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sábado, noviembre 13, 2010

Jugar Tetris potencia las capacidades cerebrales


Jugar Tetris hace que la corteza cerebral sea más gruesa, y también incrementa la eficiencia del cerebro. Potencia funciones cerebrales como el pensamiento crítico, la capacidad de razonar y de análisis, los procesos de lenguaje, y además, es capaz de reducir los efectos del denominado “estrés postraumático”.
Así lo han dado a conocer diversos estudios realizados por diferentes equipos científicos. Por ejemplo, según las investigaciones del Dr. Richard Haier, et al. jugar Tetris varias veces, puede conducir a una actividad cerebral más eficiente durante el juego. La primera vez que jugamos Tetris, aumenta la función cerebral y la actividad metabólica del cerebro. Pero a medida que nos hacemos más diestros en el juego, hay un menor consumo de glucosa en el cerebro. ¿Eso qué significa? Que mientras se juega varias veces el Tetris, uno se hace más competente, y el cerebro se hace más eficiente para realizar esa tarea. Es como tener un carro que recorre 100 Km. con un tanque de gasolina de 40 litros, pero luego es capaz de recorrer los mismos 100 Km de distancia, pero con 10 litros de gasolina. Hay más eficiencia, y menos gasto de energía.
Jugar Tetris media hora al día durante tres meses, aumenta en general las funciones cognitivas, tales como "el pensamiento crítico, el razonamiento, el lenguaje y el procesamiento" y aumenta el grosor de la corteza cerebral. Este detalle del grosor de la corteza cerebral significa más materia gris, mejores sinapsis, y un cerebro más eficiente.
Esta imagen corresponde a la actividad cerebral evaluada en individuos que juegan Tetris. Note que la imagen a la izquierda, corresponde al hemisferio cerebral izquierdo, y la imagen de la derecha al hemisferio cerebral derecho. Las áreas de color rojo muestran una corteza cerebral + gruesa, debido a la práctica. Y las áreas de color azul, muestran una función cerebral más eficiente. Si observa detenidamente la imagen que corresponde al hemisferio cerebral derecho, muchas de sus áreas demuestran ser más eficientes. ¿Es importante este detalle? Absolutamente, puesto que las funciones de ser perspicaz, intuitivo, tener capacidad de percepción tridimensional, sentido artístico y estético, la capacidad de imaginar, y el sentido musical, se encuentran en ese hemisferio cerebral derecho.  





En enero de 2009, un grupo de la Universidad de Oxford de investigación, dirigido por la doctora Emily Holmes, informó en PLoS ONE que voluntarios sanos, que jugaron Tetris, pronto después de ver material traumático en el laboratorio, fue menos capaz de recordar esas escenas traumáticas o dolorosas en la semana siguiente. Ellos creen que el Tetris puede alterar los recuerdos que se conservan de las vistas y sonidos de ciertos sucesos, especialmente traumáticos, y que luego uno vuelve a recordar, volviendo a sentir la angustia y el dolor del momento. 

Este trastorno psicológico, el trastorno por estrés postraumático (TEPT), que afecta a millones de personas en el mundo, se relaciona con la ansiedad y la mayoría de las veces sobreviene como consecuencia de la exposición del paciente a un evento traumático que casi siempre involucra un daño físico sobre su persona o un tercero. Este evento puede ser presenciar la muerte de alguien, participar de algún hecho que amenace su vida o la de alguien más, o cualquier tipo de situación potencialmente tan peligrosa que las defensas mentales de la persona no pueden asimilarla.
Como consecuencia de esto, el paciente puede sufrir a lo largo del tiempo verdaderos “flashbacks” en los que imágenes asociadas con el evento traumático son revividas una y otra vez. La ciencia no ha encontrado una forma efectiva de evitar esta situación. Millones de personas que han padecido algún accidente, que se han visto involucradas en una guerra o atentado terrorista, sufren a diario este tipo de mala pasada mental. Sin embargo, puede que haya un tratamiento en camino: un equipo de científicos del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, liderado por Emily Holmes, ha descubierto que jugar al Tetris puede disminuir en gran medida la frecuencia e intensidad de estos ataques. 

