Our social:

lunes, diciembre 06, 2010

Las cosas que los ángeles anhelan ver


¡Cuántas cosas maravillosas y sublimes ven los ángeles! Pueden ver el Rostro de Jehová, a Su Hijo Jesucristo, y observan con cuidado el desenvolvimiento del propósito divino que se desarrolla sin detenerse, sea la gente consciente de ello o no. En el libro del Apocalipsis, ante cada revelación divina que se va desplegando y manifestando, su reacción espontánea es la de alabar, dar gloria, honrar, ofrecer acción de gracias y bendición a Jehová y Jesucristo.

Ciertamente, no nos imaginamos al Cielo de los Cielos en estos momentos en un estado de inercia, de inacción. Poderosos seres espirituales no tienen descanso día y noche en proclamar: Santo, Santo, Santo es Jehová de los Ejércitos, el Todopoderoso, el que Es, que Era y que Viene.        

Los ángeles tienen una destacada acción en los tiempos del Día del Señor. Una lectura sagaz del libro de Apocalipsis así lo indica. Son ángeles, los que tocan los 7 toques de trompeta, y quienes derraman los 7 tazones o copas de la cólera de Dios. Además, capitaneados por Miguel el Arcángel, vencen y expulsan del Cielo a los enemigos de Dios. Son los protagonistas invisibles, los ejecutores fieles de las órdenes del Cordero-Rey, Jesucristo. 

Los ángeles fieles siempre han manifestado un profundo interés en los asuntos humanos, y una de las razones para ello, la vemos en estas palabras:    

Efesios 3:10
Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la congregación cristiana a los principados y potestades en los lugares celestiales

La sabiduría de Dios es multiforme, es decir, tiene formas y colores múltiples. Siempre hay algo nuevo que aprender, detalles que nos enseñan sobre el Creador. Uno pudiera creer que los ángeles lo saben todo sobre el propósito de Dios y Su voluntad. Pero, por medio del desarrollo del propósito divino centrado en Jesucristo, ellos aprenden, y su percepción sobre Dios se enriquece.

El apóstol Pedro transmite una idea similar en estas palabras: 

Los profetas, que anunciaron la gracia reservada para ustedes, estudiaron y observaron esta salvación. Querían descubrir a qué tiempo y a cuáles circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de éstos. A ellos se les reveló que no se estaban sirviendo a sí mismos, sino que les servían a ustedes. Hablaban de las cosas que ahora les han anunciado los que les predicaron el evangelio por medio del espíritu santo enviado del cielo. Aun los mismos ángeles anhelan contemplar esas cosas.
1 Pedro 1:10-13 

Pedro estaba considerando lo benditos que eran los cristianos, porque los profetas antes de ellos, los que profetizaron sobre Jesús, investigaron diligentemente sobre el tiempo de aparición del Mesías, y las circunstancias predichas sobre Él. Es decir, Pedro hablaba, no a los que esperaban tiempos futuros, sino a los que ya, ahora, estaban viviendo en esos tiempos en los que el espíritu santo les guiaba a la plenitud del Cristo. ¿Qué hacían los ángeles? Anhelaban contemplar estas cosas. ¿Cómo entender esto?       

La expresión griega que se traduce anhelar contemplar, transmite la idea inclinarse a una cosa con el fin de verla, examinar cuidadosamente algo, inspeccionarlo con curiosidad. Eso hacen los ángeles, al ver el desarrollo del propósito de Dios. Este es un punto para reflexionar: si ángeles de Dios examinan con cuidado y curiosidad los tiempos señalados de Dios en relación al Cristo, y cómo se manifiestan los cumplimientos proféticos, ¡con cuánta más razón debería hacerse del máximo interés en estos tiempos el mantenerse alertas y vigilantes ante lo que sucede!

Evidentemente, en estos tiempos, los ángeles no solo anhelan contemplar el desenvolvimiento del propósito de Jehová, sino que además, en el Apocalipsis se predice su activa participación celosa y eficaz para que se lleve a cabo la voluntad divina.

¿Qué hay de nosotros?  

El consejo inspirado de Pedro (1 Pedro 1:13) es:

Dispónganse para actuar con inteligencia.

tengan dominio propio.

pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará al tiempo de la revelación de Jesucristo.





El tiempo de la revelación de Jesucristo. Ciertamente, eso no ocurrió en el siglo I. Así que ese consejo era para otro tiempo. Si había expectativa en el siglo I por la venida predicha del Mesías, según las 69 semanas de años predichas en Daniel 9:24, 25, la expectativa por la Presencia de Cristo, también pautada dentro de los tiempos y sazones de Dios, debería agitar consciencias, a fin de estar preparados para cuando ese tiempo se manifieste. El consejo de Pedro era:

*       Actuar con inteligencia
*       Tener autodominio
*       Poner la esperanza en lo que significa la revelación de Jesucristo


Los sucesos mundiales que estamos viendo, nos mueven a reflexionar seriamente en lo que significan estas cosas que vemos pasar.