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martes, febrero 16, 2010

Orando como Jesús enseñó. Parte 1.

¿Sabemos orar a Dios?
Saberlo es fácil:
¿Qué porcentaje de nuestras oraciones tienen respuesta positiva?
Vale la pena aprender de la persona cuyas oraciones tenían un 100% de eficacia.
Vale la pena aprender lo que nos enseñó Jesús sobre la oración.

Jesús siempre fue un hombre de oración.
Veamos algunas ocasiones en las que se nos indica en los Evangelios que oró:
  • Al bautizarse:

Lucas 3:21-22

Ahora bien, cuando todo el pueblo se bautizó, Jesús también fue bautizado y, mientras oraba, el cielo se abrió 22 y el espíritu santo bajó sobre él en forma corporal como una paloma, y salió una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo, el amado; yo te he aprobado”.

  • Antes de escoger a Sus 12 Apóstoles y pronunciar el Sermón del Monte:

Lucas 6:12-16, 20

En el transcurso de aquellos días él salió a la montaña a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. 13 Pero cuando se hizo de día llamó a sí a sus discípulos y escogió doce de entre ellos, a los cuales también dio el nombre de “apóstoles”: 14 Simón, a quien también dio el nombre de Pedro, y Andrés su hermano, y Santiago y Juan, y Felipe y Bartolomé, 15 y Mateo y Tomás, y Santiago [hijo] de Alfeo, y Simón que es llamado “el celoso”, 16 y Judas [hijo] de Santiago, y Judas Iscariote, que se volvió traidor.

Y él alzó los ojos sobre sus discípulos y se puso a decir: “Felices son ustedes, los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios.

  • Antes de la Transfiguración:

Lucas 9:28-36

En efecto, unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro y a Juan y a Santiago y subió a la montaña a orar. 29 Y, mientras oraba, la apariencia de su rostro se hizo diferente, y su vestidura se volvió lustrosamente blanca. 30 También, ¡mira!, dos varones conversaban con él, los cuales eran Moisés y Elías. 31 Estos aparecieron con gloria y se pusieron a hablar de la partida de él que él estaba destinado a cumplir en Jerusalén. 32 Pues bien, Pedro y los que estaban con él estaban cargados de sueño; mas cuando despertaron completamente, vieron la gloria de él y a los dos varones que estaban de pie con él. 33 Y mientras estos iban siendo separados de él, Pedro dijo a Jesús: “Instructor, es excelente que estemos aquí; por eso, erijamos tres tiendas: una para ti y una para Moisés y una para Elías”, pues no se daba cuenta de lo que decía. 34 Pero mientras decía estas cosas se formó una nube, y los cubría con su sombra. Al entrar ellos en la nube, se llenaron de temor. 35 Y de la nube salió una voz, y dijo: “Este es mi Hijo, el que ha sido escogido. Escúchenle”. 36 Y al ocurrir la voz, se halló a Jesús solo. Pero ellos callaron y no informaron a nadie en aquellos días ninguna de las cosas que habían visto.

  • Antes de resucitar a Lázaro:
Juan 11:41-44

Por lo tanto, quitaron la piedra. Entonces Jesús alzó los ojos hacia el cielo y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has oído. 42 Cierto, yo sabía que siempre me oyes; pero a causa de la muchedumbre que está de pie en derredor hablé, a fin de que crean que tú me has enviado”. 43 Y cuando hubo dicho estas cosas, clamó con fuerte voz: “¡Lázaro, sal!”. 44 El [hombre] que había estado muerto salió con los pies y las manos atados con envolturas, y su semblante estaba envuelto en un paño. Jesús les dijo: “Desátenlo y déjenlo ir”.

  • Antes de instituir la Cena del Señor:

    Lucas 22:19-20

    También, tomó un pan, dio gracias, lo partió, y se lo dio a ellos, diciendo: “Esto significa mi cuerpo que ha de ser dado a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí”. 20 También, la copa de la misma manera después que hubieron cenado, diciendo él: “Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre, que ha de ser derramada a favor de ustedes.
  • En Getsemaní, antes de ser traicionado, enjuiciado y sacrificado:

Marcos 14:32-36

Entonces llegaron a un lugar cuyo nombre era Getsemaní, y él dijo a sus discípulos: “Siéntense aquí mientras yo oro”. 33 Y tomó consigo a Pedro y a Santiago y a Juan, y comenzó a aturdirse y a perturbarse penosamente. 34 Y les dijo: “Mi alma está hondamente contristada, hasta la muerte. Quédense aquí y manténganse alerta”. 35 Y yendo un poco más adelante caía al suelo y oraba que, si fuera posible, pasara de él aquella hora. 36 Y decía: “Abba, Padre, todas las cosas te son posibles; remueve de mí esta copa. No obstante, no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.


¿Qué aprendemos de Jesús sobre la oración?

  • Antes de dar cada paso importante de su vida, oró a Su Padre Celestial:
Esto plantea una importante enseñanza: hay que orar ANTES de tomar decisiones, o de dar pasos importantes de nuestra vida. Deberíamos empezar y culminar cada día orando.

Orar ANTES es crucial.

El cristiano debe ser proactivo, no reactivo. Debe accionar, tomar la iniciativa, y hacerlo orando primero a Dios antes de actuar, es lo sensato.

El consejo de Proverbios 3:5 es claro:

Proverbios 3:5
Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.

La mayoría de los cristianos primero actúa, o decide, y luego dice que Dios lo ayude.
Jesús primero oraba, y luego actuaba.
Y Jesús siempre tuvo éxito.

  • Estar a solas con Dios y consigo mismo:
A nadie le gusta estar solo. Pero, es provechoso reservar tiempo para estar a solas consigo mismo, y con Dios. Son momentos, que bien aprovechados, son el espacio ideal para la reflexión y meditación profundas.

Veamos estas palabras de David:

Salmo 8:3-4

Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has preparado, 4 ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre para que cuides de él?

¿Cuándo veía los cielos en la noche David? No se trataba de verlos, sino de reflexionar en lo que veía, de hallarle significado a las cosas que vivía, de manera que le enseñara algo que le acercara a Jehová.

Un momento en la noche, y antes de iniciar el día, sería útil dedicar, tan siquiera 5 minutos para dedicarlos a pensar, a orar, a repasar mentalmente cómo van nuestros asuntos, y hacerlo con el apoyo de la oración.