Así se vio la "Luna de sangre"

Luna de sangre neoatierra
La súper luna durante el eclipse lunar del 27 de setiembre del 2015 en Lecompton, Kansas. (AP/Orlin Wagner)

La noche del domingo y madrugada del lunes, miles de personas en el mundo se maravillaron con una voluminosa, brillante y sonrojada luna.

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La súper luna se dejó ver durante el eclipse lunar del 27 de setiembre del 2015, junto a la escuela de Lower Fox Creek, cerca de Strong City, Kansas. (AP/Travis Heying/The Wichita Eagle )

A partir de las 8:11 p. m. en Costa Rica, y a lo largo de una hora, astrónomos y aficionados en América, Europa, África, Asia occidental y Pacífico oriental - hasta donde las nubes dieron tregua- pudieron apreciar la coincidencia de dos eventos astronómicos.

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Fotografía de un eclipse total de luna visto a una escultura de la catedral de Santiago de Compostela (España). (EFE. )

Dado que la luna se encontraba en su perigeo, su punto más cercano a la Tierra, su luminosidad fue un 30% mayor y se veía un 14% más grande.

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Súper luna del 27 de setiembre del 2015 en Brighton, Inglaterra (EFE/Facundo Arrizabalaga)

Asimismo, la Tierra se alineó con la luna y el sol, lo cual oscureció al satélite natural al privársele de la luz que recibe del sol y le da su color blanco. Sin embargo, algunos rayos desviados por la atmósfera terrestre siguieron iluminando a la luna y de allí esa luz rojiza que la tiñe.
La última vez que ocurrió una superluna y un eclipse total de luna fue en 1982 y volverá a pasar hasta el año 2033.

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Un avión de Air France sobrevuela Tokio bajo la superluna cerca del aeropuerto de Tokio (Japón). (EFE)

"Uno siempre quiere ver el eclipse, porque siempre son diferentes", comentó el astrónomo Edwin Krupp, director del Observatorio Griffith de Los Ángeles, a agencias de noticias. No es para menos, el acontecimiento tiene un particular interés científico.

En su ciclo normal, la temperatura lunar oscila entre 121 °C y -115 °C, según sea su exposición al sol. Esas variaciones permite a los científicos estudiar la composición de la corteza del satélite, ya que las rocas se calientan y enfrían más lentamente que las zonas cubiertas de polvo.

A raíz de este acontecimiento astronómico, la temperatura de la luna evolucionó más rápido, lo que permitió a los científicos realizar observaciones más detalladas de la superficie lunar.

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