3 de febrero de 2011

El Dios de los cuervos de Elías



3 años y 6 meses. Esa fue la duración de un tiempo de sequía en Israel. Había una gran hambruna en el país.


¿Por qué? 


¿Qué pasó, para que un pueblo que estaba en una relación de alianza con Dios, sufriera un hambre terrible?


El Dios de Israel, había levantado a un profeta. Nombre: Elías, que significa "Yahvé es Dios". Su nombre, y su obra profética, demostraban estar en sintonía con los terribles tiempos que se vivían. Reinaban Acab y Jezabel, adoradores del dios Baal, un dios cananeo. Baal, cuya principal promotora era Jezabel, tenía un gran número de sacerdotes, y emprendió una terrible persecución en contra de los profetas de Dios.     



Elías aparece repentinamente en el relato bíblico. Vestido con manto de pelo y faja de piel ceñida a su cintura, con pie veloz, se presenta en el ostentoso palacio de Acab y Jezabel y proclama:





¡Vive Jehová, Dios de Israel, en cuya presencia estoy, 
que no habrá lluvia ni rocío en estos años, 
hasta que mi boca lo diga!


Después que entregó su mensaje, el profeta desapareció tan de repente, como apareció. La Biblia indica: 

Llegó a él una palabra de Jehová, que decía: 

Apártate de aquí, vuelve al oriente y escóndete en el arroyo Kerit, que está frente al Jordán. Beberás del arroyo; yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.

Elías tenía 2 opciones: obedecer la palabra de Dios, o irse a otro lado. Elías obedeció la palabra de Jehová, y se fue a esconder al valle de Kerit. 

¿Era fácil para Elías obedecer esa orden divina? ¿Era lógico pensar que uno viviría alimentándose de... cuervos?

Elías, según lo escribió Santiago en su carta, capítulo 5 versículos 17 y 18, era un hombre de sentimientos similares a los nuestros. Elías no era Superman. Era un humano, pensaba como hombre, y razonaba como alguien de carne y hueso.

La orden de Jehová era, francamente, difícil de obedecer. Podemos entenderlo de esta manera: si Jehová le hubiera ordenado a Elías que se fuera a la casa más rica y próspera de Israel, que estaba llena de comida, vino, con una buena cama, donde podría estar cómoda y confortablemente, pues... era una orden más fácil de obedecer. Pero esa no fue la orden divina. 

Jehová mandó a Elías a un lugar solitario, y a que lo alimentaran los cuervos. El valle torrencial de Kerit no era precisamente un lugar paradisíaco, no era la Riviera Maya, en el que Elías estaría plácidamente pasando el día. Ni tampoco le esperaba todos los días, día a día, comer un banquete variado con los mejores manjares y vinos.

Si analizamos la orden de Dios, le dice a Elías que se aparte, alejándolo del rey. Asegura así la vida de este hombre. El valle de Kerit era el lugar en el que Elías estaría protegido, seguro. ¿Qué hay de nosotros? Una de las cosas que Dios hace por nosotros, es ayudarnos a apartarnos de los peligros, de aquello que puede amenazarnos. Lo hace para enseñarnos una muy valiosa lección: enseñarnos a confiar en Él, con todo el corazón.

Entendemos que en estos tiempos que estamos viviendo, necesitamos sentir que tenemos la protección y el amparo de Dios en nuestras vidas. Dios hizo ejercitar la fe de Elías: "beberás del arroyo y unos cuervos te alimentarán". Quizás Elías pensó: "no lloverá en mucho tiempo, ¿Y me darás de beber agua de un arroyo? Lo más probable es que se seque primero que cualquier cosa. ¿Qué cuervos me alimentarán? ¿Esos animales inmundos? Pudo haber pensado eso, pero el libro de Reyes nos dice otra cosa: nos dice que obedeció. Con fe. Y esa fe es la que se describe en Hebreos 11:1: 

"Es pues, la fe la certeza de lo que se espera, 
la convicción de lo que no se ve" 

Estas palabras no se habían escrito en tiempos de Elías, pero describen muy bien lo que hizo actuar a Elías: la confianza en la certeza de que "TODA expresión que sale de la boca de Jehová" se cumpliría.

Eso   es la  f e.

Elías obedecía la voz de Dios. Accionó su fe. La fe también es acción. Elías creyó y se fue directo al arroyo. ¿Qué sintió Elías cuando vio al Jordán y al Kerit juntos? ¿Acaso no llevaba más agua el Jordán que el arroyo? Entonces, ¿por qué se le lleva a un lugar con menos probabilidad de sobrevivir a la sequía? Muchas preguntas, ¿verdad? Pero Elías obedeció. Sin preguntas, sin reproches. 

¿Qué habríamos hecho en una circunstancia similar? Elías obedeció a Jehová, a pesar de que la lógica de la evidencia decía que era mejor hacer otra cosa, quedarse en un lugar mejor, que aventurarse a actuar conforme a la palabra de Dios, pero así actuó Elías.

El ejercicio de la fe es algo complejo. ¿Cómo obedecer la palabra de Dios, si su orden aconseja hacer algo que parece ser el proceder más peligroso, el menos lógico, el menos provechoso? El ejercer fe implica una lucha interna: la propia opinión vs la palabra de Dios. La acción de Elías nos enseña que debemos obedecer a Dios, Él nos llevará a nuestro Kerit, ese lugar en el que Dios ha dado la orden divina de que nos protegerá y proveerá, dándonos TODO lo que necesitamos. 

La obediencia de Elías a la orden de Jehová activó una cadena de bendición para Elías. Si leemos el hebreo original, la palabra que se traduce "orden", es Tsavah.El tsavahlista para ser detonada. 

El Dios que ordenó, o detonó la fe y obediencia de Elías, ya tenía preparados los cuervos que irían 2 veces al día a dar de comer a Elías. Los cuervos le traían pan y carne por la mañana y por la tarde, y bebía del arroyo.  

Jehová era el Dios de Elías. Y de los cuervos también. Los cuervos son creación de Dios, obedecen Su orden. El Dios de estos animales se encarga de alimentarlos, y darles de comer. A Job le preguntó Jehová lo siguiente: 

¿Quién le prepara al cuervo su alimento, cuando sus polluelos claman a Dios y andan errantes por falta de comida?


Job 38:41


Estas palabras son impactantes. Jehová razonó con Job: "Job, ¿eres el que alimenta a los cuervos? ¿Es a ti a quien claman los polluelos de los cuervos cuando tienen hambre?

Los cuervos, recordemos, eran animales inmundos de acuerdo a la Ley de Moisés, por ser carroñeros. La razón por la que tan repetidamente se mencionan los cuervos en la Biblia es precisamente por la dificultad con que tales aves hallan su sustento, pero ¡también para ellas dispone Dios alimento!


Por eso dijo Jesús:

Consideren los cuervos, que ni siembran ni siegan; que ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves?


Lucas 12:24


Creer y confiar en el cuidado providencial de Dios no es fácil, y más en estos tiempos de escasez económica. Pero a Dios ninguna crisis lo toma por sorpresa. Ya Él ha activado la cadena de provisiones que necesitamos, tanto espiritual como material. 


Debemos actuar en fe. El Dios de los cuervos de Elías se aseguró de que estos alimentaran a Elías, y Dios a su vez, los alimentó a ellos. Fue toda una cadena de provisión y bendición abundante. Reflexionar en estas cosas nos enseña que si, al igual que Elías, primero se busca el Reino y la Justicia de Dios, Él dará la orden de que se nos den las cosas que necesitamos. ¿Qué hacer? Actuar en fe, para que esa cadena de provisión se active.