Las oraciones de los Salmos consuelan
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“Desde mi angustia clamé a Jehová, y él procedió a responderme.”—Jonás 2:2a.
“A Jehová clamé en la angustia mía, y procedió a responderme.”—Salmo 120:1.
“Desde el vientre del Seol grité por auxilio.”—Jonás 2:2b.
“Desde las profundidades te he invocado, oh Jehová.”—Salmo 130:1.
“Oíste mi voz.”—Jonás 2:2c.
“Oh Jehová, de veras oye mi voz.”—Salmo 130:2.
“Cuando me lanzaste a las profundidades, al corazón del alto mar, entonces un río mismo me rodeó.”—Jonás 2:3a.
“He entrado en aguas muy hondas, y una corriente caudalosa misma me ha arrollado.”—Salmo 69:2.
“Todas tus ondas rompientes y tus olas... sobre mí pasaron adelante.”—Jonás 2:3b.
“Todas tus ondas rompientes y tus olas... sobre mí han pasado.”—Salmo 42:7.
“Y en cuanto a mí, dije: ‘¡Se me ha expulsado de enfrente de tus ojos! ¿Cómo volveré a contemplar tu santo templo?’”—Jonás 2:4.
“En cuanto a mí, dije cuando me llené de pánico: ‘Ciertamente seré exterminado de enfrente de tus ojos.’”—Salmo 31:22.
“Aguas me rodearon hasta el alma misma; la profundidad acuosa misma siguió circundándome. Algas marinas se envolvieron alrededor de mi cabeza.”—Jonás 2:5.
“Las aguas han llegado hasta la misma alma.”—Salmo 69:1.
“A los fondos de las montañas bajé. En cuanto a la tierra, sus barras estaban sobre mí por tiempo indefinido. Pero del hoyo procediste a hacer subir mi vida, oh Jehová mi Dios.”—Jonás 2:6.
“Oh Jehová, has hecho subir mi alma del Seol mismo; me has mantenido vivo, para que no baje al hoyo.”—Salmo 30:3.
“Cuando mi alma se desmayaba dentro de mí, Jehová fue Aquel a quien recordé.”—Jonás 2:7a.
“Delante de él continué informando acerca de mi propia angustia, cuando mi espíritu desmayó dentro de mí.”—Salmo 142:2, 3.
“Entonces mi oración llegó a ti, en tu santo templo.”—Jonás 2:7b.
“Desde su templo procedió a oír mi voz.”—Salmo 18:6.
“En cuanto a los que observan los ídolos de la falsedad, dejan su propia bondad amorosa.”—Jonás 2:8.
“De veras odio a los que rinden respeto a ídolos vanos, inútiles; pero en cuanto a mí, en Jehová de veras confío.”—Salmo 31:6.
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“Pero en cuanto a mí, con la voz de acción de gracias ciertamente te haré sacrificio. Lo que he prometido en voto, ciertamente pagaré.”—Jonás 2:9a.
“Ofrece acción de gracias como tu sacrificio a Dios, y paga al Altísimo tus votos.”—Salmo 50:14.
“La salvación pertenece a Jehová.”—Jonás 2:9b.
“La salvación pertenece a Jehová.”—Salmo 3:8.
Si a Jonás tener presentes las ideas y pensamientos contenidos en los Salmos le ayudó a orar a Dios, y usó las palabras de estos Salmos en sus propias circunstancias, nosotros también podemos hacerlo. Es por eso que, sean cuales sean nuestras circunstancias actuales, uno puede hallar consuelo y estímulo en las oraciones que están registradas en el libro de los Salmos.