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sábado, noviembre 27, 2010

Jesucristo: el Rey - Pastor


"Vengan a mí los cansados y afanados, y 
hallarán consuelo y descanso en mí"

¡Qué invitación más atrayente!

¿Quién la rechazaría?


La hizo Jesús hace 2.000 años. Y si hace 2 milenios la gente estaba cansada, afanada, estresada, llena de angustia por sus problemas, ¡cuánto más en estos tiempos necesitamos de verdadero alivio! 


¿Por qué sufre tanto la gente hoy día? El rey Salomón, declaró por inspiración divina hace 3.000 años una verdad que vemos muy clara en la actualidad: que “el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo” (Eclesiastés 8:9) Muy a menudo, muchos gobernantes y líderes han sido arrogantes, orgullosos, ocupados en sus propios intereses, pero no necesariamente en los intereses y necesidades de la gente, además de ser opresivos. Por ejemplo, si recordamos las medidas económicas que han tomado muchos gobiernos para enfrentar la crisis económica, se ha rebajado el sueldo a la gente, se le aumenta la edad de jubilación, o se les han subido los impuestos. ¿Resultado? No hace falta tener un MBA o un Ph. D. de Harvard u Oxford para entender el impacto que tales medidas tienen en la calidad de vida de las personas, que pierden dinero, y pierden poder de comprar lo que necesiten para vivir.



¿Qué opina Dios de todo esto? Siempre se culpa a Dios por lo que pasa. Pero Dios no aumenta impuestos, u ordena guerras por petróleo, ¿cierto? Podemos tener una perspectiva de lo que piensa Jehová, el Señor Soberano del Universo sobre la gobernación de la Humanidad. No necesitamos hacer un estudio profundo de los sistemas y modelos económicos o políticos, que han existido o existen, puesto que Dios sabe muy bien cómo son y qué resultados trae a la Humanidad la gobernación basada en ideologías o filosofías políticas y socio-económicas. Un examen del capítulo 34 de Ezequiel puede ayudarnos a entender la perspectiva divina sobre la gobernación humana, y qué tipo de gobernante realmente desea Dios que rija a la Humanidad. Nos ayuda a entender la realidad de nuestros tiempos y cómo la ve Jehová Dios.

La profecía de Ezequiel 34:2-6 inicia así:

Hijo del hombre, profetiza contra los pastores de Israel
Profetiza, y tienes que decir a ellos, a los pastores: ‘Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: 
“¡Ay de los pastores de Israel, que se han hecho apacentadores de sí mismos
¿No es al rebaño que los pastores deben apacentar? 
La grasa es lo que ustedes comen, y con la lana se visten ustedes mismos. El animal gordo es lo que ustedes degüellan. 
Al rebaño mismo no lo apacientan. A las enfermas no las han fortalecido, y a la doliente no la han sanado, y a la quebrada no la han vendado, y a la dispersada no la han traído de regreso, y a la perdida no han procurado hallarla, pero con dureza las han tenido en sujeción, aun con tiranía. 
Y gradualmente fueron esparcidas por no haber pastor, de modo que llegaron a ser alimento para toda bestia salvaje del campo, y continuaron siendo esparcidas. 
Mis ovejas siguieron extraviándose en todas las montañas y en toda colina alta; y por toda la superficie de la tierra mis ovejas fueron esparcidas, sin que hubiera quien hiciera una búsqueda y sin que hubiera quien procurara hallar.

Ezequiel está en Babilonia. Y lso destinatarios del mensaje son los pastores de Israel. ¿Quiénes son estos? Son todos aquellos que ocupan posiciones de autoridad y liderazgo. El rey, los príncipes, los jueces, los sacerdotes, los levitas, los profetas, los jefes del ejército. TODO hombre que fuese figura de autoridad. En definitiva: todo líder o figura de autoridad política, religiosa, militar o judicial estaba siendo juzgado por Dios mismo. Otros profetas dieron un mensaje similar. Jeremías, Miqueas, Sofonías y Zacarías lo hicieron. Veamos su mensaje: 

“¡Ay de los pastores que destruyen y esparcen las ovejas de mi apacentamiento!”, es la expresión de Jehová.
Jeremías 23:1

Y dije: “Oigan, por favor, cabezas de Jacob y ustedes los comandantes de la casa de Israel. ¿No es negocio de ustedes el conocer la justicia?

