27 de septiembre de 2010

Ser astuto como serpientes. ¿Qué significa?

La serpiente es un animal muy sabio. Se queda inmóvil y atento aguardando a su presa para saltar veloz cuando está a su alcance, se mimetiza donde está y se confunde con el terreno, es veloz y puede aparecer y desaparecer rápidamente, tiene mucha paciencia, sabe aguardar. 
Detecta el peligro, con su lengua bífida, y "ve" en infrarrojo. Tiene sensores de calor externo, para detectar el peligro, y muy sensibles sensores de cambios bioquímicos en el ambiente, imperceptibles e inexistentes para otros. Pero no para ella. 

Ser paciente, rápido cuando la oportunidad se presente, saber mimetizarse entre los que no entienden ni aceptan los valores espirituales (las perlas no se echan a los cerdos), esperando el momento más oportuno. A veces hay que esperar inmóviles, aguardando la oportunidad para saltar con la palabra oportuna cuando se sabe reconocer el momento.

Ser astuto como la serpiente es ser sagaz. Tener sagacidad. Sabiduría práctica.


La sabiduría los capacita para formular pensamientos e ideas sanos que darán dirección significativa a su vida. Usa el tacto, la pericia y la argumentación sólida y eficaz.
Ejemplos bíblicos de personas astutas como la serpiente: Abrahán, Jacob, Tamar, José, los gabaonitas que negociaron con Josué, David, Abigaíl, Salomón, Ester, el Profeta Daniel.

Ilustraciones de Jesús que enseñan a ser sagaz, o astuto como la serpiente, teniendo presente que la palabra traducida "astuto o astuta", se traduce del griego frónimos, que significa "discreto, sabiduría práctica, cautela":
  • El comerciante buscador de perlas. Jesús compara el Reino de los Cielos a una perla excelente de tal valor, que un hombre vende todas sus posesiones para adquirirla. Las perlas son gemas preciosas que se hallan en el interior de la concha de ciertos moluscos. No todas son de calidad “excelente”; algunas no son blancas traslúcidas, sino amarillas u oscuras, o de superficie ligeramente áspera. En el antiguo Oriente Medio eran muy preciadas, y complacían a su propietario. En la ilustración, el mercader que buscaba perlas tuvo la sagacidad de reconocer la excelencia de esta, estuvo dispuesto a hacer todo lo necesario y vender cuanto tenía, para adquirirla.
  • Un mayordomo que manejó los bienes de su amo de un modo que le permitió ganarse las simpatías de los deudores del amo con el fin de asegurarse el futuro, del cual Jesús afirmó que el mayordomo “obró con sabiduría práctica [fro·ní·mōs, “discretamente”]”. Esta sagacidad era una sabiduría práctica, para usarla en el trato con otros de la propia generación.
  • El varón que edifica sobre la arena es discreto, porque edifica sobre la arena, para evitar que su casa sea destruida por las lluvias y las inundaciones.
  • El esclavo fiel y discreto.
  • Las 5 vírgenes discretas, por guardar aceite extra por si acaso tardaba el novio.





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