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viernes, marzo 22, 2013

Conocerse a uno mismo

Nosce te ipsum
Temet nosce
Γνωθι Σεαυτόν
Gnothi seauton
Connais-toi toi-même
Conosci te stesso
Erkenne dich selbst
Know Thyself
¿Quién se conoce a sí mismo? Esa es una pregunta inquietante, y necesaria de responder.
Quizás algunos conozcan estas palabras:
Juan 17:3 

Esto significa la vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.
Esto significa, que para vivir para siempre (cosa que a algunos les parece fantasioso), hay que adquirir conocimiento de Dios, y de Su Enviado, Jesucristo. Podemos argumentar que para alcanzar ese conocimiento basta leer la Biblia, tener una vida buena, evitar las cosas malas.

Parece una receta de cocina.
Hay personas de todas las religiones, filosofías, tradiciones, credos, que procuran hacer eso, según su propia metodología y estructura de creencias. ¿Es eso suficiente?

No. Siendo prácticos, ¿no es esa la razón por la cual está desprestigiada toda idea religiosa, por ser poco práctica, desconectada de la realidad? 

¿No son peores las maldades cometidas por aquellos que dicen ser "representantes de Dios"? Eso indica que adquirir conocimiento de Dios y Cristo, no es el único factor necesario para darle sentido y significado a nuestra existencia.
¿De verdad tiene sentido nuestra existencia?

Paul Gauguin, 1897
Óleo sobre lienzo, 139- 375 cm. - Boston, Museum of Fine Arts

Esta obra artística se llama:

“¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?”
Esas son preguntas que nos hemos hecho (tal vez) en algún momento de nuestra vida.



Pero, ¿para qué saber quién soy? Porque los seres humanos estamos carentes de identidad. No sabemos quiénes somos.
¿Es nueva esa sensación de sentirse perdido, esa necesidad de saber quién se es realmente? No. Si repasamos el Génesis, encontramos a Dios preguntando a Adán: ¿Dónde estás? (Gen 3,9). ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿No sabe YHWH todo, y que Adán y Eva estaban escondidos en el Jardín de Edén? Sí. Pero eso lo sabe Dios.
Ahora veamos qué sabe Adán: "Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí" (Gen 3,10). Adán, pues, está en Jardín de Edén. Pero tiene miedo de presentarse ante Dios tal como es. Se escondió de Dios (eso creyó). Con ello está expresando algo esencial sobre sí mismo, y de todos nosotros. Nos cuesta soportar la propia verdad y mostrársela a Dios.
Preferimos escondernos detrás de una fachada. La pregunta de Dios es hoy más actual que nunca. Cada hombre y mujer debería dejarse interpelar por Dios: ¿Dónde estás? ¿Estás plenamente contigo mismo? ¿Eres realmente tú mismo? ¿Dónde estás con tus pensamientos? ¿Puedes soportarte tal como eres?. Sólo el que se hace estas preguntas puede llegar a ser alguien plenamente consciente de su propósito y existencia.
La pregunta de Dios es, decisiva para el inicio de una espiritualidad plena. Tengo que preguntarme dónde estoy yo, cómo soy yo y qué soy yo. 

