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domingo, noviembre 07, 2010

El dólar ya no puede más...


G-20 prepara cumbre bajo nueva amenaza
"Hay que acostumbrarse a que EE.UU. ya no va a ser el motor de la economía mundial". 


Así lo dijo, en inglés claro y simple, uno de los principales asesores económicos de la Casa Blanca, Mike Froman.
Esta afirmación revela la difícil situación que atraviesa la primera economía del mundo, venida a menos a raíz de la fuerte recesión sufrida en 2008 y 2009, y que ha dejado un lánguido crecimiento y un alto desempleo. En la historia económica reciente, EE.UU. ha sido, con su voraz apetito consumidor, el motor que ha tirado de la economía mundial en momentos de crisis. Pero ahora, es otra la historia.

El estadounidense medio, asustado por la pérdida del valor de sus casas y la inestabilidad laboral, prefiere ahorrar a gastar o invertir, situación que se repite más o menos en todos los países desarrollados. Mientras que la situación es bien diferente en las economías emergentes, que viven una pujanza desconocida hasta ahora gracias a su fuerza exportadora y a la llegada de un torrente de inversiones extranjeras.

El desequilibrio es evidente. Los países emergentes (Brasil, China, India, Rusia, por citar algunos casos), tienen un gran superávit por cuenta corriente, dado que producen mucho más que lo que consumen e invierten, mientras que en los países desarrollados las empresas se ven incapaces de ampliar sus plantillas o de vender sus productos en el exterior.

Estados Unidos culpa en parte de esta situación a China y a su resistencia a apreciar el yuan, que obliga a otros países emergentes a tomar medidas proteccionistas para no perder competitividad. Esta situación de desigualdad en el crecimiento de ricos y pobres estará en el centro de la mesa de discusión en la cumbre del G20 que se celebrará el 11 y 12 de noviembre en Seúl.

Uno de los temas candentes para EE.UU. en la cumbre, es la posición del dólar.

Para exportar más, EE.UU. necesita tener una moneda débil, lo que le coloca en una situación comprometida dadas sus críticas a la política de devaluaciones de China. Justo esta semana, la Reserva Federal anunció la compra de 600.000 millones de dólares en bonos del Tesoro, una inyección de dinero fresco que facilitará la devaluación del dólar.

Las críticas de otros países no se han hecho esperar, especialmente de los países emergentes, como China y Brasil. El ministro brasileño de Economía, Guido Mantega, el primero que alertó de una “guerra de divisas” mundial, reconoció ayer que a todo el mundo le interesa “tener un EE.UU. fuerte, pero no le hace bien a nadie que esté tirando dólares desde un helicóptero”.

En español claro y simple: devaluaron, aún más, al dólar la semana pasada, y eso afecta a las economías de todo el mundo. Y eso que dicen no querer una "guerra de monedas"...  


El anuncio de la Reserva Federal norteamericana (Fed) el miércoles de una inyección de 600.000 millones de dólares para sostener la reactivación en Estados Unidos, ha disparado la tensión de cara a la cumbre que se celebrará el 11 y 12 de noviembre en la capital surcoreana.

La decisión de la Fed tiene lugar en pleno debate sobre la “guerra de divisas”, que implica principalmente a Estados Unidos y China por la infravaloración del yuan, pero en la que han quedado atrapados otros países, con acusaciones cruzadas de intervenir para debilitar sus monedas y favorecer las exportaciones y el crecimiento individuales en detrimento de los otros.

Con la economía mundial tambaleante, el G-20 debe recuperar la coordinación de las políticas monetarias y económicas nacionales que mostró en su primera cumbre de Washington de noviembre de 2008, al inicio de la crisis. Sin embargo, esto podría verse más dificultado ahora por la reciente derrota electoral del presidente norteamericano, debilitado ante la presión de los republicanos, menos abiertos al multilateralismo.


¿Qué pasará en la Cumbre del G-20? ¿Se sentarán en una misma mesa a hablarse "mentiras"? Lo que está claro es que cada país busca sus intereses, los de las élites de poder financiero y político, y no los intereses globales de los más de 6 mil millones de habitantes cuyas vidas se afectan por lo que decidan unos cuantos hombres y mujeres poderosos.

Sea como sea, el dólar ya no puede más...