20 de enero de 2011

El Lugar Secreto del Altísimo: Salmo 91

 Salmo 91
 

1 El que habita en el lugar secreto del Altísimo morará bajo la sombra del Todopoderoso.


2 Diré yo a Jehová: Tú eres mi refugio y mi fuerza;
mi Dios, en quien de veras confiaré.


3 Porque Él te librará del lazo del cazador,
de la peste destructora.


4 Con sus plumas remeras te cubrirá
y debajo de sus alas estarás seguro;
su verdad es tu escudo y protección.


5 No temerás al terror nocturno
ni a la flecha que vuele de día,

6 ni a la pestilencia que ande en la oscuridad,
ni a mortandad que en medio del día destruya.

7 Caerán a tu lado mil
y diez mil a tu diestra;
mas a ti nada te tocará.


8 Ciertamente con tus ojos mirarás
y verás la recompensa de los malvados.

9 Porque has dicho: Jehová es mi esperanza,
y has hecho del Altísimo tu habitación,


10 no te sobrevendrá mal
ni plaga tocará tu morada, 
 

11 pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán
para que tu pie no tropiece en piedra.


13 Sobre el león y la víbora pisarás;
herirás al cachorro del león y al dragón.


14 «Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.


15 Me invocará y yo le responderé;
estaré 
con él en la angustia; 

lo libraré y lo glorificaré.

16 Lo saciaré de larga vida
y le mostraré mi salvación».

 

El Salmo 91 es uno de los salmos más conocidos. El solo hecho de leerlo transmite una sensación de calma y serenidad, de que Jehová Dios protege y cuida a sus hijos e hijas. La certeza de dicha protección la encontramos en el mismísimo versículo 1:

El que habita en el lugar secreto del Altísimo morará bajo la sombra del Todopoderoso

En este versículo tenemos dos títulos de Jehová: Altísimo y Todopoderoso. Son importantes que aparezcan en este verso, pues Quien asegura protección y cuidado providencial es el Altísimo, es el Ser más Alto, el Alto de los Altos, que existe en todo el Universo. No hay nadie más alto o mayor que Él. Además, es el Ser de más excelente constitución: es Infinito, Inmortal, Incorruptible e Indestructible. En una palabra es el Divino. Es decir, que podemos confiar en una persona que nunca morirá, y que puede asegurarnos su cuidado, y puede hacerlo sin ningún límite de recursos de clase alguna, pues es el Todopoderoso. Todo lo puede. 




Cuando reflexionamos sobre el poder de Jehová para proteger, para cuidarnos, recordamos la última de las peticiones del Padrenuestro, que Jesús nos enseñó: Padre nuestro que estás en los Cielos... líbranos de todo mal (o de todo lo malo). Así que Jesús nos enseñó a confiar en ese poder de Jehová para protegernos y salvarnos de todo mal.

Pero el salmista que escribió el Salmo 91, que fue Moisés, nos coloca una frase muy puntual: "El que habita en el lugar secreto del Altísimo...". ¿Cómo entender esto?

El lugar secreto del Altísimo no es un lugar en el espacio o en el Universo. No es un lugar, es el corazón de Jehová. Es la relación íntima, tierna, basada en el amor que iniciamos con el Padre, la que nos hace vivir en ese estado constante de amor hacia Dios, de gratitud permanente hacia Él, de estar en una continua comunión con la forma en la que Jehová nos trata día a día, y que se manifiesta de múltiples maneras.

Jesucristo habló a los cristianos de Éfeso, en su mensaje a esos cristianos descrito en el Apocalipsis 2:4, que Él tenía algo que reclamarles: que ellos habían abandonado el primer amor hacia Jehová

Es ese amor maravilloso y pleno, que arde cual llama en nuestro corazón, el que Jehová desea tener de sus hijos e hijas. Jehová nos ama, no nos da un amor a medias o de lo que le sobra, nos da un amor único, singular e irrepetible. Cada uno de sus hijos e hijas es importante para Él, por eso, se esmera en tener conocimiento de hasta nuestros cabellos, que están todos contados delante del Padre.

Cuando vivimos en el lugar secreto del Altísimo, cuando nos sentimos amados por Jehová, sin cuestionamientos, sin sentirnos culpables, sin tener el pensamiento de que nada de lo que hacemos le complace, en suma, cuando amamos y buscamos el amor del Padre, entonces las realidades espirituales, emocionales y materiales que promete el Salmo 91 son una realidad cotidiana en nuestras vidas.

Ciertamente no es fácil basar nuestra relación con Dios en el amor, la fe y la gratitud. SE nos ha enseñado que Dios es cruel, porque castiga a la gente en el infierno, o la quiere matar en el Armagedón. Esas son distorsiones absolutas de cosas que no dice la Biblia. Lo que sí dice la Biblia, y lo podemos leer en el Salmo 91, es que es posible vivir en el amor de Dios que está en Cristo Jesús sin que nada ni nadie nos separe de ello. Quien se siente amado por Jehová, no teme nada, confía en el cuidado protector, ni está en dudas ni cuestionamientos ni sobre los tiempos que estamos viviendo, ni sobre su propia persona.
   
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