Sus propios cabezas juzgan sólo por un soborno, y sus propios sacerdotes instruyen sólo por precio, y sus propios profetas practican adivinación sencillamente por dinero; sin embargo, sobre Jehová siguen apoyándose, y dicen: “¿No está Jehová en medio de nosotros? No vendrá sobre nosotros ninguna calamidad”.
Miqueas 3:1, 11

Sus príncipes en medio de ella eran leones rugientes. Sus jueces eran lobos nocturnos que no roían huesos hasta la mañana.
Sofonías 3:3

¡Ay de mi pastor que nada vale, quien deja el rebaño! Una espada estará sobre su brazo y sobre su ojo derecho. Su propio brazo sin falta se secará, y su propio ojo derecho sin falta se oscurecerá”.
Zacarías 11:17

Este registro bíblico en el que varios profetas dieron el mismo mensaje en diferentes épocas indica algo: que el punto de vista de Dios siempre fue el mismo. Denunció con contundencia por medio de sus profetas su visión sobre aquellos líderes que sencillamente dejaron de lado su responsabilidad de dirigir acertadamente a la gente. ¿Cambió la situación en Israel con el paso de los siglos, como resultado de las advertencias proféticas? No, de lo contrario, el mensaje de los profetas fuera diferente.   

La profecía de Ezequiel era dirigida contra los pastores de Israel. A ellos Jehová les profetiza: “¡Ay de los pastores de Israel, que se han hecho apacentadores de sí mismos!

¿Por qué? Dios pregunta: 

¿No es al rebaño que los pastores deben apacentar? 


Twitter o Facebook, por citar ejemplos, la gente se pronuncia con claridad sobre lo que cree acerca de asuntos políticos. Y qué decir de las protestas, huelgas y manifestaciones contra las medidas económicas o de otro tipo. ¿Por qué la gente protesta? Muchos sienten que sus gobiernos no les dan respuesta a sus problemas y necesidades. Eso es, en esencia, lo que denuncia Dios en esta profecía. Que los que gobiernan, no se ocupan de gobernar. ¿Curioso, cierto?

Por supuesto, los líderes de Israel vivían bien, comían bien, vestían bien. Eso es lo que significan estas palabras: La grasa es lo que ustedes comen, y con la lana se visten ustedes mismos. El animal gordo es lo que ustedes degüellan. 

¿Es eso malo? No. El problema era que los líderes no cuidaban a la gente. Dice la profecía: Al rebaño mismo no lo apacientan. A las enfermas no las han fortalecido, y a la doliente no la han sanado, y a la quebrada no la han vendado, y a la dispersada no la han traído de regreso, y a la perdida no han procurado hallarla, pero con dureza las han tenido en sujeción, aun con tiranía. 
Y gradualmente fueron esparcidas por no haber pastor, de modo que llegaron a ser alimento para toda bestia salvaje del campo, y continuaron siendo esparcidas. 
Mis ovejas siguieron extraviándose en todas las montañas y en toda colina alta; y por toda la superficie de la tierra mis ovejas fueron esparcidas, sin que hubiera quien hiciera una búsqueda y sin que hubiera quien procurara hallar.

¿Les importaba a los líderes que la gente pasara trabajo, hambre, se sintiera sin futuro? Para nada. Y esa misma sensación tienen muchas personas en estos tiempos. Que están sin trabajo, sin vivienda, sin un sistema de salud eficiente, y quienes deben ocuparse de eso, se la pasan en cumbres, conferencias, simposios, cenas de trabajo, almuerzos de trabajo... pero no atendiendo las necesidades de la gente.

Es interesante destacar que para Dios, TODO liderazgo ejercido en contra de lo que es justo y recto, es condenado por Él. Esto coloca al liderazgo religioso en la misma lista de denunciados por Ezequiel. Miqueas hizo esta denuncia también: 

Sus propios cabezas juzgan sólo por un soborno, y sus propios sacerdotes instruyen sólo por precio, y sus propios profetas practican adivinación sencillamente por dinero; sin embargo, sobre Jehová siguen apoyándose, y dicen: “¿No está Jehová en medio de nosotros? No vendrá sobre nosotros ninguna calamidad”.

Fíjese. Jueces que juzgan... si hay dinero. Sacerdotes que dan instrucción espiritual... por precio. Profetas que dicen el futuro... si hay dinero. Es decir, claramente se ve que hay gente que en el "nombre de Dios" o de Su Hijo, instruyen, educan a otros, pero si hay dinero. Y su descaro en su actitud materialista es decir: ¿No está Jehová en medio de nosotros? No vendrá sobre nosotros ninguna calamidad”.
  
A esos personajes, tan comunes hoy día, que le piden a la gente ofrendas, diezmos, donaciones, contribuciones, a cambio de vender sus "enseñanzas", o su "entendimiento de las Escrituras", pero que es enseñanza no basada en la Biblia, o que se ha demostrado que lo que dicen está errado, Dios les advierte que no se crean que por hablar en su nombre están libres de culpa.