Holmes explica que “después de sufrir un trauma, muchas personas tienen recuerdos intrusivos y perturbadores relacionados con ese hecho, verdaderos 'flashbacks', en los que lo sucedido vuelve a la memoria en forma de imágenes y escenas no deseadas que tienen que ver con el suceso traumático vivido". Estas visiones involuntarias tienen una gran carga emocional y causan un gran malestar. El equipo de la Universidad de Oxford diseñó un experimento en el que 60 voluntarios jugaban con diferentes videojuegos después de ver una película que mostraba imágenes traumáticas de varios tipos. Media hora más tarde, los voluntarios fueron divididos en tres grupos. El primero de ellos no hizo nada, el segundo jugó 10 minutos al Tetris, y el tercero jugó al “Pub Quiz Machine 2008”. El experimento se repitió varias veces, modificando el lapso de tiempo existente entre la proyección del vídeo y la sesión de videojuegos.


Los resultados del trabajo demuestran que el grupo de voluntarios que recibieron la “terapia” basada en el Tetris redujeron considerablemente estas visiones involuntarias, sobre todo cuando se jugaba dentro de las primeras cuatro primeras horas tras el “trauma”. La explicación proporcionada por el equipo de Holmes supone que aplicarse a “tareas visioespaciales simples”, como las que implica jugar al Tetris, pueden “distraer” lo suficiente al cerebro como para reducir los síntomas del TEPT. Obviamente, esto no significa que alguien que ha sufrido un accidente aéreo deba ponerse de inmediato a jugar, pero este conocimiento podría ser la base de "una nueva alternativa a los fármacos y la terapia utilizada en la actualidad", señala Holmesfarmacológicos es poder elegir ser capaces de recordar el episodio traumático, mantener la memoria de lo que ocurrió, pero sin que de forma involuntaria cause estrés emocional”, finaliza.

Es interesante hacer una pausa y analizar este punto. ¿Qué nos sucede cuando vivimos un evento traumático o doloroso? Lo recordamos. Y cuando lo recordamos, sentimos el dolor, la impotencia, el sufrimiento, en fin, es como si sintiéramos nuevamente que estamos viviendo de nuevo la misma experiencia dolorosa. Dicen que "recordar es vivir", pero hay recuerdos que nos hacen bien, y otros nos producen dolor. 

Una promesa de Dios habla de los recuerdos y el dolor:

Isaías 65:17

»Porque he aquí que yo crearé 
    nuevos cielos y nueva tierra. 
    De lo pasado no habrá memoria 
    ni vendrá al pensamiento.

Apocalipsis 21:4


Él secará sus lágrimas, y no morirán jamás. Tampoco volverán a llorar, ni a lamentarse, ni sentirán ningún dolor, porque lo que antes existía ha dejado de existir. 

Note que la promesa de Jehová Dios es que habrá un tiempo de nuevos cielos y nueva tierra, que Dios creará, en los que lo pasado, lo doloroso, lo negativo, no se recordará, ni vendrá al pensamiento. Vemos que estos investigadores vieron cómo el jugar Tetris ayudaba a las personas que acababan de sufrir traumas o vivir situaciones dolorosas, ya no sufrían tanto, recordando esas imágenes dolorosas, y por consiguiente, el dolor y la angustia van disminuyendo. Es una verdad psicológica y neurofisiológica que ya la Biblia había expuesto. ¿Qué nos enseña? Que podemos aprender de nuestras experiencias dolorosas, superarlas, y elegir el aprendizaje positivo, para nuestro beneficio. No se trata de tirar nuestras experiencias dolorosas como si no hubieran pasado. Eso sería como pintar una reja de hierro oxidada sin quitar el herrumbre. Se trata de aprender a elegir consciente y deliberadamente nuestros recuerdos y vivencias, y ser capaces de recordar el episodio traumático, mantener la memoria de lo que ocurrió, pero sin que nos cause daño y dolor. Esta no es una fórmula para superar todo evento doloroso de nuestras vidas, pues sólo Dios sabe cuánto y cómo nos afecta lo que hemos vivido, y cómo hacer que el dolor ya no nos venga al pensamiento y la memoria. Pero sí hay situaciones en nuestra vida que podemos aprender a superar, por medio de no recordarlas más y hacernos daño recordando, y recordando, y recordando lo malo.