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martes, octubre 18, 2016

Poner nuestras preocupaciones en las manos de Dios

Confianza en Dios neoatierra¿Se siente abrumado por los problemas cotidianos?

¿Le preocupa el futuro?

Vivimos en tiempos y situaciones preocupantes. ¿Cómo podemos enfrentar esos sentimientos de preocupación?

Las preocupaciones por la salud, el costo de la vida, quizás la crianza de los hijos, el trabajo, la salud, el tener dificultad en llevarse bien con otras personas, la delincuencia, las deudas, y cosas por el estilo son algo común y corriente en nuestros tiempos. 

La ansiedad es uno de los problemas emocionales más frecuentes de nuestros días. Se calcula que más de un 20% de personas sufre alguna forma de ansiedad patológica que requiere tratamiento: fobias, trastornos de pánico, ansiedad generalizada en forma de inseguridad y aprensión constantes, síntomas físicos como mareos, ahogos, dolores de cabeza, etc. ¿Cómo se explica este incremento tan notable en la sociedad occidental que ha alcanzado unas altas cotas de progreso técnico y de riqueza? 

En tiempos pasados, personas como el rey David sufrieron de momentos de ansiedad. Su actitud fue:

Mas el día que temo, yo en ti confío (Sal. 56:3).

Dios nos da Paz neoatierra
La ansiedad, ese estado de enfermiza preocupación constante por todo, se trata de una reacción de desconfianza ante el futuro, en especial en los aspectos más esenciales de la vida: comida, salud, abrigo, tal como Jesús señala en el Sermón del Monte (Mt. 6:25-31). El verbo merimnao, que se traduce "inquietarse o preocuparse" en varias versiones de la Biblia, da la idea de estar muy preocupado, abrumado, hasta el punto de generar inquietud, desasosiego.


Las Escrituras nos iluminan neoatierraEs la misma palabra que Jesús utiliza para reprochar a Marta su actitud: «...afanada y turbada estás».

En momentos de ansiedad, vale la pena orar, confiar en Dios. Es un asunto de nuestra fe y confianza en Dios. Lo mejor en esos momentos es confiar en esta promesa divina: «Mas yo en ti confío, oh Dios, en tu mano están mis tiempos» (Sal. 31:14-15).

Entonces, ¿qué hacer con nuestras preocupaciones?

Póngalas en las manos de Dios. Déjeselas a Él. Él sabe cuándo y cómo hacer que aquello que le preocupa se resuelva. Si usted puede y debe hacer algo, hágalo. ¿Ya lo hizo? Entonces deje a Dios lo que está en Sus manos resolver.

La oración. Ese es el medio más eficaz de poner las preocupaciones y ansiedades en manos de Dios. La oración, junto con acción de gracias y bendición a YHWH, nos ayuda a desarrollar un sentido constante de la presencia de Dios en nuestra vida, y tanto más vamos a experimentar el bálsamo terapéutico de la paz de Dios.

No tenemos por qué llevar a solas toda esa carga de preocupaciones. “Arroja tu carga sobre YHWH mismo, y él mismo te sustentará. Nunca permitirá que tambalee el justo”, es la exhortación del salmista (Salmo 55:22).