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lunes, julio 18, 2011

Jesús, el buen Pastor

¡Cuánto necesitamos la guía de Dios! A medida que avanzan los tiempos, y diversas circunstancias de la vida se presentan, y al observar cómo la gente vive alrededor nuestro, sabemos y sentimos que necesitamos de una guía, acertada y confiable. Una guía que nos transmita la paz y seguridad que tanto anhelamos, para vivir día a día en estos tiempos, los “postreros tiempos”, como los llamó Pablo (2 Timoteo 3:1).

¿Quién puede guiarnos con amor, seguridad, y darnos verdadera paz en el corazón?

Hagamos un viaje en el tiempo, 2.000 años, atrás. Un hombre, Jesús, estaba en la ciudad de Jerusalén, enseñando, como era su costumbre. En Jerusalén había mucha gente y mucho frío. La gente estaba allí porque iba a celebrar una fiesta judía, la Hanuká o Fiesta de la Dedicación, y por ser el mes judío de kislev, que corresponde a nuestros meses de noviembre-diciembre, hace frío, pues es invierno.


Este hombre, Jesús, cuya profesión fue la de carpintero, dijo que Él era un pastor. El buen pastor. Dijo:


Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y las mías me conocen


Juan 10: 14

¿Era pastor Jesús? ¿Tenía ovejas? ¿Dónde estaban?




Sí, pues Él era un pastor de almas. Las vidas espirituales de hombres y mujeres estaban bien cuidadas, bajo el amparo de este hombre, que meses después de decir que Él era el buen pastor, lo demostraría a un grado maravilloso, dando su vida a favor de sus ovejas, y de toda la Humanidad.


Si Jesús demostró ser el buen pastor hace 2.000 años, ¡cuánto más lo es ahora, en estos tiempos! Si decidimos aceptar a Jesucristo, como ese camino de acceso al Padre, y le entregamos nuestras vidas, Él actuará a favor nuestro, pues llegamos a ser sus ovejas, y Él nos reconocerá como Sus ovejas. Jesús puede guiarnos y ayudarnos en nuestras vidas, y para hacernos entender cómo lo hace, se identifica a sí mismo como pastor, el buen pastor.


La guía que nos da Jesús es infalible, confiable. No cambia con los vaivenes de las circunstancias, o por causa de lo que pase en el mundo. Su cuidado está siempre disponible para nosotros. Por ejemplo, es inevitable sentir en ocasiones frustración, o preocupación por los problemas que tenemos. ¿Cómo nos guía el buen pastor, Jesús, en ese caso?


Jesús, como pastor, imita a otro Pastor: Jehová. Y en el Salmo 23:5, se dice del Pastor Supremo, Jehová, que “unges mi cabeza con aceite”. Los pastores en tiempos bíblicos, ungían con aceite la cabeza de sus ovejas, para protegerlas de que entraran parásitos en sus cabezas. Así que este aceite, untado sobre la cabeza de las ovejas, las protegía de enloquecer, y morir, a causa de los parásitos que podrían entrar en su cerebro por las orejas.


A nuestra cabeza llegan constantemente, muchos pensamientos, ideas y opiniones, sobre las cosas que tienen que ver con nuestra vida. Sobre nuestra situación económica, por ejemplo, llegamos a tener muchas ideas, así como sobre nuestra propia autoestima o valor como personas. Y esas ideas, pensamientos y opiniones, que pueden ser nuestras, o de otras personas, bien pueden ser esos “parásitos”, que si llegan a nuestra mente y echan raíces, pueden hacernos daño emocional, mental y espiritualmente.


El buen pastor, Jesús, nos unge con el aceite del gozo, la fe y la confianza en Dios. ¿Tenemos problemas económicos? Jesús nos recuerda que existe un Jehová-yiré, que es el Jehová que provee. Además, Él nos enseñó en el Sermón del Monte que miremos a los pajaritos, a las aves, a ellas alimenta Dios, ¿No nos alimentará, vestirá, y dará para pagar nuestras cuentas el Jehová que provee?




También Jesús nos recuerda que debemos estar gozosos y agradecidos para con Dios. ¡Cuántas cosas buenas tenemos! Tenemos mucho que agradecer a Dios, y si hacemos una pausa por un instante, nos daremos cuenta de lo bueno que Dios es con nosotros. A Jesús siempre lo vemos en los evangelios decir siempre “gracias”, Él era agradecido.

¿Cómo Jesús nos guía en este tiempo? Recuerde, Él dijo:

Conozco mis ovejas y las mías me conocen

Si hemos aceptado al Señor Jesucristo como nuestro Salvador y Rey, no estamos perdidos. Él nos conoce, y hemos llegado a conocerlo a Él. El poder de Jesucristo, que Jehová le ha dado, no está limitado por ningún poder o estructura humanos. Jesús no está limitado por nada ni por nadie. Jesús puede valerse de cualquier medio que Él considere que es bueno para nosotros. Es importante que seamos personas con una actitud siempre orante, siempre orando al Padre, y estando alertas a la respuesta de Dios. El problema de que muchos no reciban la guía divina, es que no la piden en oración con fe, y si la piden, no se mantienen alertas a la respuesta de Dios. Jesús nos enseñó a orar, orar siempre sin desistir, como lo enseñó por medio de la parábola de la viuda y el juez.

No importa qué circunstancias estemos viviendo, ni lo que esté sucediendo en este mundo, que por cierto, fue predicho por Jesús mismo (podemos repasarlo en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21). El buen pastor ama a sus ovejas, y si tú eres una de ellas, Él te conoce, conoce tu nombre, dónde vives, qué marca de celular tienes y si debes la tarjeta de crédito. Más importante aún, conoce tu fe, y Él, como “Autor y Consumador de la Fe” (Hebreos 12:1, 2), sabe cómo guiarte con éxito.

Acude al Padre en oración, no importa si nunca lo has hecho, hace tiempo no lo haces, o crees que no vale la pena. ¡Dale la oportunidad a Jesús de ser tu pastor! Ningún hombre o mujer que lo haya hecho y le haya seguido, se ha decepcionado. Haz la prueba, y comprueba que en estos tiempos, la única guía, acertada y confiable, es la del Padre, y Su Hijo, el buen pastor, Jesús.