Tengo que dejar de esconderme. Dejar de esconderme de mí mismo. Sólo cuando me atreva a permanecer en pie con mi desnudez, a aceptarme tal como soy -desgarrado, fuerte y débil, pasional y a la vez cobarde y esquivo-, sólo entonces maduraré como persona, como alguien que quiere ser pleno, completo, para Dios, para sí mismo, y para otros.
Cuando Dios pregunta a Adán si ha comido del árbol prohibido, este echa la culpa a Eva: "La mujer que me diste" (Génesis 3:12). Adán culpó a Dios. ¿Culparse a sí mismo? Jamás. De su parte, Adán no puede hacer nada. Se niega a asumir cualquier responsabilidad respecto a su acción. Y ¿qué hay de cada uno de nosotros? Si YHWH nos hablara y nos preguntara: "Dónde estás contigo mismo", ¿qué diríamos? La verdad es que no nos conocemos a nosotros mismos.
Desde que Adán pecó, perdimos identidad, sentido de existencia, capacidad de ser personas plenas, que sean capaces de vivir cada día mejor. Sin entrar en detalles de la idea que tenga cada cuál sobre estas preguntas, y sus respuestas. La pregunta, concretamente de ¿quién soy? es compleja. Porque, por lo visto, es más fácil saber quién es Dios, quién es Jesucristo, que saber quién soy Yo, realmente.
La frase "conócete a ti mismo", no aparece claramente en la Biblia.
Pero, la Biblia indica:
1 Corintios 2:11 Porque, ¿quién entre los hombres conoce las cosas del hombre salvo el espíritu del hombre que está en él? Así, también, nadie ha llegado a conocer las cosas de Dios, salvo el espíritu de Dios.
El apóstol Pablo estaba considerando un asunto muy profundo, conectado con Dios.
Veamos:
1 Corintios 2:10
Pues es a nosotros a quienes Dios las ha revelado mediante su espíritu, porque el espíritu escudriña todas las cosas, hasta las cosas profundas de Dios.
En otras palabras: así como uno se escudriña a sí mismo en su espíritu, así es Dios (en Su Mente Suprema), escudriñándose a sí mismo, con Su espíritu.
Y Dios revela, mediante Su espíritu santo, sus "cosas profundas", a aquellos que tienen la capacidad de ser "hombre espiritual":

1 Corintios 2:14-16






Pero el hombre físico no recibe las cosas del espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no [las] puede llegar a conocer, porque se examinan espiritualmente. 15 Sin embargo, el hombre espiritual examina de hecho todas las cosas, pero él mismo no es examinado por ningún hombre. 16 Porque “¿quién ha llegado a conocer la mente de YHWH, para que le instruya?”. Pero nosotros sí tenemos la mente de Cristo.

El hombre espiritual es el capaz de examinar todas las cosas, hasta las cosas profundas de Dios, por supuesto, conservando su estado de reconocer, humildemente que nadie "ha llegado a conocer la mente de YHWH, para que le instruya".

No podemos tener la mente de YHWH Dios. Pero sí podemos tener la mente de Cristo. Podemos acercarnos a su forma de pensar.



Cristo, evidentemente, se conocía a sí mismo. Al ser creado directamente por YHWH Dios, llegó a ser (Colosenses 1:15, Hebreos 1:3) "La imagen del Dios invisible", "Él es el reflejo de [su] gloria (la de YHWH) y la representación exacta de su mismo ser (de YHWH Dios).


Colosenses 2:9 Añade: "porque en él mora corporalmente toda la plenitud de la cualidad divina".


Jesucristo sabía que Él era un Dios, un Dios Poderoso, que en él estaba la "plenitud de la Divinidad".


La diferencia entre YHWH y el Verbo, o Logos, entre tantas, es que YHWH es Dios por Sí Mismo, en Su Esencia, y el Logos lo es por decisión del Padre, que le confirió carácter divino a Su Hijo.


Filipenses 2:5-11
Mantengan en ustedes esta actitud mental que también hubo en Cristo Jesús, 6 quien, aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios. 7 No; antes bien, se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres. 8 Más que eso, al hallarse a manera de hombre, se humilló y se hizo obediente hasta la muerte, sí, muerte en un madero de tormento. 9 Por esta misma razón, también, Dios lo ensalzó a un puesto superior y bondadosamente le dio el nombre que está por encima de todo [otro] nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los [que están] en el cielo y de los [que están] sobre la tierra y de los [que están] debajo del suelo, 11 y reconozca abiertamente toda lengua que Jesucristo es Señor para la gloria de Dios el Padre.

Si YHWH nos hablara, o Jesucristo, y nos preguntara: "¿te conoces a ti mismo?", ¿qué diríamos?