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miércoles, febrero 02, 2011

Tener visión espiritual


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¿Ves algo?

Esto le preguntó Jesús a un hombre. Llegando a una ciudad llamada Betsaida, le trajeron un ciego, y le suplicaron que lo tocara. Un toque sobre este hombre ciego, le ayudaría a que recuperara la visión. Y tomando al ciego de la mano, lo sacó fuera de la aldea, y procede a curarlo. Pero lo hace de una forma particular.

Escupe sobre los ojos de este, puso las manos sobre él y se puso a preguntarle: “¿Ves algo?”. Y el hombre miró hacia arriba, y decía: “Veo hombres, porque observo lo que parece árboles, pero están andando”. Entonces Jesús volvió a poner las manos sobre los ojos del hombre, y el hombre vio con claridad, y quedó restaurado, y veía todo distintamente. De modo que él lo envió a su casa, diciendo que no hiciera gran difusión de la noticia.
(Léase en Marcos 8:22-26 )

Jesús hace que el ciego comience a ver. Pero lo hace gradualmente. Primero pasa de no ver nada, a ver. Pero veía borroso, veía a los hombres y dijo que parecían árboles. Luego Jesús le toca nuevamente, por segunda vez, y puede entonces ver con claridad. Y, finalmente, logra ver con capacidad de diferenciar o distinguir las cosas que ve.

http://www.torontolasiksurgery.com/wp-content/uploads/2008/08/how-does-custom-lasik-diagnose-the-eyes.jpgDe este relato podemos aprender lo valioso que es el poder ver. Nuestros ojos son dones de Dios. 

Pero así como poder ver físicamente es un don, poder ver espiritualmente también es un don de Dios. De hecho, es imposible entender los propósitos de Dios, y aquello que denominamos "espiritualidad" si no se tiene el don de la visión espiritual. 

 
En el milagro que se ha relatado, se pueden evidenciar 3 niveles de visión espiritual:

Nivel 1: Poder ver. Evidentemente es mejor ver que ser ciego. En la narración del milagro vemos a un ciego que comienza a ver, pero borroso. Espiritualmente es mejor ver, así sea sin claridad, que no poder ver nada. Por ejemplo, los judíos del tiempo de Jesús que llevaron al ciego a Jesús, tenían clara una cosa: que Jesús tenía poder para curar. Y ese poder era divino, sobrehumano. Y poder reconocer ese hecho, ayudó a muchas personas a ser curadas de sus dolencias. Los fariseos, por ejemplo, jamás acudieron a Jesús para ninguna curación. ¿Es que no había ninguna persona, amigo o familiar de algún fariseo que pudiese haber sido curada por Jesús? El problema era la ceguera de los fariseos. En Jesús no reconocieron al Mesías, sino a una especie de agente del mal, cosa que le dijeron en su momento. “Tienen ojos literales, pero no pueden ver espiritualmente”, les dijo Jesús, en cumplimiento de profecías (Jer 5:21; Isa 59:10). 
  • Hoy día hay muchos sucesos, noticias, acontecimientos, conductas y actitudes de la gente en general cumplen cosas predichas. Esto evidente para algunas personas, y no para muchas otras. ¿Es importante poder ver estas cosas? Sin duda. Poder conectar sucesos actuales con profecías bíblicas que se están cumpliendo, fortalece la fe en la Palabra Profética de Dios.
Nivel 2: Ver con claridad. Recordando al milagro, el hombre que recobra la vista comienza a ver con claridad. Ya no confunde a las personas con árboles. Sobre el poder ver con claridad, Jesús señaló que la “lámpara del cuerpo es el ojo. Por eso, si tu ojo es sencillo (sincero; enfocado en una sola dirección), todo tu cuerpo estará brillante; pero si tu ojo es malo, todo tu cuerpo estará oscuro. Si en realidad la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande es esa oscuridad!” (Mt 6:22, 23). Ver las cosas espiritualmente con claridad no es fácil.
  • Por ejemplo, no es tan claro el hecho de lo práctico y ventajoso que es confiar en Dios y no apoyarse en la propia inteligencia. No es tan claro, porque, a simple vista, parece que seguir la guía de Dios es difícil, compleja, y las situaciones que tenemos que enfrentar no siempre se muestran claras. ¿Cómo ver con claridad lo que no está claro? Por eso es un segundo nivel de visión espiritual, porque las cosas no están a simple vista. Dice un proverbio que un inexperto cree toda palabra. Es fácil de convencer, se le muestra una evidencia poco sólida, y cree lo primero que se le dice. 

