16 de noviembre de 2010

Lecciones de liderazgo de: Ester


Gracias a ella, los judíos se salvaron de una aniquilación segura, a manos de sus enemigos. Ella fue Ester, una joven judía que se convirtió en la mujer más poderosa del mundo, siendo reina del Imperio Medo-Persa, y esposa de Jerjes I. Este rey gobernó el mayor territorio conocido en aquel mundo antiguo, que se extendía desde la India hasta Etiopía.

La historia de su vida se desarrolla durante el siglo V a. C., y está registrada en el libro bíblico de Ester. Si examinamos con detalle el contenido de este libro, vemos a una joven huérfana, criada por su primo mayor, Mardoqueo, quien se convirtió en su tutor, y era además, un funcionario de la corte real medopersa. 

Ester demostró cualidades, actitudes y aptitudes de liderazgo. La vemos como una joven huérfana, pero que supo salir adelante. No se arriconó en su situación difícil, pensando que no habría un futuro mejor para ella. Una de las cualidades que tiene y debe tener un líder, es la de no dejarse vencer por las circunstancias adversas. Ester pudo haber sido una chica que viviera de la lástima de sí misma por la vida que le tocó, o asumir lo mejor que pudo su situación y buscarle el lado positivo. La historia de su vida muestra que eso hizo: sacar valor y fuerza y salir adelante.

Una de las lecciones de liderazgo que nos enseña Ester es que supo escuchar consejos. Cuando se presentó como parte del grupo de jóvenes que sería elegida por el rey Asuero (Jerjes I), Mardoqueo le aconsejó a que se presentara y no dijera que era judía. Los judíos vivían en una situación difícil, y era conveniente reservarse esa información. Ester se sometió a 12 meses de embellecimiento, con tratamientos que serían la envidia del más exclusivo spa o centro de embellecimiento de tiempos actuales. Eran seis meses con tratamiento de unciones con aceite de mirra y otros seis meses con perfumes aromáticos y unguento para mujeres. 

Saber escuchar consejos, es de vital importancia en el liderazgo. En este caso, los consejos provenían de una persona que tenía más sabiduría, experiencia y conocimiento de cómo debía Ester moverse en la corte real: Mardoqueo. "Muchos consejeros hacen el éxito",  indica el Proverbios 15:22. El ejercer funciones de liderazgo, en cualquier área, requiere saberse nutrir de la buena experiencia y la positiva influencia de personas que tengan experiencia, y que hayan logrado buenos resultados. En el liderazgo, esas actitudes de "yo me las sé todas y no necesito del consejo de nadie", a menudo producen fracaso. Las personas responden mejor cuando se las toma en cuenta, cuando se les muestra respeto por sus opiniones, así no concuerden con las del líder.  

Ester, tras los 12 meses de tratamiento para embellecerse, Ester se presentó ante el rey Asuero. No se vistió de manera indecorosa o extremadamente llamativa. El rey, que sería su esposo, le conocería tal y como ella era. Ester, dice la Biblia, "se ganaba el favor de todos los que la veían". 

¿Qué pasó con el rey? ¿Cómo vio él a Ester? "Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres; halló ella más gracia y benevolencia que todas las demás vírgenes delante del rey, quien puso la corona real sobre su cabeza, y la hizo reina en lugar de Vasti. Ofreció luego el rey un gran banquete, en honor de Ester, a todos sus príncipes y siervos. Rebajó los tributos a las provincias, y repartió mercedes conforme a la generosidad real" (Ester, capítulo 2).

Todo marchaba bien en la vida del rey Asuero y la reina Ester. Pero había un hombre, Hamán, un agaguita, quien sintió rencor por Mardoqueo, porque este no le daba la reverencia que él esperaba. Este hombre decidió destruir a los judíos. La conspiración para matar a todos los judíos por todo el Imperio Medo-Persa ya estaba operando.

Este es el momento crucial en el que el liderazgo de Ester se pone de manifiesto. Mardoqueo, su tío, y todos los judíos, al enterarse de que serán aniquilados, se dan al duelo y a vestirse de saco. Vestirse de saco era una acción que simbolizaba el dolor, y la aflicción por una situación. Mardoqueo informa a Ester sobre la gravedad de la situación, quien a su vez le expone un problema: ella no ha sido llamada para estar en la presencia del rey, y si lo hace sin ser convocada, puede morir. 

Vida o muerte. Eso era lo que estaba sobre el tapete. Si Ester hablaba, y decía que era judía, moriría. Si no lo hacía, Mardoqueo le aseguró que para los judíos habría salvación, pero ella moriría por no habrer hecho nada en favor de su pueblo. Mardoqueo pregunta a Ester:
«No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos;  mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?»

