16 de marzo de 2015

Los ángeles: guerreros de Dios


-¿Estás de parte de nosotros, o de nuestros adversarios?

A lo cual él dijo:
-Yo, como príncipe del ejército de Jehová he venido ahora a ti.

Ante esto, Josué cayó a tierra sobre su rostro, se postró y le dijo:

-¿Qué dice mi señor a su siervo?

A su vez el príncipe del ejército de Jehová dijo a Josué:

-Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás de pie es santo.

En seguida Josué lo hizo así.

Esta conversación, que en la Biblia se registra en Josué 5:13-15, tuvo lugar cerca de Jericó, antes de iniciar la conquista de la Tierra Prometida.

Josué habló con un Príncipe. ¿Qué es un Príncipe? La palabra hebrea sar, que se traduce por “príncipe”, se relaciona con un verbo que transmite la idea de “dominar”. Este término es aplicable al hijo de un rey, a una persona de poder, o de la realeza, a un líder o jefe.

En Daniel 8:25, se le da el título de Príncipe de Príncipes a Jehová, única vez que aparece este título distintivo en toda la Biblia. Si nos preguntamos quién fue este Príncipe que se apareció a Josué, y que aceptó su muestra de reverencia (no de adoración, que sólo corresponde a Jehová), la respuesta la hallamos en el mismo libro de Daniel 10:13:

El príncipe de la región real de Persia estuvo plantado en oposición a mí por veintiún días, y, ¡mira!, Miguel, uno de los príncipes prominentes, vino a ayudarme; y yo, por mi parte, permanecí al lado de los reyes de Persia.

Miguel es el Arcángel, el más poderoso de los ángeles. Es el mismo Jesucristo, antes de venir a la Tierra, y es Su nombre en los cielos, que alude a su papel particular como Aquel que es Vindicador de la Soberanía y Divinidad de Jehová, pues Miguel significa “¿Quién es como Dios?”.

Los ángeles, según las Escrituras, son ejecutores de las órdenes del Padre. Los ángeles también actúan como guerreros de Dios siendo agentes de justicia divina. No son seres que actúan por egoísmo, venganza o resentimiento, como sí sucede con los seres humanos al tomar la venganza por sus manos. 

Los ángeles aman al Padre, y se someten con amor y obediencia a Sus órdenes y consejo, sabiendo que lo que el Padre decide se ajusta a Su justicia y misericordia. Los ángeles han dejado al Padre el decidir cuándo y cómo, llevar a cabo sus juicios, pero una vez que Dios da la orden, los ángeles ejecutan la orden divina, sin ceder al sentimentalismo o a sus propias ideas.

Los ángeles saben que el Dios de la Biblia es un Dios de Paz, y lo muestra su disposición a ser misericordioso y bueno con todos, “haciendo salir el Sol y llover sobre buenos y malos”. Pero el mal y quienes lo practican impenitentemente, tiene límite. Jehová es el Jehová de los ejércitos, frase que aparece en casi 280 ocasiones en el Antiguo Testamento (Escrituras Hebreas), siendo la primera en 1 Samuel 1:3. 

Estos ángeles, cuando actúan como guerreros, usados en faenas militares, están organizados. Dios es Dios de Orden y de Paz. Por ejemplo, Jesús dijo a Pedro que Él, de haberlo querido, podría haber pedido más de 12 legiones de ángeles, siendo cada legión de 6.000 ángeles, y multiplicando 12 x 6.000, serían… 72.000 ángeles, que con un solo gesto de Jesús, habrían acudido a combatir.

Pero esa no era lo voluntad del Padre en ese momento. También, simbólicamente se dice que Jehová posee “carros de guerra”, y “hombres de a caballo”, que es una forma de referirse simbólicamente a los ejércitos del cielo, como agentes bien armados y dotados para la guerra (2 Reyes 2:11, 12; 6:17; Mateo 26:53).

Al principio de esta entrada se relató una de varias intervenciones de ángeles en asuntos vinculados a las guerras de Dios, porque las guerras de Israel eran guerras en las que Jehová luchaba por los suyos. Fue el Arcángel Miguel, quien victoriosamente condujo a Israel a vencer uno a uno, a los enemigos de Israel. Lo hizo por medio de la detrucción de los muros de Jericó, que cayeron al sonido de las trompetas que tocaban los 7 sacerdotes, al hacer que el Sol se detuviera, y haciendo que cada estrategia, cada batalla, fuera exitosa.