16 de septiembre de 2014

Salomón: constructor del Templo de YHWH


http://3.bp.blogspot.com/_68bbSRZAJ7Q/TFNU_EpWvYI/AAAAAAAACWQ/JqlJpQ7y9Xk/s1600/templo-de-salomon%5B1%5D.jpgTranscurre el año 1034 a. C., es el mes judío de Ziv, que corresponde a los meses de abril y mayo. Salomón, Rey de Israel, da inicio a la construcción de una de las edificaciones más importantes del mundo antiguo: el Templo de YHWH en Jerusalén, en el monte Moria. Se cree que el lugar en el que actualmente se encuentra en Jerusalén la Cúpula de la Roca, era el lugar en el que originalmente se ubicaba el Templo que construyó Salomón, hace poco más de 3.000 años.

Cómo se construyó el Templo


Edificar un Templo, el lugar en el que se adoraría a YHWH, y estaría ubicada el Arca del Pacto, símbolo de la Presencia de Dios, era el objetivo del Rey Salomón. Pero el Templo era para adorar a Dios. Lógicamente, debía ser Él quien indicara cómo se construiría el Templo. Y así fue.
Dios eligió el lugar en el que se construiría: sería el terreno que pertenecía a un hombre llamado Ornán (1 Crónicas 21:18-30). El Rey David compró este y otros terrenos circundantes, para edificar allí el Templo, en el que ya había un altar a Dios.
File:Solomon'sTempleEast.pngEl proyecto arquitectónico, también lo suministró YHWH, por inspiración divina. En 1 Crónicas 28:11-12 se indica que “David dio a Salomón su hijo el plano arquitectónico, de todo lo que había llegado a estar con él por inspiración, para los tesoros de la casa de Dios, y para los tesoros de las cosas sagradas”.
El dinero necesario para la edificación, también lo suministró YHWH, pues el Rey David al llamar a Salomón y a los príncipes de Israel les dijo:

¿Quién soy yo y quién es mi pueblo, para que no usemos nuestro poder para hacer ofrendas voluntarias de esta manera?

Porque todo proviene de Ti, y de Tu propia mano te hemos dado.

Oh YHWH Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificarte una casa, que es para tu santo nombre, de Tu mano es, y a Ti todo ello pertenece. Bien sé, oh Dios mío, que Tú eres examinador del corazón, y que te complaces en un corazón recto.

Yo (el Rey David), por mi parte, en la probidad de mi corazón he ofrecido voluntariamente todas estas cosas, y ahora he tenido gozo en ver a tu pueblo que se halla aquí ahora hacerte ofrendas voluntariamente”.

1 Crónicas 29:14-19

Estando listos el terreno, el dinero, y los materiales que se usarían, ¿era suficiente con eso para construir el Templo de YHWH, un lugar en el que estaría Su presencia bendita?



En una sentida oración, David oró a favor de su hijo Salomón, y le pidió a Dios que Salomón tuviera un “corazón completo para que guardara los mandamientos de Dios, y para que haga todo, y para que edifique el Templo” (1 Crónicas 29:14-19). “A menos que Dios edifique la casa, de nada vale que los trabajadores luchen duro en construirla”, dice el Salmo 127:1, por cierto, escrito por el mismísimo Rey Salomón. 




 El Templo de YHWH se construyó bajo Su dirección, espíritu y bendición. Sin ello, todos los recursos materiales no hubieran servido de nada.

La construcción del Templo se tomó alrededor de 7 años de trabajo. Las piedras que se usaron, fueron cortadas a la medida antes de llevarlas al lugar. Es decir, no hubo ruidos ni contaminación ambiental, no se oyó sonido ningún instrumento o herramienta. El rey de Tiro, Hiram, colaboró en la construcción del Templo, al suministrar madera de cedro y enebro, a cambio de trigo, cebada, aceite y vino, que les daba el Rey Salomón. También suministró trabajadores hábiles, siendo Hiram el más famoso maestro de obras que participó en la construcción del Templo, quien era hijo de un tirio y una mujer judía.



Respecto de la mano de obra, Salomón reclutó para trabajo forzado a 30.000 hombres. Ellos eran enviados al Líbano en turnos de 10.000 al mes. Cada grupo de 10.000 volvía a sus hogares por períodos de dos meses. Trabajaban 1 mes, y descansaban 2 meses. También participaron miles de cargadores y cortadores en la obra.

