5 de diciembre de 2013

Principios Espirituales que rigen al Reino de los Cielos

"Arrepiéntanse, porque el Reino de los Cielos se ha acercado".


Así comenzó Juan el Bautista su ministerio, un ministerio profético, destinado a preparar el camino para la misión de Jesús. Habló de un Reino, el Reino de los Cielos, que se había acercado.

El Reino de los Cielos, para Juan el Bautista, era tan real, que estuvo dispuesto a hablar de él a los judíos. Y de manera sobresaliente, el Reino de los Cielos fue enseñado por Jesús durante todo Su ministerio terrestre. Como su nombre lo indica, es un Reino, no uno humano o regido por cánones o principios de este mundo.

Está claro que el Reino de los Cielos no tiene un origen humano, sino divino. Y quienes hablaron de él eran personas inspiradas por YHWH, Quien puso Su espíritu santo en Juan el Bautista y particularmente en Jesús, Rey del Reino de los Cielos.


Por medio de parábolas, entre las cuales destacan las del trigo y la mala hierba, la levadura, la perla de gran valor o la red barredera (Mateo 13:24-52), Jesús enseñó sobre el Reino de los Cielos. La sabiduría divina escondida en estas parábolas y otras declaraciones de Jesús, nos permiten discernir que este Reino de los Cielos, era muy diferente a cualquier estructura de conocimiento o de sabiduría humana.


Y es que Jesús dijo que Él no se regía por principios humanos o carnales. En Juan 8:23 leemos que Jesús dijo:

"Ustedes son de este mundo. Yo no soy de este mundo" 


En los Evangelios vemos a un Jesús enseñando sobre el Reino de los Cielos y viviendo de acuerdo a los Principios de ese Reino. Son Principios Espirituales, originados por Dios, no por hombre alguno.

Un ejemplo de dichos Principios Espirituales que rigen al Reino de los Cielos, que enseñó Jesús y por los cuales vivió, los encontramos en las 3 tentaciones que enfrentó Jesús, al culminar Su ayuno de 40 días y noches.

Tuvo hambre. Sí, Jesús sintió hambre. Y no había forma de comer algo, alguna cosa que acabara la sensación de estar hambriento. El Tentador entró en escena. Le propuso una solución al hambre de Jesús:

Si eres Hijo de Dios, 
di que estas piedras se conviertan en pan

 Donde Jesús estaba, había muchas piedras. Y con sólo pronunciar una palabra, Jesús podía convertir esas piedras en panes. Esa parecía ser la solución. Era fácil, y de manera simple se acababa el hambre.

Jesús actuó, declarando un Principio Espiritual que rige al Reino de los Cielos. Dijo:

Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, 
sino de toda palabra que sale de la boca de YHWH

Jesús citó de la escritura de Deuteronomio 8:3. Su sustento y Su vida dependerían de lo que saliera de la boca de YHWH, no de Su boca. No sería el pan la base de Su vida, sino la voluntad de Dios. 



El conocer la voluntad de Dios, y hacerla, era un Principio Espiritual que Jesús enseñó y practicó. La voluntad de Dios podemos conocerla en las Escrituras, allí está escrita. La cuestión llegar a conocerla y llenarse de fe y valor para hacerla.

Dios no desampara a quien desea conocer Su voluntad y hacerla. Muchas personas sienten la necesidad de generar verdaderos cambios en sus vidas, pero continúan con las mismas creencias y actitudes que ciertamente no son acordes a la voluntad divina manifestada en las Escrituras.



Jesús dijo que fueran a Él los que están afanad@s, cargad@s con sus problemas, o angustiad@s. Él nos ayudaría a darnos ese refrigerio o descanso para nuestras almas.

En el Reino de los Cielos, hay amor, aceptación, verdadera dirección para guiarnos en la vida, pues es Dios Quien nos ayuda. Podemos, por medio de la oración y la lectura de las Escrituras, acercarnos a Dios, y aprender de Él y de ese Reino de los Cielos, que puede ayudarnos a traer cambios y bendición a nuestras vidas.  




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