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martes, diciembre 17, 2013

La importancia de mantener la esperanza


Rahab no tenía otra alternativa. Sabía que su vida y la de su familia dependían de que tomara la decisión correcta. Debía decidir entre ser leal al Rey de Jericó, o creer que el Dios de los israelitas, le daría a ella y a su familia la oportunidad de vivir. 


Por ello, cuando esos dos hombres, espías israelitas, entraron a su casa, estuvo dispuesta a protegerlos, a cambio de que ellos prometieran respetar su vida y la de los suyos. Debía mantener atado un cordón rojo escarlata a la ventana, la misma que usaron los espías para huir de Jericó.

Rahab mantuvo ese cordón en la ventana, y, cuando cayeron los muros de Jericó, su casa se mantuvo en pie. Sí, valió la pena mantener su esperanza en el Dios de Israel, que la preservó con vida a ella y su familia. El Dios de Israel recompensó su esperanza, sin juzgarla, sin cuestionar su pasado de prostituta o de idólatra.  


La esperanza, como la que mantuvo hasta el fin Rahab, se nos presenta en las Escrituras como fundamental para cualquier creyente. "Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza", indica Romanos 15:4. Es decir, que de la lectura y reflexión que hacemos de lo que está escrito en la Biblia, podemos llegar a tener esperanza.

La esperanza es una cualidad espiritual, que nos hace creer que es posible, que sucederá aquello que queremos. El tener esperanza hace que uno esté confiado en que sí pasará aquello que deseamos. El tener esperanza, nos hace mantenernos en expectativa, nos da certeza y seguridad.

En medio de su prueba, Job exclamó:

¡Quién me diera que mi petición se cumpliera, que Dios me concediera lo que espero

A pesar de haberlo perdido todo, Job aún creía que Dios le daría lo que esperaba. Mantener la esperanza cuando las circunstancias no nos dan manifestación de mejorar, es verdaderamente difícil. Y si ha pasado el tiempo, mantenerse en espera puede llegar a cansar.


 Si recordamos la parábola de la semilla excelente que cae en diversos tipos de tierra, hay semillas que caen entre los espinos. Los espinos son un tipo de planta especial que tienen espinas, y, si no son quitados en un sembradío, pueden llegar a dañar la cosecha. La gente que escuchaba a Jesús sabía lo peligroso que era permitir que crecieran espinos en los campos sembrados, pues se trataría de una ruina segura para la cosecha.

Los espinos que no dejan que crezca esa semilla que Jesús plantó, representa a quienes comenzaron en el camino de Dios, y al continuar su vida, su esperanza en Dios es ahogada por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida. En suma, la esperanza en Dios y Sus bendiciones se desvanece, hasta que finalmente muere.



Ahora bien, mantener la esperanza en YHWH no es una cuestión emocional, de mantener un determinado estado de ánimo. Al tener problemas económicos, o de salud, o de otro tipo, se puede llegar a perder la esperanza en Dios. 

La oración es una manera muy íntima y maravillosa que tenemos de sentir el amor de YHWH por nosotr@s y de mantener la esperanza, más allá de nuestras circunstancias. Tenemos la certeza de que Dios nos escucha, pues es el “Oidor de la oración” (Salmo 65:2). Sí, el Dios Todopoderoso nunca está demasiado ocupado como para no escucharnos y nos insta a que nos acerquemos a Él en oración, con franqueza, con sinceridad. Nuestra oración y súplicas lo impulsan a actuar a nuestro favor, a hacer lo que tal vez no haya hecho antes, o no hubiera hecho de otra forma (Hebreos 4:16; Santiago 5:16; Isaías 38:1-16).