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La Generación del tiempo de la Presencia de Cristo



Jesucristo, al hablar sobre los tiempos de la Presencia del Hijo del Hombre, dijo que habría una generación de la Humanidad que sería singular. ¿Por qué? La razón la expresó Jesús, y lo leemos en el Evangelio de Mateo 24:32-35:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto:
Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca.
Así mismo, también ustedes, cuando vean todas estas cosas (las cosas que suceden durante la Presencia del Hijo del Hombre), sepan que Él está cerca (el Hijo del Hombre durante Su Presencia), a las puertas.
En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.

“Esta generación no pasará”. ¿Qué significa esto?
La Presencia del Hijo del Hombre inicia una serie de juicios divinos sobre la Humanidad. El trigo y la mala hierba, aquella famosa parábola de Jesús sobre la separación entre los verdaderos cristianos y los falsos, se hace realidad. Fenómenos como la Luna tornada en sangre, el Sol oscurecido, los poderes de los Cielos siendo sacudidos, como los predijo Jesús, son evidentes a los ojos de todo el mundo. Hasta la aparición de los falsos Cristos y Profetas es plenamente manifiesta, para que las personas puedan discernir lo falso de lo verdadero.
En pocas palabras: la generación que “no pasará”, es la compuesta por hombres y mujeres que tuvieron la oportunidad de hacer caso de las advertencias divinas, dadas por diferentes medios, y que rehusaron hacer caso. Similar a lo sucedido en los días de Noé, cosa que aclara Jesús, cuando compara los días de la Presencia de Cristo con el tiempo antediluviano, en el que la Humanidad estaba en un estado de esplendor, sintiéndose cómoda con su vida “normal”, comiendo, bebiendo, trabajando, viviendo como si nada pasara… hasta que llegó el Diluvio y los barrió a todos.
Las personas de la generación que viven durante la Presencia de Cristo, según lo indica la profecía, experimentan simultáneamente y con gran intensidad un notable número de acontecimientos terroríficos: guerras internacionales, grandes terremotos en un lugar tras otro, pestes, hambrunas extendidas, fenómenos en los Cielos, con el Sol y la Luna, y demás cambios y transformaciones en la escena mundial, predichas en el libro del Apocalipsis. Es una generación de personas que vive en una época histórica, en la que son contemporáneos y observan y presencian sucesos simultánemente. Porque una cosa es leer en los libros de historia, por ejemplo, lo que pasó en 1914 con el inicio de la I Guerra Mundial, cuyo impacto no abarcó a toda la Humanidad, y otra muy distinta es examinar lo que sucede durante los tiempos de la Presencia de Cristo en los que “todo ojo lo verá”.

 Pero la palabra “generación”, nos hace pensar en los genes, en la genética, en nuestro ADN, ese genoma humano que tiene el nombre de Dios inserto, que es moldeado e influido por múltiples factores. Recordemos que existen particulares formas de energía, por ejemplo, las energías “platino”, o formas superiores de energía dinámica que inciden en la materia, y por ende, en nuestro ADN.
Si se le hiciera un perfil genético a cada generación Humana desde la creación de Adán y Eva, y se le comparara con el perfil del genoma humano de la generación que vive durante la Presencia de Cristo, ¿cómo sería? Encontraríamos que el genoma humano de la generación que vive durante la Presencia de Cristo es un genoma deteriorado, sin posibilidad de transformación hacia una activación o despertar de la consciencia espiritual. Sencillamente, estas personas no podrían, ni en mil años, renovarse y cambiar.    
Y es que si leemos el Apocalipsis, encontramos que hay una generación que pasará durante la Presencia de Cristo, que “sale” de la gran tribulación. Es una generación compuesta por personas denominadas por Jesús como “ovejas”, colocadas a la diestra del Pastor Jesucristo, para heredar el reino preparado para ellas desde la fundación del mundo. Son personas que salen “de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas, con ramas de palmera en sus manos. Personas que claman con voz fuerte, que la salvación se la deben a Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero, Cristo Jesús.

 La generación que pasará, en vez de envejecer y morir, debe rejuvenecer, en camino a la vida eterna. Por supuesto, esto lo logrará la intervención divina. 
Pensemos.
El cuerpo físico volviendo a una edad física, volver a verse como alguien de 20, 25 ó 35 años de edad. Eso significaría que la perfección emocional, mental, y física, va manifestándose en el cuerpo físico. Una completa transformación interna del cuerpo físico, se activará, y ésta transformación, traerá lo que se conoce como la primera fase del cuerpo físico “Adam Kadmon”. 
Poderosas energías interactuando con el cuerpo físico, generando cambios en el genoma humano de cada hombre y mujer de la generación que sí pasará. El ADN humano reactivándose, el mal llamado ADN chatarra o ADN mitocondrial, que según los científicos no tiene utilidad, pero que requiere ser activado para formar parte del proceso de re-creación de la Humanidad. 


Por supuesto, todo esto es milagroso, y lo es. Hay cosas por entender más allá de la percepción de la realidad actual, en este mundo que vemos en una perspectiva espacio-temporal limitada. 
Imagínese el impacto que causaría ver a personas de cierta edad, como si tuvieran 20 ó 30 años. El ver a personas cojas, ciegas, con enfermedades mentales, recobrar su salud. Ser sanos y sanas, jóvenes. Mientras algunos envejecen y mueren, otros empiezan a vivir realidades predichas como estas:
Entonces su carne será más tierna que la de un niño 
y volverá a los días de su juventud.
Job 33:25 

¡Fortalece las manos cansadas, afirma las rodillas endebles!

 Decid a los de corazón apocado:  ¡Esforzaos, no temáis!
 
He aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago. 
Dios mismo vendrá y nos salvará.

 Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos 
y destapados los oídos de los sordos.  

 Entonces el cojo saltará como un ciervo y cantará la lengua del mudo, 
porque aguas serán cavadas en el desierto y torrentes en la estepa.
Isaías 35:3-6 


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