eran prudentes y cincoinsensatas.
    3 Las insensatastomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
    4 pero las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.
    5 Como el novio tardaba, cabecearon todas y se durmieron.
    6 Y a la medianoche se oyó un clamor: "¡Aquí viene el novio, salid a recibirlo!"
    7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas.
    8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan".
    9 Pero las prudentes respondieron diciendo: "Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden y comprad para vosotras mismas".
    10 Pero mientras ellas iban a comprar, llegó el novio; y las que estaban preparadas entraron con él a la boda, y se cerró la puerta.
    11 Después llegaron también las otras vírgenes, diciendo: "¡Señor, señor, ábrenos!"
    12 Pero él, respondiendo, dijo: "De cierto os digo que no os conozco".

    13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.

El número 10, simbólicamente representa lo completo, desde el punto de vista de la Tierra y los asuntos terrestres. Así que las 10 vírgenes en total, representan a todos los que afirman ser cristianos. No importa su denominación, dicen seguir a Jesucristo.

Todas lo esperan. No existe grupo de seguidores de Jesucristo que, de una forma u otra, no espere a Cristo. Desde los que esperan el Rapto o Arrebatamiento, hasta los que esperan Su Presencia, o el Armagedón, todos esperan a Jesucristo en Su Venida.

La espera ha sido larga. Por eso dice la parábola que como el novio se tardaba, todas se duermen.

Pero a la medianoche, ¡por fin! llega el Novio. Las vírgenes todas se despiertan. Es hora de entrar al banquete de bodas. Pero la costumbre dictaba que había que alumbrar el camino con las lámparas encendidas. Hace 2.000 años no había calles iluminadas con faros o luces eléctricas. Para que hubiera luz en la noche, necesario era tener una lámpara encendida con aceite.

5 vírgenes tenían aceite extra en sus lámparas. Habían tenido la previsión de guardar más aceite por si acaso el novio se demoraba, lo cual era costumbre. Así que 5 vírgenes fueron sensatas, o prudentes, porque actuaron con sentido común. 

¿Qué cosa extraordinaria hicieron las 5 vírgenes prudentes? Ser previsivas. Tener reserva de aceite, para encender la lámpara. ¿Era muy importante esto?

El aceite representa el espíritu santo de Dios. Recordemos que en el Tabernáculo había aceite, que alimentaba al candelabro de 7 brazos, y era la única luz del Lugar Santo. El espíritu santo es el que permite la iluminación, el poder entender o discernir las cosas del espíritu de Dios. Por eso Pablo oraba que a los efesios, Dios les iluminara los ojos de su corazón. 

El espíritu santo (aceite) es depositado por Jehová en la mente y el corazón. No es que una vez se recibe, siempre se tiene. Por eso Jesucristo enseñó a orar pidiendo espíritu santo. Dios no da espíritu santo a una persona simplemente porque es buena, o hace obras. Dios no da el espíritu por medida, lo da liberalmente... o no lo da en absoluto.

El punto es que Jesucristo ilustró que sencillamente en el momento más oscuro, más crítico, como si se tratara de la medianoche, cuando todo está en oscuridad y en silencio... Él llega. Y es en ese momento, cuando se manifiestan las acciones y actitudes de quienes dicen seguirle.

Se ponen de manifiesto quiénes personalmente leyeron las Escrituras, oraron, no le delegaron a otros la responsabilidad por su propia espiritualidad. Fueron quienes entendieron que era su propia responsabilidad, iniciativa y esfuerzo la que les daría mayor entendimiento de los asuntos.

Las vírgenes necias fueron todo lo contrario. No oraban, no pedían espíritu santo, se contentaron con obras, con exhibir ante otras personas lo "espirituales" que eran, "buenas" personas. Delegaron en otros la responsabilidad de iluminarles espiritualmente.

Hay quienes quieren hacer una especie de "copiar y pegar" de la espiritualidad de otro. Quieren entender lo que otros entienden, o discernirlo. Pero no quieren pagar el precio. Como las vírgenes necias, pretenden que lo que costó esfuerzo y sacrificio, y pagar el precio espiritualmente, se les den en términos de sabiduría y entendimiento.
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