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lunes, enero 09, 2012

Deja que Jehová te defienda



Hay situaciones que nos ponen a prueba. Nuestra fe, tolerancia, aguante y paciencia, son refinadas igual que el oro: con fuego. 

Por ejemplo, estamos expuestos al ataque de otras personas. ¿Extraña eso? Vivimos en un mundo donde las personas buscan sus propios intereses y tienen una actitud defensiva. Lo triste es que aún conociendo la Palabra de Dios, podríamos pensar injustamente que Dios no cuida de nosotros  y dudamos de su protección. Sí, lo cuestionamos diciéndole: “¿No te das cuenta de lo que pasa en mi casa, en mi trabajo; tienes o no cuidado de mi, no ves la injusticia de la que soy objeto? 

Pudiera ser que en un momento dado, seamos blanco de la provocación e injusticia. Parece que hay personas que en su ADN sólo tienen etiquetado el verbo: molestar. Hay ataques de todo tipo, incluso, ataques que parecen asaltos. ¿Qué hacer? ¿Aplicar la ley del "ojo por ojo"?

¿Se acuerda de la parábola de el Juez injusto y la viuda? Él no le tenía respeto a Dios ni a nadie. La justicia de YHWH respeta a la mismísima persona de Dios, y al hombre o mujer que ha sido víctima de trato injusto. 

Dios no es como este juez. Él desea intervenir a nuestro favor. Nos ama, pero debe ser justo y castigar el mal. A veces pensamos que por ser cristianos no tendremos enemigos, gente que busca causar daño, pero nos equivocamos, porque hay personas mal intencionadas y atentas a nuestro proceder. Aunque no lo parezca, YHWH se da cuenta y obra con justicia. ¿Cuándo? 

Probablemente no tan rápido como quisiéramos, pero el tiempo es de Dios y Él sabe cuándo y cómo actuará. No se debe cuestionar el juicio de Dios. Dios no hace justicia, Él es la justicia.

Dios no hace justicia, Él es la justicia.


Nuestro impulso es el de venganza. Pero Dios dice: tu venganza es mía, Yo la pago.
Hay que entender que la justicia de Dios es cuestión de recompensas. Su mensaje es “déjate, que yo te recompensaré”.  Dios es padre amoroso, no se burla de tu desgracia. Está contigo cuando las cosas no andan bien, cuando todo el mundo busca lo malo de ti, Dios busca lo bueno, y lo recompensa. Ese es YHWH, cuyos pensamientos y caminos son más altos que los nuestros. 

¿Recuerda que Jesucristo dijo que quien diera un vaso de agua fría al más pequeño de sus discípulos tendría su galardón del cielo? Y si alguien por darte un vaso de agua fría tiene su recompensa del Padre, ¿no la has de tener tú, que muestras aguante y fe y esperas la justicia de YHWH obrando a favor de ti? 



Recuerda: hay cosas que dependen de ti, otras no. De ti depende, ser astuto como la serpiente, dejar que Dios haga su obra perfecta en ti. Tal vez esta situación te haga darte cuenta de que hay cosas que cambiar y mejorar. Aprovecha entonces la bendición de ser mejor aún en medio de la más recia de las tormentas. 

¿Qué hago para enfrentar ciertos problemas?


Santiago 1:19-20 nos aconseja: 

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Al afrontar un problema, escucha. Si quieres que Dios no se meta en tu problema, enójate. Quien se enoja pierde. Dios se aleja de aquellos que actúan con ira. Si no hay tranquilidad  tampoco hay justicia. La vida es como un ring de boxeo. Dios es tu couch y te aconseja: 

“cuando te den el primer golpe quédate tirado, no vuelvas por otro, porque cuando estés tirado sólo debes extender tu mano y yo te defenderé”. 

Si actúas de esta forma, pobre de tu adversario, porque pelearse con Dios es duro de verdad.  

Recuerda la lucha libre, dos a tres caídas con límite de tiempo. Alégrate porque tu compañero de equipo es Dios. Si quieres terminar rápido la pelea, quédate tirado, no te defiendas. Esa es la fórmula, trabaja en equipo con Dios. Él corre más rápido y  pega más duro; en definitiva,  hace justicia.


Dale "ON" a la justicia de  Dios  


"ON" en inglés es encender, prender un aparato o sistema para que se active. ¿Cómo activo la justicia de Dios? 

Sé obediente a Dios, sé paciente, confía en Dios, haz lo que tengas que hacer con valor y decisión. 

Luego pídele a YHWH que intervenga y haga Su justicia.

Notemos estas palabras de Isaías 58:6-8: 

¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? 

¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? 

Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de YHWH será tu retaguardia.

La promesa de YHWH es maravillosa. Hay dos presencias que nos acompañan, la justicia va delante y la gloria detrás. Eso significa que por las mañanas cuando te levantes, la justicia de Dios ya estará despierta junto a ti y te dará paso. Al entrar a tu oficina te abrirá la puerta, y te precederá para darte el lugar que mereces. Además, detrás de ti  tendrás la protección de su gloria y poder. Por lo tanto, cuando pases por un momento de injusticia pídele a Dios que tome el control. Él quiere defenderte, reconócelo como tu Dios y Salvador y responde justamente a todo su amor. Entrégale tu ser, dale  cuenta de tus actos para que su justicia obre en tu vida.