  • A los judíos de la ciudad de Berea, se les predicó sobre Jesús, como Mesías. ¿Qué hicieron ellos, aceptaron de buenas a primeras las palabras de Pablo? No. Examinaban con cuidado las Escrituras a ver si las cosas eran así, como se las enseñaba Pablo. De igual manera, es el examinar con cuidado las Escrituras lo que aporta claridad y entendimiento. Permite ese darse cuenta de las cosas. Lamentablemente, muchas personas permiten que otras les ofrezcan una enseñanza de las Escrituras, que no está sustentada en ellas. Un examen imparcial y objetivo de las Escrituras ofrece una comprensión sobre muchos asuntos, que se han convertido en dogmas, doctrinas, o creencias básicas de religiones. ¿Qué hacer si un examen de las Escrituras revela que lo que enseña una determinada religión no tiene base bíblica? Entonces, es ahora cuestión de lo que cada persona decida hacer. ¿Podría una persona justificar ante Dios seguir en una religión cuyas enseñanzas no están basadas en la Biblia?  
Nivel 3: Ver con discernimiento. El hombre que recobró la vista finalmente logró "ver todo distintamente". No sólo podía ver, y hacerlo con claridad, sino que pudo diferenciar a las personas. Supo reconocer quién era quién. Si entre los que lo acompañaban estaban sus familiares y amigos, debió ser emocionante el poder reconocerlos, abrazarlos y sentir que recuperó su vida. Espiritualmente, es importante también llegar al nivel de visión espiritual que permite reconocer, diferenciar, y saber reaccionar ante los sucesos.

Jesús predijo a falsos cristos y profetas. ¿Cómo reconocerlos? ¿Aparecerán y dirán "soy un falso cristo"?

Jesús dijo que sus ovejas conocen su voz, y que él conoce a sus ovejas. Simple y claro. Poder ver espiritualmente con claridad y discernimiento permite reconocer al verdadero Cristo, al verdadero Padre, y la verdadera enseñanza. Jesús dijo que angosto era el camino, y pocos son los que lo hallan. Eso quiere decir que son relativamente pocas las personas entre la humanidad las que disciernen qué camino es ese y tienen el valor de seguirlo.

Por otra parte, un hecho es que Jehová esconde su verdad de los ojos de aquellos que son tozudos o rebeldes y permite que ‘se les oscurezcan los ojos’ (Ro 11:8-10; Lu 19:42). Pablo lo expondría en 2 Tesalonicenses 2 como una operación de error que Dios deja, para que las personas que así lo eligieron, crean la mentira, pero que lo hagan como proveniente de Dios. 

¿Cómo una persona puede caer en un error, que sea una especie de engaño mental?

Por ejemplo, hay un hecho claro: la inspiración divina es infalible, no conduce a error. Dios no nos conduciría a un error, ¿cierto?

Pero asumamos que un grupo de personas afirme ser el conducto por el cual el Amo, Jesús, dispensa enseñanza espiritual a los suyos. Pero no es inspirado por el espíritu santo. Eso significa que cualquier información o enseñanza que provenga de dicho conducto no es infalible, no es inspirada por el espíritu santo. Pero mientras se enseña, se enseña como si fuese inspirada, al mismo nivel de autoridad de las Escrituras.

Entonces, mientras se enseña se toma como "inspirada" esa enseñanza, siendo que no lo es. Y cuando se requiere corregir o "aclarar" dicha enseñanza, en una especie de cíclica y perenne aclaración, dando a entender que Dios ahora "aclaró" la enseñanza.
¿Se capta el punto, se discierne espiritualmente? ¿Hubiera tenido el profeta Daniel, o los apóstoles, credibilidad, si constantemente hubieran tenido necesidad de "aclarar" todas sus palabras provenientes de Dios?

Increíble como parezca, hay personas que aceptan cosas como estas y se dicen a sí mismos que esto lo guía y dirige Jehová por medio de su espíritu santo. ¿Está Jehová guiando perennemente y a propósito a error a quienes dicen ser Su Pueblo?
 
Por menos de esto en siglos pasados murieron en la hoguera hombres y mujeres que prefirieron ser leales a Dios y Su Palabra, más bien que guardar lealtad a organizaciones autoproclamadas el conducto de Dios en la Tierra.

Por cierto, un ejemplo excelente de visión espiritual fue visto por el apóstol Juan, quien vio el trono de Dios junto con las cuatro criaturas vivientes llenas de ojos por delante y por detrás (Rev 4:6, 8). Como estas criaturas estaban dotadas de tantos ojos, podían mantenerse en constante alerta y verlo todo. Estarían perfectamente al tanto de lo que aconteciese en la Tierra, y pendientes de Dios y de Sus indicaciones sobre lo que Él deseara que se hiciese (Eze 1:18; 10:12). 

No somos querubines con una visión tan inconmensurable. Pero si Jehová aconseja que no permitamos que Sus dichos ‘se escapen de nuestros ojos’ (Pr 4:20, 21), vale la pena reconocer la importancia de la visión espiritual, en sus 3 niveles.