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lunes, noviembre 29, 2010

Sobre la Presencia de Cristo y Su Venida


Jesús dio información valiosa sobre Su Presencia y Su venida, y podemos leerla en el libro de Mateo 24:21-35 (se resaltarán algunas expresiones claves):




21 Porque habrá entonces una gran tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio del mundo hasta ahora, ni acontecerá jamás. 22 Y si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

23 Entonces si alguien les dice: ‘Miren, aquí está el Cristo (el Mesías),’ o ‘Allí está,’ no lo crean. 24 Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos. 25 Vean que se lo he dicho de antemano. 26 Por tanto, si les dicen: ‘Miren, El está en el desierto,’ no vayan; o ‘Miren, El está en las habitaciones interiores,’ no les crean.  

27 Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre. 28 Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres.
29Pero inmediatamente después de la tribulación de esos días, EL SOL SE OSCURECERA, LA LUNA NO DARA SU LUZ, LAS ESTRELLAS CAERAN del cielo y las potencias de los cielos serán sacudidas.  

30 Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al HIJO DEL HOMBRE QUE VIENE SOBRE LAS NUBES DEL CIELO con poder y gran gloria. 

 31 Y Él enviará a Sus ángeles con UNA GRAN TROMPETA y REUNIRAN a Sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.
 
32 “De la higuera aprendan la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, saben que el verano está cerca.  
 
33 Así también ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que El está cerca, a las puertas. 
 
34 En verdad les digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero Mis palabras no pasarán.

Mateo 24:21-35

Hay varios detalles que aclara Jesús sobre la Presencia del Hijo del Hombre. La ubica en un período de tiempo definido, predeterminado en el horario de Dios: la Gran Tribulación. Y después de iniciada esta Gran Tribulación, Jesús hace referencia a la forma en que se hace manifiesta la Presencia del Hijo del Hombre:

Así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la presencia del Hijo del hombre.

Estas palabras de Jesús muestran que Su Presencia es como un relámpago: en medio de la oscuridad, resplandece, ilumina, como si fuera por un instante, por fracciones de segundo. Un relámpago, ¿cuánto dura? Entendemos que, desde el punto de vista humano, es algo breve, rápido y efectivo al alumbrar en medio de la oscuridad. Así, dijo Jesús, sería la Presencia del Hijo del Hombre, ubicada en un marco de tiempo limitado y, comparado con otros períodos históricos, sería como un “corto espacio de tiempo”. Como el tiempo que dura un relámpago en resplandecer de un extremo a otro.



Sin embargo, en Mateo 24:30, leemos que Jesús señaló algo particular que sucedería durante Su Presencia:

Y aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre, y entonces todas las tribus de la tierra se golpearán en lamento, y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria

“Y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo”, dijo Jesús. Evidentemente, esta es específicamente, la venida del Hijo del Hombre. ¿Cómo entenderla?

El registro bíblico dice que cuando Jesús ascendió a los cielos, “una nube se lo llevó de la vista de ellos”, de los 11 apóstoles (Hechos 1:9). Lo interesante es que Jesús, ya resucitado, en un cuerpo espiritual inmortal, asciende a los cielos, siguiendo su camino al Padre. Relata la Biblia en Hechos 1:9-11:

Y después que dijo estas cosas, estando ellos mirando, fue elevado, y una nube se lo llevó de la vista de ellos. 10 Y estando ellos mirando con fijeza al cielo mientras él se iba, también, ¡mira!, dos hombres con prendas de vestir blancas estuvieron de pie al lado de ellos, 11 y dijeron: “Varones de Galilea, ¿por qué están de pie mirando al cielo? Este Jesús que fue recibido de entre ustedes arriba al cielo, vendrá así de la misma manera como lo han contemplado irse al cielo.

Jesús se fue “con las nubes”, y dejó de ser visible para los apóstoles. Luego 2 ángeles les anuncian que Jesús vendrá de la misma manera en que se fue al cielo. Es exactamente lo mismo que dijo Jesús: que vendría con las nubes. No se quiere decir que los discípulos vieran a Jesús alejarse sobre una nube, sino que la nube ocultó de su vista a Jesús. Este hecho nos ayuda a entender las palabras de Jesús en relación con Su venida, dijo: “Verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria”, y “Viene con las nubes, y todo ojo le verá” (Lucas 21:27; Mateo 24:30; Revelación 1:7).



