Ser agradecidos con Dios
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Día a día, son muchas las
circunstancias que nos llevan a dar las gracias a una persona.
Bien sea que nos preste un servicio o nos haga un favor, alguien ha invertido
tiempo, esfuerzo, interés o dinero en hacer algo por nosotros. Lo más lógico,
es que respondamos con gratitud.
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En las Escrituras Sagradas, la persona
que más menciona la palabra gracias es el rey David, y es en los Salmos, el
libro en el que más veces se menciona el dar gracias a Dios. También,
encontramos a Jesús dando gracias al Padre. Por ejemplo, en Mateo 15:36, vemos
que da gracias por los 7 panes y pescados que le dan, los parte, comenzando así
a alimentar milagrosamente a 4.000 varones, además de mujeres y niños.
En la institución de la Cena del Señor,
Jesús da gracias por el pan y el vino, símbolos de Su cuerpo y sangre entregados
a favor de la humanidad.
Yahvé
es agradecido. Hebreos 6:10 dice:
La gratitud de
Dios se manifiesta en Su bendición. Por ejemplo,
bendijo a Abrahán, multiplicando su descendencia, de modo que fuera “como las
estrellas de los cielos y como los granos de arena que hay en la orilla del mar”
(Génesis 22:17). Y 2 Crónicas 16:9 añade
que “los ojos de Yahvé contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor
de los que tienen corazón perfecto para con él”.
No es de extrañar que de las personas
más favorecidas por Yahvé, se encuentren quienes son más agradecidas.
Ahora bien, quizás alguien diga que era lógico que David o Jesús fueran
agradecidos con Dios. Pero recordemos que las vidas de estos hombres no fueron
de "color de rosa". David, por ejemplo, vivió años de persecución por
causa de Saúl, tenía que vivir huyendo, hasta en cierta ocasión tuvo que
hacerse el loco para salvar la vida (1 Samuel 21:12-15).
Para un creyente, son muchas las
razones que Dios le da diariamente para ser agradecid@ con Él. Sin duda, no es
fácil dar gracias cuando pasamos por dificultades o momentos desagradables.
Pero la gratitud a Dios también es cuestión de fe. Cuestión de creer y saber
que Yahvé tiene el control de todo lo que sucede en nuestra vida, y puede intervenir
y cambiar las circunstancias, tornarlas en algo mejor.
En el Salmo 69:30 leemos:
Con cántico alabaré el nombre de Dios,
Y con acción de gracias Lo exaltaré.
Estas palabras las
escribió David en el Salmo 69, un salmo titulado “Un grito de angustia”, “Oración
del Justo Perseguido”, “Sácame del lodo”. Así que este salmo trata básicamente
de un hombre angustiado, perseguido, que estaba en el lodo de la adversidad. El
Salmo 69 describe a un David que no estaba precisamente en el mejor momento de
su vida, pero aún en medio de su problema, tuvo corazón para agradecer a Dios
por ser bueno con Él.
Es de Yahvé de Quien
recibimos beneficios, es Él Quien nos ayuda a salir adelante. Es a Él al que
debemos mayor gratitud, y si nos cuesta ser agradecidos, pidamos a Dios que nos
ayude a ser más agradecidos, y a tener más fe en Su bondad para con nuestras
vidas.