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miércoles, septiembre 07, 2011

La Presencia Operante de Cristo


"No, no fue siguiendo cuentos falsos tramados con mañas como les hicimos conocer el poder y la presencia de nuestro Señor Jesucristo, sino por haber llegado a ser testigos que vieron su magnificencia".

El apóstol Pedro.

El apóstol Pedro fue testigo ocular de un suceso excepcional. Él, junto con los apóstoles Santiago y Juan, estaban una noche en una ladera del Monte Hermón, de noche, cuando Jesucristo, mientras oraba, se transfiguraba. Ese fue un acontecimiento milagroso en el que el rostro de Jesús “resplandeció como el sol, y sus prendas de vestir exteriores se hicieron esplendorosas como la luz”. Aparecieron Moisés y Elías junto Cristo, que conversaban con Jesús. Estos aparecieron con gloria. Una nube brillante apareció que los cubría con su sombra. Y de la nube salió una voz, que dijo: “Este es mi Hijo, el que ha sido escogido. Escúchenle”. Era la voz de Dios.

¿Qué hizo de la transfiguración un suceso tan singular y excepcional? El apóstol Pedro lo explicó alrededor de 30 años después. La transfiguración fue la manifestación del Poder y la Presencia de Cristo. De modo que Pedro, Santiago y Juan vieron al Cristo, siendo ya Rey de Reyes y Señor de Señores. Sólo el Poder de Jehová podría haber mostrado casi 2.000 años antes lo que sería Cristo en Su Presencia.

Pedro estuvo también entre el grupo de apóstoles que preguntó a Jesús lo siguiente:


"Dinos: ¿...Qué será la señal de tu presencia y del final del sistema de cosas?".

En la mente de los apóstoles, estaba el concepto de que Jesús, estando en Jerusalén, se proclamaría como Rey de Israel, lucharía por la libertad del Imperio Romano, y gobernaría desde Jerusalén. Por supuesto, Jesús tenía en mente darles a conocer la verdad, independientemente de las expectativas personales de los apóstoles. Al pasar el tiempo, los apóstoles supieron dimensionar las realidades del Reino de Dios. Llegaron a entender que Cristo regresaría al Cielo, y que habría un tiempo específico, futuro a su tiempo, en el que Cristo gobernaría plenamente como Rey del Reino de Dios, gobierno del que ellos participarían.

Pero llama la atención el trasfondo de la pregunta de los apóstoles. Preguntan sobre la "señal" de la Presencia de Cristo. ¿Qué es una señal?

Era un signo, un indicio. La clave de la señal era su significado.

¿Qué significa la Presencia de Cristo?

Es interesente la perspectiva que indica la obra The Parousia, de Israel P. Warren, D.D (1879) pp. 12-15:

“Nosotros con frecuencia hablamos del ‘segundo advenimiento’, la ‘segunda venida’, etc., pero las Escrituras nunca hablan de una ‘segunda Parusía’. Fuera lo que hubiera de ser su naturaleza, era algo particular, que nunca antes había sucedido, y nunca habría de suceder de nuevo. Habría de ser una presencia que diferiría de toda otra manifestación de sí mismo a los hombres, y sería superior, de modo que su designación debería propiamente quedar por sí sola, sin más modificador que el artículo: LA PRESENCIA".

De modo que bíblicamente, la Presencia de Cristo es un suceso singular, que no había sucedido antes, ni volvería a suceder. Es una manifestación del Poder operante, eficaz de Cristo en toda la Tierra, que no se compara a su obra cuando estuvo en la Tierra como humano. Como humano tenía poder y actuaba. Pero Su Presencia era de una operación Universal: Cielo y Tierra.

Si reflexionamos en el efecto que tuvo la venida de Cristo hace 2.000 años, hemos de reconocer que cumplió el propósito divino. Pero faltaban cosas por lograr. De hecho, la Presencia de Cristo está vinculada a hechos singulares y actitudes singulares. Examinar los textos bíblicos que específicamente hacen referencia a la Presencia de Cristo eliminan cualquier duda que se pueda tener sobre la naturaleza de la Presencia de Cristo.

Por ejemplo en Mateo capítulo 24, tenemos específicamente los versículos en los que Jesucristo hace referencia a Su Presencia.

Mateo 24:3
Estando él sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos privadamente, y dijeron: “Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas, y qué será la señal de tu presencia y del final del sistema de cosas?”.

Mateo 24:27
Porque así como el relámpago sale de las partes orientales y resplandece hasta las partes occidentales, así será la presencia del Hijo del hombre.

Mateo 24:37
Así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre.

Mateo 24:39
Y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.


En Mateo 24:3 los apóstoles plantean la pregunta sobre la Señal de Su Presencia. ¿Cuándo hace Jesús alusión directa a la respuesta, sin sombra de dudas de que estaba hablando de Su Presencia?

En Mateo 24:27 Jesús dice que Su Presencia será como el relámpago, que sale del oriente y resplandece en occidente. Esa indicación muestra que no hay base bíblica para creer en una "señal compuesta". Primero, porque Jesús no lo dice. La señal de la Presencia de Jesucristo tiene indicaciones definitivas que el mismo Jesús dijo, para que fuera evidente dicha Presencia. Si Jesucristo dice que Su Presencia será como el relámpago, ¿dura un relámpago décadas? No. La Presencia de Cristo no es ni compuesta, ni de décadas de duración. Es como Él dijo: como el relámpago.

