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jueves, enero 05, 2012

El día de YHWH: "grande y muy terrible"

Y YHWH dará su orden 
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delante de su ejército,
 
porque muy grande es su campamento
 
y fuerte es el que ejecuta su orden;
 
porque grande es el día de Jehová
 
y muy terrible.
 
¿Quién podrá soportarlo? 

Joel 2:11

Ya inició el 2012 con acontecimientos particulares. Incremento de la sismicidad en la Tierra, escaramuzas diplomáticas en el Medio Oriente, y mucha expectativa por las elecciones que tendrán lugar este año en EE. UU., México, Venezuela y República Dominicana. El 2011 fue un año de cambios y, ¿qué pasará el 2012?
Parece necesario seguir el consejo que dio Pablo a los cristianos hebreos de "con más diligencia atender a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos" (Hebreos2:1). Hemos notado que las profecías de las Escrituras se han ido desplegando en el escenario mundial con notable precisión. Y lo que tenemos por delante en este 2012 no nos deja lugar a dudas sobre la urgencia de los tiempos.

Las palabras citadas arriba, estimado lector/lectora, son sacadas del libro profético de Joel. Hablan del día de YHWH, uno que será "grande y muy terrible". La pregunta clave es "¿quién podrá soportarlo?". Sí, quién o quiénes serán capaces de soportar lo que Dios ha predicho que hará. Son palabras que el apóstol Juan también predice en Apocalipsis 6:12-17:

Cuando el Cordero rompió el sexto sello, miré, y hubo un gran terremoto. El sol se volvió negro, como ropa de luto; toda la luna se volvió roja, como la sangre, 13 y las estrellas cayeron del cielo a la tierra, como caen los higos verdes de la higuera cuando esta es sacudida por un fuerte viento. 14 El cielo desapareció como un papel que se enrolla, y todas las montañas y las islas fueron removidas de su lugar.  

15 Y los reyes del mundo se escondieron en las cuevas y entre las rocas de las montañas, junto con los grandes, los jefes militares, los ricos, los poderosos y todos los esclavos y los hombres libres; 16 y decían a las montañas y a las rocas: "¡Caigan sobre nosotros y escóndannos de la presencia del que está sentado en el trono, y de la ira del Cordero! 17 Porque ha llegado ya el gran día del castigo, ¿y quién podrá resistir?".

Estas palabras indican que hay un juicio divino que es inexorable. No importa que la gente, por poderosa que sea, se "esconda" o crea que puede eludir el juicio divino. La profecía bíblica es cierta, y realmente se cumple. No es palabra vacía o estéril. Las Escrituras indican que toda Palabra que sale de Dios, regresa a Él con resultados, siempre se realiza (Isaías 55: 10, 11).
¿Qué significa esto? ¿Se trata de infundir temor morboso en la gente? 

Siempre es importante recordar. Recordar lo que la profecía bíblica sobre estos tiempos. El que la gente haga caso omiso de lo que sucede en el mundo, no significa que Dios detendrá su horario divino. A nosotros nos queda la responsabilidad de mantener la expectativa, el sentido de mantenerse alerta, de acercarse a Dios.

Acercarse a Dios. Esa frase debe tener un significado renovado para nosotros. Porque no se trata de atemorizarnos por lo que vaya a ocurrir. Se trata de tener la certeza de que pase lo que pase, Dios nos protege y cuida. Por ello siempre Dios advierte de antemano sobre sucesos que van a ocurrir. ¿Para qué? Para enmendar el rumbo, para aprovechar el acercarnos a Él. ¿Cómo me acerco a Dios?

La profecía de Joel 2:12-13 insta a volver a Dios:

Aun ahora, declara YHWH
vuelvan a Mí de todo corazón,
con ayuno, llanto y lamento. 

13 Rasguen su corazón y no sus vestidos. Vuelvan ahora a YHWH su Dios,
Porque Él es compasivo y clemente,
lento para la ira, abundante en misericordia,
y se arrepiente de infligir el mal. 


http://lh3.ggpht.com/_o9BLyKHDLd8/TJjlu6L376I/AAAAAAAADpI/VZZ-X8uGxeQ/Brick%20adan%20y%20eva%20(1)%5B4%5D.jpg YHWH, el Dios de las Escrituras, no es un Dios que anda de mal humor en el Cielo, viendo a quién castiga en la Tierra. Ese no es el Dios misericordioso, que es amor, que describen las religiones. ¿Qué nos pide Dios? Que busquemos el bien, que pongamos nuestros asuntos en orden, que volvamos a Él, de todo corazón.