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Dios se mete contigo en tu horno de fuego

"No hay Dios que pueda librar como este"

Nabucodonosor


Hay situaciones y situaciones. Circunstancias en las que parece que todo está perdido, y la luz al final del túnel no se ve. Parece que estamos metidos en un horno de fuego, sin ver la salida. ¿Qué hacer en ese caso?

Uno de los relatos bíblicos más conocidos puede ayudarnos a entender que  existe salida, que  existe alguien que está dispuesto a meterse contigo en tu horno de fuego, en esa situación en la que ves el fuego, el humo por todas partes, y no hay salida.

Es la historia de Sadrac, Mesac y Abednego. Hay detalles en el relato que pueden hacernos entender que en lo peor de esas circunstancias, podemos decir como dijo Pablo:


"Estoy derribado, pero no destruido,
perplejo, pero no sin salida"


¿Qué provocó el que estos 3 jóvenes fueran arrojados al horno de fuego?

El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, y ordenó que se reunieran los altos funcionarios de la Babilonia Imperial a rendir culto a dicha imagen. Sadrac, Mesac y Abednego, como parte de la corte de Nabucodonosor estaban presentes. Pero ellos habían decidido en su corazón a no dejarse contaminar por ninguna insinuación a adorar a las deidades babilónicas.

Quien confía en Dios sabe que sólo a YHWH se debe rendir servicio sagrado, darle devoción exclusiva. Y que Cristo Jesús es el único que merece ese sentimiento de devoción por su papel singular en el propósito divino. 

Los Nabucodonosores de tu vida pueden ser esos que te exigen adoración, una lealtad que raya en el fanatismo, en coaccionarte a que te sometas a ellos. Son esas personas que pretenden someter tu libertad, tu libertad de pensar por ti mismo, de tomar con libertad tus decisiones, Desean etiquetarte, y que sean ellos los que marcan la agenda de tu vida y tus prioridades.

He aquí un punto sorprendente. 

Se vende la idea de que es Dios el que busca lavarle el cerebro a la gente, someterla a dogmas rígidos, a conceptos estereotipados. ¿Es cierto eso? No. 

Es YHWH el que por medio de Jesucristo te hace un llamado a "conocer la verdad, y que la verdad te liberte". Una persona pensante debe tener claro que existen muchos Nabucodonosores, individuos que buscan limitarte. Obligar por vía de la fuerza.

Ahora bien, Sadrac, Mesac y Abednego, estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor. Sí, ante estos Nabucodonosores, hay que estar de pie. Bien dice un proverbio bíblico que el que se desanima en el día de la angustia, tiene poco poder. Ante los problemas de tu vida, lo único que te puede tener de rodillas es la oración a Dios. Ningún Nabucodonosor puede hacerte poner de rodillas, a menos que  se lo permitas. ¿Lo harás?

Tu Nabucodonosor puede ser un vicio, una adicción dañina, un problema, una relación, una duda, algo que busca someterte y atarte, y decirte que te es imposible librarte de él. Que estás perdido, que si intentas zafarte de él, todo lo pierdes.

Nabucodonosor ordenó que al oír el son de la bocina, la flauta, la cítara, el arpa, todo instrumento de música, se postraran y adoraran la estatua de oro que el rey había levantado. Y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiente.


¿Y... sabes quiénes son los Nabucodonosores de tu vida?

Inclinarse ante la imagen: el desafío

Sí, hay personas, la gran mayoría, que se postran ante los Nabucodonosores de su vida. Se postran derrotados ante los problemas, pensando que no hay salida, aceptan día y noche ese mensaje que los hace sentirse tristes, derrotados, y sin salida.

Note que se usa la música para dar la señal de que la gente se postre y adore la imagen. De manera subliminal, se usa la música, lo melodioso, para hacer que la gente crea, en su subconsciente, que lo "correcto" es postrarse ante la imagen de Nabucodonosor, someterse a las condiciones de quienes buscan coartar tu libertad y valor personal. 

He aquí un aspecto a destacar: la gran mayoría de las personas ha vendido su potencial de ser libres en su mente, corazón y espíritu. ¿A cambio de qué? De varias cosas. Puede ser un empleo, una posición de status social, una sensación de perder la "seguridad" que supuestamente se tiene, esa sensación de que liberarte del yugo que te tiene atrapado en una situación sin salida es imposible, y que si tomas la decisión de liberarte de eso que te ata, se te acaba la vida, es el fin de tu mundo. 

