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lunes, junio 27, 2011

El desafío de conocer a Dios

¿Cuánto conocemos a Dios? ¿De qué valor práctico es el conocer a Dios?

Para muchos, el conocer a Dios es asunto de estudio para teólogos, intérpretes y estudiosos de la Biblia, y se piensa que conocer a Dios es una de esas cosas complejas, profundas y misteriosas que no tienen explicación posible. ¿Es realmente tan difícil conocer a Dios? 

Las Escrituras nos revelan mucha información sencilla, clara y contundente sobre Dios, el Ser Divino, cuyo nombre son 4 letras, que conocemos como el Tetragrammaton. ¿Cómo es este Ser? El Hijo Unigénito de este Ser Divino, Cristo Jesús, dijo que Él es un Espíritu (Juan 4:24). Y como Espíritu, es en esencia, diferente a la vida humana, material, no es de carne y hueso, y no vive ni puede vivir en un templo, lugar, ni Sus “necesidades” son atendidas por alguien. ¿Cómo imaginarnos a Dios, el Espíritu?  No podemos imaginarlo como alguien semejante al oro, la plata, o algo imaginado o creado por el hombre. “A Dios, ningún hombre lo ha visto, jamás”, expresó el apóstol Juan (Juan 1:18).
El hecho de no poder ver a Dios con los ojos físicos, hace que muchos planteen que no es posible conocer a Dios, de hecho, la palabra “agnóstico”, transmite la idea de la existencia de un Dios Desconocido. ¿Es cierto que no es posible conocer a Dios, o confirmar si existe la verdad absoluta en asuntos espirituales?
No podemos ver a Dios. Pero el apóstol Pablo, en Romanos 1:20, nos señala una forma por medio de la cual, quien lo desee puede esclarecer para sí mismo si existe o no Dios y conocerle. “Porque las cualidades invisibles de Dios se ven claramente desde la Creación del mundo, pues se perciben por las cosas creadas, hasta Su poder sempiterno y Divinidad”, indica Pablo. El apóstol insta a percibir la Divinidad  del Creador, por medio de observar la Creación, y buscar en ella las cualidades invisibles de Dios. La Divinidad  a la que se refiere Pablo se refiere a la cualidad de Divino del Creador. Su argumento es: “no podemos ver a Dios, pero sí podemos percibir la esencia de su carácter divino en grado absoluto, excelso y superlativo, observando con detalle e interés a Su Creación”.
La validez del argumento de Pablo es obvia: evaluamos a una persona y sus cualidades por medio de sus obras. Si hacemos eso con Jehová, el Divino, Su Divinidad  o carácter en Sus cualidades sublimes y excelsas, patentes en Su Creación, nos acercarán a Él. Y quienes se niegan ante la evidencia de la Creación, son “inexcusables”, según plantea Pablo, pues quien se niega a ver lo que está ante sus ojos, ¿tiene excusa alguna de que no “puede” conocer a Dios? 

La Divinidad  de Jehová, es infinita, pues abarca sus cualidades que en forma excelsa, sublime, superlativa, suprema y absoluta, manifiesta en cada una de Sus obras y acciones. Posee omnisciencia, presciencia (conocimiento del futuro de antemano), es todopoderoso, sublime en poder, Su Providencia conserva y rige a toda Su Creación. Sabiduría, poder, justicia, ternura, sentido del humor, encanto, son cualidades que son parte de Su Divinidad . Y, de manera absoluta, ES amor. 
Este es tan sólo un repaso de la Divinidad de Jehová. Cristo Jesús oró por que Sus seguidores tuvieran siempre la actitud de “adquirir conocimiento de ti, el Único Dios Verdadero, y de Aquel a quien Tú enviaste, Jesucristo” (Juan 17:3). 

Hoy en día es más fácil encontrar información bíblica sobre diversos temas, pero, el gran tema ausente, es el que nos enseña y nos instruye acerca de Dios. No le podemos conocer al 100%, eso no es posible, pero la base de toda experiencia auténticamente espiritual inicia con el conocer a Dios, un conocerle que por cierto jamás culmina, pues son tantas sus obras y verdades, hay tantas cosas maravillosas por aprender de Él, que por ello, seres espirituales en los Cielos le alaban continuamente.

El desafío de conocer a Dios pasa por desinstalar primero el software religioso tradicional que nos han enseñado, en el que se presenta a Jehová como un ser alejado de la Humanidad, que está pendiente de nuestros errores y fallos para poner allí la lupa y agrandarlos, haciéndonos sentir que no somos valiosos, dignos de amor y de confianza. Otro reto a vencer para poder conocer a Dios es el de aceptar la existencia de los espiritual, de aquello sobrenatural y sobrehumano que es Dios y lo divino, y aceptar que hay cosas que van más allá del entendimiento. Eso no significa renunciar a la razón, sino usar la lógica para comprender lo superlativamente glorioso que es Jehová, el Altísimo.