24 de noviembre de 2010

Más allá de tus límites: En Dios haremos proezas



"Proezas" en la Biblia significa:
Ejército, hombre de valor, valiente, fuerzas, riqueza, salud, poder, eficiente y hábil

“En Dios haremos proezas”, es una frase inspirada por Dios, escrita en el Salmo 60:12. ¿De qué proeza se habla en el Salmo 60?

David, siendo rey de Israel, junto a Joab y Abisai, sus generales, derribaron a 18.000 edomitas, enemigos de Israel, en un lugar llamado el valle de la Sal. ¿Fue una victoria fácil? No, pues los israelitas habían sufrido reveses mientras combatían en el norte del país con las fuerzas de Aram-naharaim y Aram-Soba. Sin embargo, los edomitas fueron vencidos, y David colocó guarniciones de tropas israelitas por todo Edom.

Por supuesto, hablar del rey David, es hablar de alguien que es sinónimo de fe y valor. Leer en la Biblia que venció a poderosos enemigos en una batalla, no es extraño. ¡Nos gustaría ser como David! Tener el coraje y el valor de enfrentar a Goliat, tomar una piedra, derribarlo, y cortarle la cabeza con su propia espada. Hoy en día no tenemos un Goliat literal al que enfrentar y cortarle la cabeza. Pero sí tenemos muchas situaciones en las que deseamos vencer, salir adelante, lograr lo que queremos. ¿Qué lo impide? Pudiéramos ser nosotros mismos los que tenemos por dentro un terrible Goliat. ¿Cuál? El de sentirnos que no somos capaces de atrevernos a más, que no podemos más.

La Biblia, en 2 Timoteo 3:16, 17, dice que Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa. ¿Para qué nos es de provecho la Biblia? Para “rectificar las cosas”. Epanortosis, es la palabra griega que se traduce “rectificar las cosas”. Significa una restauración a un estado correcto y superior, corregir lo necesario para mejorar la vida o el carácter.

Uno de los límites que tenemos en nuestra mente, muy dentro de nuestro pensamiento, es que no somos capaces de hacer cosas grandes para Dios, de emprender grandes proyectos, de hacer profundos y significativos cambios en nuestro carácter. Por eso, parte del contenido de la Biblia es, por decirlo en una palabra, motivacional. Es decir, Dios trata de movernos a la acción, a tomar decisiones, a convencernos de nuestro propio y real valor. Es la función de epanortosis de la Palabra de Dios en nuestra vida.

Jehová busca hacernos tomar consciencia de nuestro valor e identidad. Si sabemos que Quien nos respalda es el Dios Todopoderoso, el Creador de TODO cuanto existe, ¿podemos dudar de que Su respaldo divino nos ayude a lograr vencer nuestros conflictos, o luchar contra lo que deseamos vencer?

El contenido de la Biblia nos impulsa a “rectificar las cosas”, o a una epanortosis interna. En nuestro sistema de pensamientos y creencias, hay cosas que deben ser corregidas, y que tienen que estar en una condición correcta, para mejorar la vida o el carácter. Note que el ejemplo de David nos inspira a más y a mejor. David primero venció a un león y a un oso, luego a Goliat, y, en el Salmo 60, a un ejército de 18.000 edomitas junto a su ejército. David no nació siendo Superman. Progresivamente fue venciendo sus dudas, sus miedos, sus temores, se dejó guiar por Jehová, fue moldeado por Él. En su mente, fue corrigiendo su forma de ver las cosas.


Epanortosis, es la palabra griega que se traduce rectificar las cosas”. 
 Significa una restauración a un estado correcto y superior, corregir lo necesario para mejorar la vida o el carácter



Una de las cosas que debemos corregir es el cómo nos vemos a nosotros mismos. David era de profesión, pastor, pero su corazón era el de un rey. Porque no somos las circunstancias de este momento, somos lo que pensamos que somos. Si uno piensa que puede, puede. Si uno cree que vale, vale. David no necesitaba cada 5 segundos que otra persona le dijera cuál era su valor. Eso lo sabía él, y día a día aprovechaba para ser mejor.  

David no nació siendo Superman. Progresivamente fue venciendo sus dudas, sus miedos, sus temores, se dejó guiar por Jehová, fue moldeado por Él. En su mente, fue corrigiendo su forma de ver las cosas.


Notemos que cuando Dios le habló a Noé, y le dijo: “prepárame un arca”. Noé hizo una proeza, la hazaña de hacer el arca, y Dios hizo la proeza de mandar el Diluvio. A nosotros nos toca hacer las proezas. Noé hizo el arca en un tiempo que no había llovido jamás, y tuvo que vencer muchos temores para hacerlo, superar las críticas, los señalamientos, pero siguió adelante. Si uno cree que esa proeza, esa hazaña, ese gran logro se hará en Dios, debemos continuar hasta terminar.

La Biblia está llena de historias de hombres y mujeres ordinarios que hicieron cosas extraordinarias. Noé era un anciano, pero hizo un arca; David era un joven rechazado por su familia, tuvo que vencer a un gigante, hizo proezas, para convertirse en Rey; tuvo que romper límites.


¿A qué te ha limitado la familia? ¿O la sociedad en medio de la cual vivimos? Dios nos hizo a Su imagen y semejanza. Con una capacidad para romper barreras, parámetros, moldes, paradigmas, que nos dicen qué podemos y qué no podemos hacer. Para eso existe la Biblia, en su labor de hacernos conscientes de que podemos romper el molde, para que esos razonamientos, esas estructuras de pensamiento arraigados

Así es el Padre Celestial con cada uno de nosotros. Llevándonos más allá de nuestros límites, los que nos hemos autoimpuesto o que otros nos han querido imponer, y que se han quedado enquistados en la mente. Necesitamos voluntad, acción y fe. No cualquier voluntad, acción y fe, sino aquellas que Jehová puede tomar y usar para llevarnos más allá de nuestros límites. Recordemos la ocasión en la que Jesús multiplicó 5 panes y 2 pescados. Esos mismos 5 panes y 2 pescados hubieran servido para 2 sandwiches. Pero en las manos de Cristo, alimentaron a miles. No importa que tengamos poco, o creamos que tenemos poco para superar nuestros límites. Quien nos pide que tengamos aunque sea un poco de fe del tamaño del grano de mostaza para mover montañas, ¿no podrá acaso actuar a nuestro favor más allá de lo imaginado?