Ahora bien, ¿cómo ver al Hijo del Hombre viniendo? ¿Es posible ver a Jesús resucitado y glorificado? La respuesta la da alguien que lo vio, y quedó ciego, Saulo de Tarso, conocido como el apóstol Pablo:

A vista de Dios, que conserva vivas todas las cosas, y de Cristo Jesús, que como testigo hizo la excelente declaración pública delante de Poncio Pilato, yo te ordeno 14 que observes el mandamiento de manera inmaculada e irreprensible hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. 15 Esta manifestación se mostrará a los propios tiempos señalados de ella, el feliz y único Potentado, Él, el Rey de los que reinan y Señor de los que gobiernan como señores, 16 el único que tiene inmortalidad, que mora en luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver. A él sea honra y poderío eterno. Amén.
1 Timoteo 6:13-16

Jesús es inmortal, y como sucede con Jehová, no podemos verle con ojos humanos y vivir. Sencillamente, no es posible. Entonces, ¿cómo sucede que “todo ojo le verá”?




Ver al Hijo del Hombre viniendo con las nubes del cielo con gran poder y gloria, es ser testigos de un acontecimiento sobrenatural, una manifestación divina, superior a lo sucedido en el Mar Rojo o en el Monte Sinaí.

Las “nubes” ocultarían a cualquiera que estuviera dentro de ellas. Por ello, la expresión simboliza que el que “viene” es en sí invisible. El “verlo viniendo”, al observar lo que el Hijo del hombre hace en ese tiempo definido, cuando “todo ojo” verá que lo que suceda no proviene de hombres, sino del cielo, de Jesucristo. Es significativo que tanto las “tribus de la tierra”, que están en franca oposición al Hijo del Hombre, como los fieles, serán capaces de ver que el poder sobrehumano del Hijo del hombre se ejerce. Para unos, será un gran momento de demostración de que su fe no fue en vano, mientras que otros, se “golpearán en lamento”, por no haber ejercido fe en el Hijo del Hombre.


¿Es posible entender, bíblicamente, esto de ser capaces de ver al Hijo de los Hombres “viniendo” con las nubes, si es invisible?

El profeta Isaías en Isaías 44:18 nos ayuda a entender este punto: 

No han llegado a saber, ni entienden, porque sus ojos han sido embadurnados para que no vean; su corazón, para que no tenga perspicacia.

No saber ni entender. ¿Por qué? Porque se tienen ojos, pero no se ve lo que se tiene al frente. Hay corazón, pero este no tiene perspicacia, no se es capaz de ver más allá de lo obvio, de lo superficial, de lo aparente.

Bíblicamente, esa capacidad de “ver” no se refiere al ojo literal, sino al ojo del corazón y del espíritu. Ese, que sólo es iluminado por el espíritu santo de Dios, como lo declara el apóstol Pablo:

Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les dé un espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento exacto de él. Siendo iluminados los ojos de su corazón, para que sepan cuál es la esperanza a la cual él los llamó, cuáles son las gloriosas riquezas que él guarda como herencia para los santos
Efesios 1:17-18

Es la percepción de la mente, el corazón y la del espíritu, iluminados por el espíritu de Dios, discerniendo la “venida del Hijo del Hombre”, la forma en que “todo ojo verá” dicha venida. Con resultados diferentes, dependiendo de qué posición se haya labrado uno ante Dios.

¿Cuánto dura la Presencia de Cristo y Su venida?Veamos lo que dijo Jesús (Mateo 24:32-35):

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas. En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.

Efectivamente, Jesús ilustra la necesidad de estar alerta, con la ilustración de la higuera, que su rama se pone tierna y brota hojas. De hecho, la generación que vea las cosas no pasará, no dejará de existir hasta que sucedan todas las cosas predichas por Jesús. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán”, dijo Jesús.