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sábado, diciembre 11, 2010

Sé un milagro



El Mar Rojo abierto, un ciego ve, Jesús camina sobre las aguas... estos son algunos de los milagros que relata la Biblia.
Un milagro, es un evento que se atribuye a una intervención sobrenatural o divina. Siendo la Biblia un libro inspirado por Dios, es lógico que contenga relatos verídicos de milagros.
Por cierto que, la palabra milagro encuentra su raíz en el latín miraculum que significa "mirar". Los latinos llamaban miraculum a aquellas cosas prodigiosas que escapaban a su entendimiento, como los eclipses, las estaciones del año y las tempestades. Así entonces, miraculum proviene de mirari, que en latín significa "contemplar con admiración, con asombro o con estupefacción".
Así que, un milagro, se relaciona con la intervención divina, y el asombro, que produce el ver el resultado de esa intervención.
Por supuesto, hablar de milagros en el siglo XXI, en el año 2010, genera opiniones diversas. Pero, ¿no es cierto que la idea de ser uno mismo un milagro es sorprendente?
Sin duda alguna. Si uno es un milagro, eso quiere decir que Dios interviene en nuestra vida, y que esa intervención tiene resultados tangibles que se ven. Y el verlos, asombra a otros.
Pero, ser uno un milagro significa, no esperar que Dios desde el Cielo haga algo a favor de nosotros, sino empezar nosotros mismos a actuar a nuestro propio favor. Es decir, es mi responsabilidad el iniciar el cambio que genere el milagro en mi vida.
¿Cómo hacerlo? 
Por ejemplo, ¿qué piensas acerca de TI? ¿Cómo te ves? ¿Cuánto crees que vales?
Tener un sentido claro de nuestro propio valor nos ayuda a iniciar esa metamorfosis que queremos tener en nuestra vida, esos cambios que queremos generar. 
Tenemos un ejemplo de un hombre tartamudo, anciano, y que ya creía que había logrado todo en su vida: Moisés. Fue un hombre que vivió y se crió en una casa que no era la suya, lo educó una mujer que no era su madre, y a los 40 años tuvo que huir a porque mató a un hombre porque creía que era lo correcto. 
Tras 40 años en el desierto, viviendo entre ovejas, ¿cómo se convirtió él en un milagro? 
Tuvo que dejar de verse a sí mismo como un tartamudo, anciano, con un pasado a cuestas del que no estaba orgulloso.
Ser un milagro significa dejar el pasado atrás, tener un sentido de valor propio y hallar la propia identidad. Moisés lo hizo, y fue un milagro de libertad y provisión para más de 3 millones de personas. Deja de menospreciarte y date cuenta que eres ese milagro de Dios para muchos. ¿Sabes por qué?
Tienes algo que otros necesitan. Las sobras de unos pueden ser el sustento de otros. Puedes ser un milagro en la vida de otros, empezando por tu familia, en tu trabajo, en tus negocios, para ti mismo. Pide a Dios que te ayude. Y ayúdate a ti mismo. 
Que otros piensen en ti con agrado, convencidos de que eres una bendición donde vayas. Hay gente que nos necesita. Jesús decía: “los que están cansados vengan a mí que les haré descansar”. Hay mucha gente cansada que ya no aguanta, no tiene esperanza, y nosotros podemos decirles que las cosas en su vida pueden ser mejor. 


Jesús hizo que hombres comunes y corrientes 


fueran un milagro

En cierta ocasión, Jesús estaba enseñando, y la gente le seguía para escucharlo. Escuchar a Jesús era algo tan valioso para ellos, que se iban de sus casas, en una especie de viaje de "mochileros", con hombres, mujeres, niños y niñas. Llevaron comida para el viaje, hasta que se les acabó. 


Los apóstoles le comunicaron la situación a Jesús. Jesús les dijo: Denles ustedes de comer. Ellos le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?


Jesús esperaba que después de tres años, Sus discípulos reaccionaran apropiadamente frente al reto de dar de comer a las cinco mil personas que le escuchaban. Él quería que fueran un milagro, pero no lo entendieron. Empezaron a hacer cuentas y se angustiaron.


Juan 6:9 nos cuenta: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? 


Los discípulos se quejaron, mientras un niño se acercó ofreciendo un milagro. Hay algo dentro de nosotros que Dios pueda multiplicar porque sabe que, igual que ese muchacho, nosotros tenemos poco pero es suficiente para obrar cosas sorprendentes en nosotros, y en otras personas que luego dirán: “Gracias a Dios”. Nosotros somos responsables de que otros se levanten y le den la gloria a Dios que se merece. 


Tal vez tú crees que tienes poco, pero Jesús dice que es suficiente. Lo primero que debes hacer para ser un milagro es ser la solución. Tú accionando tus soluciones. 5 panes y 2 pescaditos fueron lo que Jesús necesitó para alimentar a miles. ¿Quiénes dieron la comida a esas personas? Fueron los apóstoles.


Si Jesús fue capaz de transformar a hombres comunes y corrientes, pescadores, en transformadores de la vida de otros, ¿no será capaz de generar cambios en ti? Sin duda alguna, pero se necesita de tu decisión de ser un milagro para que Dios intervenga en tu vida. Entonces, cuando tú mismo te veas al espejo, y otros te vean, verán con asombro la persona en que te convertiste, dejando atrás la persona que eras.


Sí, tú puedes ser un milagro.