Por cierto, que esas palabras de Mateo 24:27 encajan en un período de tiempo singular: la Gran Tribulación. ¿Son coexistentes la Gran Tribulación y la Presencia de Cristo? Es lo que dijo Jesucristo. Él tras haber empezado a decir que "habrá Gran Tribulación", hizo referencia a falsos Cristos y Profetas, y a Su Presencia. Si la Presencia de Cristo correspondiese a otro período de tiempo enmarcado dentro de lo que Él respondió, ¿por qué no lo dijo?

Porque Su Presencia estaba ubicada en la Gran Tribulación, y no antes de la misma.

Sobre el período de tiempo que Jesús llamó "Gran Tribulación", Jesús expresó cómo sería la gente. ¿Estaría la humanidad en masa feliz y en expectativa de la Presencia de Cristo? ¿Qué predijo Jesús?

Mateo 24:37
Porque así como eran los días de Noé, así será la Presencia del Hijo del hombre.

Mateo 24:39

Y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la Presencia del Hijo del hombre.

Jesús comparó los tiempos de Su Presencia a los días de Noé. ¿Razón? La gente no hizo caso de lo que decía Noé. Veían el arca, pero no hicieron caso. La gente se casaba, comía bebía, trabajaba... viviendo su vida normal. Noé también. Pero Noé hizo caso. Y la gente no. Y así como la gente no discernió la trascendencia de los tiempos, y no hizo caso, así sería durante la Presencia de Cristo.

Obviamente, tal y como aparece en Mateo 24:3 en adelante, Jesús predijo que habrían guerras, e informes de guerras, escasez general de alimentos, grandes terremotos en un lugar tras otro, enfermedades y un incremento notable del delito y el temor.

Pero Su Presencia coincidiría con un período de agitación y ansiedad mundial: la Gran Tribulación.

Es en ese período de la Gran Tribulación en el que aparece en la escena mundial una "gran muchedumbre" o multitud, de toda tribu, pueblo, lengua y nación (Revelación 7:9, 14).

Es también la Presencia de Cristo el tiempo de la resurrección a la vida espiritual:

1 Corintios 15:23
Pero cada uno en su propia categoría: Cristo las primicias, después los que pertenecen al Cristo durante Su Presencia.

1 Tesalonicenses 4:15
Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamosla presencia del Señor no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte.

Por cierto, que el arrebatamiento o rapto de los creyentes, también sucede sólo durante la Presencia de Cristo.

Una sorprendente revelación sucede durante la Presencia de Cristo:

2 Tesalonicenses 2:1-12

Sin embargo, hermanos, tocante a la Presencia de nuestro Señor Jesucristo y el ser nosotros reunidos a él, les solicitamos 2 que no se dejen sacudir prontamente de su razón, ni se dejen excitar tampoco mediante una expresión inspirada, ni mediante un mensaje verbal, ni mediante una carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día de Jehová esté aquí. 3 Que nadie los seduzca de manera alguna, porque no vendrá a menos que primero venga la apostasía y el hombre del desafuero quede revelado, el hijo de la destrucción. 4 Él está puesto en oposición y se alza a sí mismo sobre todo aquel a quien se llama “dios” o todo objeto de reverencia, de modo que se sienta en el templo del Dios, y públicamente ostenta ser un dios. 5 ¿No se acuerdan de que, estando todavía con ustedes, yo solía decirles estas cosas? 6 De modo que ahora ustedes conocen la cosa que obra como restricción, con miras a que él sea revelado a su propio tiempo. 7 Es verdad que el misterio de este desafuero ya está obrando; pero solo hasta que el que ahora mismo está obrando como restricción llegue a estar fuera del camino. 8 Entonces, realmente, será revelado el desaforado, a quien el Señor Jesús eliminará por el espíritu de su boca, y reducirá a nada por la manifestación de Su Presencia. 9 Pero la presencia del desaforado es según la operación de Satanás con toda obra poderosa y señales y portentos presagiosos mentirosos, 10 y con todo engaño injusto para los que están pereciendo, como retribución porque no aceptaron el amor de la verdad para que fueran salvos. 11 Por eso Dios deja que les vaya una operación de error, para que lleguen a creer la mentira, 12 a fin de que todos ellos sean juzgados por no haber creído la verdad, sino haberse complacido en la injusticia.

¿Quién es este hombre del desafuero que se cree "dios", busca y exige ser reverenciado como "dios", a quien Jehová deja que le vaya una operación de error, para que el mismo llegue a creer la mentira, y que engaña a otros con engaños injustos?

Sólo la Presencia de Cristo revelará a este elemento autoerigido como un "dios", que exige devoción exclusiva a sí mismo, más bien que ensalzar al Único y Verdadero Dios.

El apóstol Pedro, al hacer referencia a la palabra profética de Jehová señala también a la Presencia de Cristo:

2 Pedro 1:16-18
No, no fue siguiendo cuentos falsos artificiosamente tramados como les hicimos conocer el poder y la Presencia de nuestro Señor Jesucristo, sino por haber llegado a ser testigos oculares de su magnificencia. 17 Porque él recibió de Dios el Padre honra y gloria, cuando palabras como estas le fueron dirigidas por la magnífica gloria: “Este es mi hijo, mi amado, a quien yo mismo he aprobado”. 18 Sí, estas palabras las oímos dirigidas desde el cielo mientras estábamos con él en la santa montaña.

La Presencia de Cristo se manifiesta por Su Poder. Y eso se evidenció en la Transfiguración.