¿Cuánto costó construir el Templo? Se reunió un total de 108.000 talentos, 10.000 dáricos de oro y 1.017.000 talentos de plata. ¿En dólares? Según valores actuales equivaldría, aproximadamente, a más de 150.000 millones de dólares. No todo se gastó, y lo que quedó, se depositó en la tesorería del templo.

Cómo se inauguró el Templo


Hacia el año 1026 a. C., en el mes judío de Etanim, equivalente a los meses de septiembre y octubre, se inauguró el templo. Salomón reunió a los hombres de todo Israel en Jerusalén para la inauguración del Templo, y para celebrar la fiesta de las cabañas. 
Lever and Outside of Temple
Lo primero que sucede es que los sacerdotes empezaron a llevar el Arca del Pacto. Los sacerdotes introdujeron el Arca en su lugar, el Santísimo, debajo de las alas de los querubines. La representación de los querubines, extendían sus alas sobre el lugar del Arca, de modo que los querubines cubrían en forma protectora desde arriba el Arca y sus varales. Dentro del Arca estaban: la jarra de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que echó botones y las Tablas de los 10 Mandamientos.
También, los utensilios santos que había en el Tabernáculo, ahora eran introducidos en el templo. Por supuesto, sólo los sacerdotes y levitas estaban autorizados para tocarlos y hacer uso sagrado con ellos.
¿Y Salomón y los demás israelitas, qué hacían? Esperaban, en asamblea solemne, delante del Arca, sacrificando ovejas y reses vacunas, en gran cantidad.

YHWH bendice al templo con Su presencia


Cuando los sacerdotes salieron del Lugar Santo del Templo, algo extraordinario sucede. Una nube llenó el Templo. De hecho, los sacerdotes no pudieron permanecer en el Templo para hacer su trabajo, por causa de la nube, pues esa nube, la gloria de YHWH, llenó esa edificación, que sería ahora la casa de YHWH.
Salomón dijo, en una oración desde el corazón (el relato completo se encuentra en 1 Reyes 8:1-66):
YHWH dijo que Él iba a residir en densas tinieblas. He tenido éxito en edificar una casa, un lugar excelso para Ti, un lugar establecido donde residas hasta tiempos indefinidos”

File:Tissot Solomon Dedicates the Temple at Jerusalem.jpg
Salomón discernió que la presencia de esa nube gloriosa era la señal divina de bendición. Sí, YHWH había bendecido la construcción del Templo. La satisfacción en el corazón de Salomón por haber logrado lo que su padre David quería, de edificar una casa para Dios, le impulsó a orar a Dios frente a todo Israel. Parte de esa oración de Salomón dice:
Bendito sea YHWH, Dios de Israel… Oh YHWH el Dios de Israel, no hay Dios como en los cielos ni en la tierra, que guardas el pacto y la fidelidad para con Tus siervos, que están andando delante de Ti con todo su corazón…
Pero ¿verdaderamente morará Dios sobre la tierra? ¡Mira! Los cielos, el mismísimo Cielo de los Cielos, ellos mismos no pueden contenerte; ¡cuánto menos, esta casa que yo he edificado!”
La oración completa del Rey Salomón a Dios es una oración de alabanza, de bendición, y de pedir el favor de Dios sobre el pueblo. Ofreció un gran sacrificio de 22.000 reses vacunas y 120.000 ovejas.
La inauguración del Templo fue un período de gran renovación de la excelsa adoración de Dios. En total, fueron 14 días de fiesta, de gratitud y alabanza a Dios, en la que la nación reafirmó su devoción unificada a YHWH, el Único Dios Verdadero. Salomón envió a la gente a sus casas, sintiéndose llenos de fe y alegría en el corazón. Después, Salomón asignó a las divisiones sacerdotales con sus respectivos servicios y colocó a los levitas a cargo de sus puestos y deberes, tal como había dispuesto David.
Salomón construyó el Templo, y tuvo la bendición divina, evidenciada en esa nube brillante que lo llenó de gloria. Su obediencia, sabiduría, y el andar con un corazón completo, siguiendo las órdenes y directrices espirituales de David, su padre, fueron ingredientes claves en que el Templo se edificara. También demostró un espíritu generoso, y utilizó la ocasión para promover la adoración a Dios entre los corazones del pueblo. Lo que hizo, es un ejemplo de cómo el ser obedientes, generosos, actuando con fe y sabiduría, son elementos de los que Dios se vale para promover su adoración y alabanza.