Hasta este punto del relato, Sadrac, Mesac y Abednego, están de pie, respetuosos, ante la imagen. Respetuosos, porque el libre albedrío existe, y quien quiera someterse a los problemas, a los deseos de dominación de otros, es libre de hacerlo y se debe respetar su decisión. 


Si te liberas de eso que te ata, ¿qué puede pasar?

Los 3 jóvenes: acusados y arrojados al horno de fuego

En un momento de la ceremonia, algunos hombres caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los judíos. Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: 

-
Hay unos hombres judíos, a los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abednego; estos hombres, oh rey, no te han respetado; no adoran a tus dioses ni adoran la estatua de oro que has levantado.

¿Notó que fueron individuos maliciosos los que acusaron ante Nabucodonosor a los 3 jóvenes judíos de no adorar a la imagen?

Es el habla maliciosa, la envidia, la que hace que personas de mente estrecha, retorcida, cerrada, con el lavado de cerebro bien hecho, la que acusa a los que no se someten ante Nabucodonosor.


Entonces Nabucodonosor reacciona con ira y con enojo, y ordena que traigan a Sadrac, Mesac y Abednego. Al instante fueron traídos delante del rey.

Habló Nabucodonosor y les dijo:

-¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abednego, que ustedes no honran a mi dios ni adoran la estatua de oro que he levantado?

Ahora, pues, ¿están dispuestos para que, al oír el son de la bocina, la flauta, la cítara, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento de música, se postren y adoren la estatua que he hecho? Porque si no la adoran, en la misma hora serán echados en medio de un horno de fuego ardiente, ¿y qué dios será el que les libre de mis manos?

Hasta este punto, Nabucodonosor reacciona ofendido. ¿Cómo es posible que hombres no obedezcan? ¿La poderosa Babilonia se pondrá en jaque por 3 jóvenes judíos desterrados

Definitivamente, es increíble pensar en el efecto que puedan generar tan sólo 3 personas en un Imperio, el más poderoso de la época. Y es que el efecto que genera en otros quien se levanta firme frente a los problemas, frente a las dificultades, genera una detonación en las consciencias de otros. Cuando una primera persona rompe un paradigma, o hace algo que parece imposible, el efecto dominó es que los demás se dan cuenta de que es posible otra visión de las cosas, otra forma de vida.

En tu familia, tú puedes romper un ciclo negativo si te paras firme con tu actitud de fe y valor. Donde estés,  puedes ser el motor que encienda la diferencia. 

Sadrac, Mesac y Abednego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo:

-No es necesario que te respondamos sobre este asunto. Nuestro Dios, a quien servimos, puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tus manos, rey, nos librará. Y si no, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. Las palabras de los 3 jóvenes a Nabucodonosor son claras. He aquí la importancia del poder de las palabras que decimos en medio de los problemas. ¿Cómo hablas? ¿Qué hablas? ¿Es negativa tu habla, llena de dudas? Habla con valor y convicción. Con fe.


Romper el paradigma del "no se puede".

En el horno de fuego, con Dios

Nabucodonosor se llenó de ira, cambió el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abednego y ordenó que el horno se calentara siete veces más de lo acostumbrado.

Sí, cuando hablas con fe, con fuerza, declarando con valor que saldrás adelante, los Nabucodonosores de tu vida se van a molestar. Hay quienes empiezan a tomar decisiones, comienzan a liberarse de sus problemas, a tener la actitud de triunfo y con la frente en alto, pero... parece que las cosas empeoran. No te rindas, persevera, sigue, continúa adelante, aunque parezca que las cosas empeoran. Nada que vale la pena se logra de la noche a la mañana. Te llevó años meterte en el problema en el que estás, o en las circunstancias en las que estás, y de la noche a la mañana no saldrás de ellos, pero siguiendo adelante, comenzarás a saborear la alegría de la diferencia de en tu vida que es ser libre.

Las palabras de Sadrac, Mesac y Abednego son claras. Convencidas. Note que ellos dicen que no se postrarán ante Nabucodonosor, independientemente de que Dios les salve o no. Muchos no toman una posición firme en sus vidas por miedo. 

