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jueves, marzo 04, 2010

Este afligido llamó, y Jehová mismo oyó


Hay circunstancias que afligen.

Son tantas y tan diversas, que hacer una lista de ellas sería inútil.

Pero si hay algo que tiene la Biblia, es que está llena de relatos que ofrecen esperanza.

Recordamos a David venciendo a Goliat.

Nos gustaría hacerle a nuestros problemas así como hizo David a Goliat: llenos de fe y valor, agarrar nuestra piedra, y con la honda, en el Nombre de Jehová, ver caer derrotado a Goliat. Muerto. Y tomar su propia espada y acabarlo.

Esa es la imagen que tenemos de David.

Pero en la vida de David hay un momento oscuro. De horas bajas. Un momento de esos en que todo parece perdido, y nada tiene sentido.

Porque teniendo la unción de Rey, era David un donnadie. Sí, había vencido a Goliat, y se había convertido en héroe nacional. Pero al Saúl quererlo asesinar, David huye por su vida, y le toca vivir como un fugitivo.

Y David fue a parar a... Gat. La ciudad donde nació Goliat.

Dice la Biblia:

1 Samuel 21:10-12

Entonces David se levantó y continuó huyendo aquel día a causa de Saúl, y por fin llegó a donde Akís el rey de Gat. 11 Y los siervos de Akís empezaron a decirle: “¿No es éste David el rey del país? ¿No fue a este a quien siguieron respondiendo con danzas, diciendo: ‘Saúl ha derribado sus miles, y David sus decenas de miles’?”. 12 Y David empezó a tomar estas palabras en su corazón, y le dio muchísimo miedo a causa de Akís el rey de Gat.

Leímos bien. A David, le dio miedo. Muchísimo. Temía por su vida.

Porque una cosa es estar en un frente de batalla, dos ejércitos, y una confrontación directa.

Y otra es estar en una ciudad donde nació un enemigo tuyo y vive su familia y amigos, y su rey te ve como enemigo.

No es igual, estás acorralado, tienes las de perder.

¿Qué te queda?

Leamos qué hace David:

1 Samuel 21:13
De modo que disfrazó su cordura ante los ojos de ellos y empezó a hacerse el loco en mano de ellos, e hizo de continuo signos de cruz en las hojas de la puerta, y dejó correr la saliva por la barba.

¡David se hizo el loco!

Y el resultado fue:

1 Samuel 21:14-22:2

Por fin Akís dijo a sus siervos: “Aquí ven ustedes a un hombre que está portándose como un loco. ¿Por qué deben traérmelo? 15 ¿Me hacen falta personas que se hayan vuelto locas, para que hayan traído a este para que se porte como un loco junto a mí? ¿Debe entrar este en mi casa?”. 22 De modo que David procedió a irse de allí y a escapar a la cueva de Adulam; y sus hermanos y toda la casa de su padre llegaron a oírlo y se pusieron a bajar allí a donde él. 2 Y todos los hombres que estaban en situación de angustia y todos los hombres que tenían un acreedor y todos los hombres amargados de alma empezaron a juntarse a él, y él vino a ser jefe sobre ellos; y llegaron a estar con él unos cuatrocientos hombres.

David salió ileso, de una situación que parecía sin salida.

Pero lo llamativo es que él va a la cueva de Adulam. Le toca seguir fugitivo, clandestino, esperando en Jehová.

Él no era el único: se le unieron 400 hombres, que estaban angustiados, o amargados.
También vino a él su familia.

Como relato de fe para nosotros hoy, encontramos la alabanza a Jehová que compuso David en el Salmo 34 (TNM):

Salmo 34: encabezamiento

De David, en la ocasión en que disfrazó su cordura ante Abimélec, de modo que este lo expulsó, y él se fue.

34 Ciertamente bendeciré a Jehová en todo tiempo; constantemente estará su alabanza en mi boca.

2 En Jehová se jactará mi alma; los mansos oirán y se regocijarán.

3 Oh, engrandezcan ustedes a Jehová conmigo, y juntos ensalcemos su nombre.

4 Inquirí de Jehová, y él me contestó, y de todos mis sustos él me libró.

5 Ellos miraron hacia él y quedaron radiantes, y sus rostros mismos de ninguna manera podían avergonzarse.

6 Este afligido llamó, y Jehová mismo oyó. Y de todas sus angustias Él lo salvó.

7 El ángel de Jehová está acampando todo en derredor de los que le temen, y los libra.

8 Gusten y vean que Jehová es bueno; feliz es el hombre físicamente capacitado que se refugia en él.

9 Teman a Jehová, ustedes sus santos, porque nada les falta a los que le temen.

10 Los mismos leoncillos crinados han tenido poco a la mano y han padecido hambre; pero en cuanto a los que buscan a Jehová, no les faltará ninguna cosa buena.

11 Vengan, hijos, escúchenme; el temor de Jehová es lo que les enseñaré. מ [Mem]

12 ¿Quién es el hombre que está deleitándose en la vida, que está amando suficientes días para ver lo que es bueno?

13 Salvaguarda tu lengua contra lo que es malo, y tus labios contra el hablar engaño.

14 Apártate de lo que es malo, y haz lo que es bueno; procura hallar la paz, y sigue tras ella.

15 Los ojos de Jehová están hacia los justos, y sus oídos están hacia su clamor por ayuda.

16 El rostro de Jehová está contra los que hacen lo que es malo, para cortar la mención de ellos de la tierra misma.

17 Clamaron, y Jehová mismo oyó, y de todas sus angustias los libró.

18 Jehová está cerca de los que están quebrantados de corazón; y salva a los que están aplastados en espíritu.

19 Son muchas las calamidades del justo, pero de todas ellas lo libra Jehová.

20 Él está guardando todos los huesos de aquél; ni siquiera uno de ellos ha sido quebrado.

21 La calamidad dará muerte al inicuo mismo; y a los mismísimos que odian al justo se los tendrá por culpables.

22 Jehová está redimiendo el alma de sus siervos; y ninguno de los que se refugian en él será tenido por culpable.


De la lectura de este hermoso salmo, compuesto por David después de hacerse el loco, aprendemos muchas cosas.

Aprendemos que podemos tener una actitud positiva y espiritual a pesar de tener que vivir circunstancias difíciles que tal vez se prolonguen durante años. Porque David pudo haberla emprendido contar Jehová, culpándolo por su circunstancia del momento. Pero este salmo muestra lo agradecido que estaba David, y cómo incitó a otros a tener fe en Jehová, y a gustar y ver que Jehová es Bueno.

También vemos que la fe, la acción, y comprender la situación nos ayuda a afrontar los problemas. Nunca vemos en la Biblia que se repite la historia de David matando a Goliat. David enfrentó muchas batallas, y nunca usó la misma estrategia.

De la misma manera, cierto es aquello que declaró Einstein: "No podemos solucionar problemas usando el mismo razonamiento que usamos cuando los creamos". Sea que hayamos creado el problema o no, lo que sirvió ayer, no sirve hoy.

La sabiduría divina es útil por eso, porque se adapta al cambio de las circunstancias. Así debemos actuar nosotros. Pedir a Jehová sabiduría, y actuar. En en el caso de David, tuvo que fingirse loco. En nuestro caso, ser "cauteloso como la serpiente" es útil.