Our social:

lunes, febrero 27, 2012

El espíritu santo, ¿es alguien, o es algo?

La pregunta es válida. Muchas personas creen que el espíritu santo es alguien, la tercera persona de la Trinidad.


Claramente, no es lo que enseña la Biblia, pues esta consistentemente indica que el espíritu santo no es una persona. En el Génesis 1:2, la Biblia se refiere al espíritu santo como la fuerza activa de Dios, e indica que “se movía de un lado a otro sobre la superficie de las aguas”, cuando la Tierra estaba sin forma, desierta y en oscuridad (Génesis 1:2).

¿Qué hay del relato del bautismo de Jesús? Las Escrituras muestran a Dios en “los cielos” y al espíritu santo descendiendo “en forma corporal de paloma” sobre el Hijo (Mateo 3:16, 17). ¿Por qué usar una paloma para simbolizar al espíritu santo? Como indicación de un pacto de paz, entre YHWH y Jesús, en el que este llega a ser el Cristo, ungido con espíritu santo, llamado a ser Sacerdote y Rey a la manera de Melquisedec.

De hecho, quien lea con discernimiento las Escrituras, hallará expresiones que indican que el espíritu santo es la energía santa deYHWH, de la cual sólo Él es la Fuente.

El espíritu santo es la energía santa de YHWH, de la cual sólo Él es la Fuente

Reflexionemos en algunos pasajes de las Escrituras.

v Cuando María, la madre de Jesús, fue a visitar a su prima Elisabet, que estaba embarazada, la criatura saltó en su vientre “y Elisabet se llenó de espíritu santo” (Lucas 1:41). ¿Le parece lógico afirmar que una persona “se llenó” de otra?

v Cuando Juan el Bautista reveló a sus discípulos que Jesús lo iba a reemplazar, dijo: “Yo los bautizo con agua, pero el que viene después de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará con espíritu santo” (Mateo 3:11). Juan indicó que Jesús bautizaría a algunos con espíritu santo. Obviamente, Juan entendía que Jesús dispondría del uso, no de una “persona”, sino de la energía divina de YHWH o espíritu santo para bautizar. 

v Cornelio, el primer gentil que se hizo cristiano, y los miembros de su casa, recibieron espíritu santo, que “cayó sobre” ellos. ¿Qué les “cayó sobre” ellos, una persona o una fuerza divina que les impulsó a hablar milagrosamente en lenguas?

El que la Palabra de Dios personifique, o presente como personas, a cosas que no lo son, como la sabiduría, el discernimiento, el pecado, la muerte y la gracia, son recursos de los que se vale Dios para que seamos capaces de entender la multiplicidad de funciones que Él puede hacer por medio de su fuerza divina.

Sabemos que YHWH no está presente al mismo tiempo en todos los lugares. De hecho, vive en el mundo espiritual, en “el lugar establecido de [su] morada” (puede consultar 1 Reyes 8:39; 2 Crónicas 6:39). Las Escrituras también dicen que reside y tiene su “trono” en un lugar concreto: el Cielo de los Cielos (observe lo que relatan estas citas bíblicas 1 Reyes 22:19; Isaías 6:1; Daniel 7:9; Apocalipsis 4:1-3).

 Y, desde ese lugar establecido de su morada, emplea su energía divina, o espíritu santo, para actuar en cualquier lugar, dimension o estado de existencia sin ningún tipo de límites de tiempo, espacio, o estado de existencia.  


El uso que da YHWH a su espíritu santo, es poderoso, eficaz, para cumplir sus propósitos. Pensemos en lo siguiente: el Sol está a más de 150 millones de kilómetros de nosotros, y se calcula que su luz “tarda” 8 minutos en llegar a la Tierra, y que recibimos menos de la mitad de una mil millonésima parte de su energía. Eso significa que cada año la Tierra recibe del Sol 1.400 mil billones de kilovatio-horas de energía. ¿No son esas cifras sorprendentes sobre la capacidad del Sol? Y si reflexionamos en el hecho de que el Sol es pequeño cuando se compara con estrellas que se conocen como supergigantes, entre ellas Rigel, una estrella de la constelación de Orión, que tiene 50 veces el tamaño de nuestro Sol y que emite 150.000 veces su energía, entonces... entendemos lo poderoso que es el Creador de todas las cosas, que se vale de su espíritu santo de acuerdo a su voluntad.  


Sí, definitivamente la evidencia de la Biblia es que el espíritu santo no es alguien, es algo.