La profecía de Ezequiel 34:7-21 continúa su línea de denuncia contra los líderes que se valen de su poder para enriquecerse, pero no ayudan a la gente. ¿Hay esperanza? Pareciera que no la hay, pero Dios predice a un Pastor que sí actuará en favor de la gente, así lo indica Ezequiel 34:22-31:

Y de veras salvaré a mis ovejas, y ya no llegarán a ser algo para saqueo; y ciertamente juzgaré entre oveja y oveja. 

Y verdaderamente les levantaré sobre ellas un solo pastor, y él tiene que apacentarlas, aun mi siervo David. Él mismo las apacentará, y él mismo llegará a ser su pastor. Y yo mismo, Jehová, ciertamente llegaré a ser el Dios de ellas; y mi siervo David, un principal en medio de ellas. Yo mismo, Jehová, he hablado.

Y ciertamente celebraré con ellas un pacto de paz, y de veras haré que la bestia salvaje dañina cese de la tierra, y realmente morarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los bosques. Y ciertamente haré de ellas y los alrededores de mi colina una bendición, y de veras haré que la lluvia fuerte descienda a su tiempo. Lluvias fuertes de bendición resultará haber. 

Y el árbol del campo tendrá que dar su fruto, y la tierra misma dará su producto, y realmente resultarán estar en su suelo en seguridad. Y tendrán que saber que yo soy Jehová cuando quiebre las varas de su yugo y las haya librado de la mano de los que las habían estado usando como esclavos.

Y ya no llegarán a ser algo para saqueo para las naciones; y en lo que respecta a la bestia salvaje de la tierra, no las devorará, y realmente morarán en seguridad, sin nadie que les haga temblar.

Y ciertamente levantaré para ellos un plantío para un nombre, y ya no llegarán a ser los que son quitados por el hambre en el país, y ya no llevarán la humillación impuesta por las naciones. 

Y tendrán que saber que yo, Jehová su Dios, estoy con ellos y que ellos son mi pueblo, la casa de Israel’, es la expresión del Señor Soberano Jehová.

Y en lo que respecta a ustedes mis ovejas, las ovejas de mi apacentamiento, ustedes son hombres terrestres. Yo soy su Dios, es la expresión del Señor Soberano Jehová.


Dios promete salvar, liberar de la opresión, vivir en seguridad, en paz, sin temer ni siquiera a vivir en un lugar que sea como un desierto. Que la tierra dé su producto, que dé fruto y alimento en abundancia, en suma, que haya paz y prosperidad, y que llueva la bendición de Jehová, sobre todos y todas, sin más humillaciones, ni nadie que haga sentir a una persona inferior a otra por su raza, color de piel, sexo o por lo que fue su pasado. 

¿Cómo es todo esto posible? Porque Dios promete un Rey, un Pastor, que gobierne. Jehová llegará a ser el Dios de las personas, las ovejas que fueron maltratadas y oprimidas por los líderes que les sacaban dinero y trabajo a cambio de nada. ¿Quién este Pastor-Rey?

No hemos de concluir de esta promesa que Jehová levantará al original rey David de entre los muertos a fin de colocarlo en este puesto como de pastor. Más bien, el “siervo David” de Dios es aquel que ha heredado el derecho real del rey David. Es el Señor Jesucristo. El hecho de que el nombre David significa “Amado” concuerda bien con esta declaración de Jehová respecto a Jesús: “Este es mi Hijo, el amado” (Mateo 3:17; 17:5). Además, Jesús dijo que era un pastor, y no cualquier pastor: “Yo soy el pastor excelente, . . . y yo entrego mi alma a favor de las ovejas.”—Juan 10:14, 15.

Jesucristo sí entregó su vida por las “ovejas”. Se dio por ellas. Sin embargo, Jehová Dios lo levantó de entre los muertos. Es por eso que en Hebreos 13:20 se habla de Jehová como “el Dios de paz, que hizo subir de entre los muertos al gran pastor de las ovejas con la sangre de un pacto eterno, a nuestro Señor Jesús”. 


Hay una bendición especial que se predice en la profecía de Ezequiel: que Dios hace un Pacto de Paz y asegura Su Presencia en medio de la Humanidad. Porque, ¿no cree que si Dios estuviera Presente en su vida, esta sería diferente? 


Revelación o Apocalipsis 21:1-7 manifiesta más detalles sobre la predicha Presencia de Dios en medio de la Humanidad y los beneficios que conlleva:  


Vi un nuevo cielo y una nueva tierra. 

Porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado, y el mar ya no existe. 

Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo. 

Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: 

“¡Mira! La tienda de Dios está con la Humanidad, 
y Él residirá con ellos, y ellos serán Sus pueblos. 

Y Dios mismo estará con ellos. 

Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”.

Y Aquel que estaba sentado en el trono dijo: 
“¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas”. 

También, dice: 
Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas”. 

Y me dijo: “¡Han acontecido! 
Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. 
A cualquiera que tenga sed le daré de la fuente del agua de la vida gratis.