Por temor. Porque necesitan que primero les "garanticen" que todo estará "bien". 

La "garantía" de que todo estará bien es tu fe

No esperes garantías de que Dios hará esto o aquello como tú lo crees, y cuando tú lo crees. 


Una cosa es la fe, y otra muy distinta es decirle a Dios cómo ayudarnos. Dios, en su infinita sabiduría, sabe cuándo y cómo ayudarte. Ten firme tu fe y sigue adelante, haciendo lo que debes hacer, que Jehová hará por ti lo que sólo Él puede hacer. Cuando dejamos a Dios obrar en nuestra vida, siempre será un plan mejor que el que tú te esperabas. Esa es la recompensa que reciben los que tienen fe en el Dios que es Remunerador del que le busca solícitamente.  

Nabucodonosor ordenó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que ataran a Sadrac, Mesac y Abednego, para echarlos en el horno de fuego ardiente. Así pues, estos hombres fueron atados con sus mantos, sus calzados, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiente. Y como la orden del rey era apremiante, y habían calentado mucho el horno, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abednego. Estos tres hombres, Sadrac, Mesac y Abednego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiente.

¿Te imaginas que te echen a un horno de fuego y con las manos atadas? Es una sensación horrible. Muchas veces nos sentimos así: arrojados al horno de fuego, y con las manos atadas. Metidos en una situación, y sin poder hacer nada. 


Persevera, sigue, continúa adelante.

En medio del fuego ardiente: la liberación

Es en este momento cuando la intervención divina es evidente. Nabucodonosor se espantó, se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo:

-¿No echaron a tres hombres atados dentro del fuego?

Ellos respondieron al rey:
-Es verdad, oh rey.

Y él dijo:

-Sin embargo, yo veo cuatro hombres sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de los dioses.

Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente, y dijo:
-Sadrac, Mesac y Abednego, siervos del Dios Altísimo, salgan y vean.

Nabucodonosor mandó a echar al horno de fuego. Ató las manos de los 3 hombres. Nabucodonosor dijo que cuál era el Dios que los iba a rescatar de su mano. Pues sí existe un Dios que puede meterse contigo en tu horno de fuego. Un Dios que es más poderoso que cualquier problema, circunstancia o situación que te tiene atado en tu vida. Un Dios que te hace pasearte en medio de lo peor de tu problema con la frente en alto. ¿Quién es ese Dios? Jehová.

El Dios que se mete contigo en el horno de fuego no permitió que ni siquiera olieran a humo los 3 jóvenes. Ni uno solo de sus cabellos se chamuscó. El Todopoderoso se mete en tu horno de fuego, contigo, y hace que el Nabucodonosor de tu vida te saque. Él te hace salir airoso, firme, adelante, con la frente en alto. ¿Por qué? Por tu fe en Él, por tu perseverancia y decisión.

Es fe en Dios lo que tal vez nos haga falta para tomar la decisión firme de sguir adelante, y no dejarse someter por nada ni por nadie.


¿Te falta fe? Pídela en oración. ¿Te falta valor? Pídelo. ¿Te falta un empujón? Búscalo, y toma la decisión.

Sadrac, Mesac y Abednego salieron de en medio del fuego. Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey para mirar a estos hombres, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos y ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas, intactas, ni siquiera olor de fuego tenían. 

Y Nabucodonosor dijo: «Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, los cuales no cumplieron el edicto del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios. 

Nabucodonosor decretó que todo pueblo, nación o lengua que diga blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, sea descuartizado, y su casa convertida en estercolero; por cuanto no hay dios que pueda librar como este. Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abednego en Babilonia.

Cuando Dios se mete contigo en el horno de fuego, la gente que te acusó, que buscó hacerte daño, ve que tu Dios no dejó ni que olieras a humo. Y ese Nabucodonosor de tu vida, no tendrá que hacer otra cosa que no sea honrar a tu Dios y favorecerte. Nabucodonosor puso a los 3 jóvenes a una posición mejor. Porque a una persona de fe y valor, se le promueve y ensalza.


¿Lecciones? Muchas, de este relato. Lo que queda claro es que sí existe un Dios que en lo peor de tu vida, se mete contigo y se queda contigo. Por eso, ten la fe y el valor de perseverar hasta el fin.


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