Ester era reina. Si había alguien que podría hacer algo en favor de la salvación de los judíos y de sí misma, era ella. La pregunta de Mardoqueo es punzante. Después de todo, ¿por qué Ester llegó a ser reina? Mardoqueo da a entender que para ese momento, Dios colocó a Ester como reina. La Providencia Divina había maniobrado los asuntos para que Ester estuviera en la posición correcta, en el momento correcto, y en la hora correcta, para actuar. 

Ester respondió a Mardoqueo: 

-Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, ayunad por mí y no comáis ni bebáis durante tres días y tres noches. También yo y mis doncellas ayunaremos, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca. Entonces Mardoqueo se fue e hizo conforme a todo lo que le había mandado Ester.

Ester asumió la situación con liderazgo. Estableció un plan estratégico de acción. Ella actuaría, yendo a ver al rey, aunque le costara la vida, y mandó un ayuno general, por 3 días y 3 noches. Mardoqueo y la gente hicieron precisamente asó como Ester indicó.

Era un momento de crisis, y era una crisis de vida o muerte. El liderazgo se pone a prueba en esos momentos de dificultad, cuando el panorama se ve gris, cuando todo parece perdido y sin salida. El líder ve la salida y dice cómo salir del atolladero. 

A muchas personas en posiciones de poder y autoridad, las crisis las sobrepasan. Si algo marcha mal, buscan a quien echarle la culpa, le pasan la responsabilidad a  otro, y se centran en el problema, no en la solución. Ester asumió la responsabilidad de la situación. No buscó a otro para que resolviera el problema, no se lavó las manos, diciendo que no era su problema, o escudándose en su condición de reina. El liderazgo de Ester se puso de manifiesto porque, si ella, que era la reina, no iba a hacer algo, ¿quién lo haría?

Otra lección de liderazgo de Ester es su acción responsable. Porque la responsabilidad tiene que ver conresponder. Reaccionar ante una situación, hacer lo que haya que hacer, y eso hizo Ester. Y Ester lo hizo a pesar del riesgo, y en este caso, el riesgo era de morir. 

Ester planificó la estrategia. Jesús dijo una ilustración sobre quién, que antes de construir una torre, no se sienta primero, y calcula los gastos, a ver si tiene lo suficiente para completarla. Eso es planificaciónTrazar una línea de acción, y seguirla. En el liderazgo, la planificación es indispensable. Para todo hay que planificar, tener un esquema básico de qué acciones seguir. Una persona que sea líder, que no tenga una hoja de ruta a seguir, que no tenga un plan, es como un marinero con un barco que no sabe a qué puerto se dirige. Ester sí tenía un objetivo: salvar a los judíos. En eso se centraba la estrategia.

Este punto de la estrategia que trazó Ester es interesante. Ester no dijo "bueno, si Dios quiere, nos va a salvar, y Él verá qué hace". Esa frase suena bonita, pero no genera resultados, y el liderazgo implica producir resultados. Cierto, hay momentos en los que TODO depende de la intervención divina, y es bueno y necesario que Dios haga Su obra. Pero Ester discernió que se requería acción. El líder debe saber discernir y saber diferenciar los momentos: los de acción y los de no-acción. Y Ester entendió muy bien las diferencias de esos momentos.

Ester se preparó para presentarse ante el rey, quien le extendió el cetro de oro, y, tras realizar 2 banquetes, en los que se aseguró que el enemigo, Hamán, estuviera presente, y le denunció como el autor de la amenaza de muerte para ella y su pueblo. Asuero decretó la salvación de los judíos, y en la misma horca donde Hamán quería colgar a Mardoqueo, colgaron a Hamán y su familia. Ester intercedió por su pueblo, y este fue salvado. Así que el mismo Dios que salvó a Israel abriendo el Mar Rojo, y que ayudó a dirigir a una piedra a la frente de Goliat, fue e
l mismo que bendijo la acción valerosa y decidida de Ester.
 

El liderazgo de Ester tuvo varias características. Fue una mujer que supo salir adelante, a pesar de tener un comienzo difícil en la vida por ser huérfana. Supo escuchar consejos buenos de parte de una persona sabia y experimentada. Asumió la responsabilidad de actuar como líder en un momento de crisis. Hizo un plan de acción estratégico, y lo llevó a cabo con éxito. Además de que supo cuándo actuar y hablar y cuándo no. Demostró ser una reina, por ser una mujer de carácter, fe y valor. Sí, Ester es una mujer cuyo ejemplo de liderazgo nos sirve en la actualidad, para tener éxito en estos tiempos.    


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