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miércoles, febrero 16, 2011

La oración y el poder de la afirmación positiva


La oración es comunicarse con Dios. Es un medio de conexión con el Padre, que está siempre atento, dispuesto a escucharnos. Es el "Oidor de la oración", y Jesucristo nos enseñó mucho sobre la oración.


Jesús nos dijo sobre la oración: según lo creas, lo recibes. Hay una relación entre la fe y el recibir la respuesta de Dios. ¿Buscamos la guía divina mediante la oración, y tenemos fe en esperar la respuesta de Dios?

Con relación a cómo Dios responde las oraciones, hay un punto importante. ¿Cuántas oraciones son contestadas positivamente por Dios hacia uno? Uno podría tener la sensación de que Dios no contesta las oraciones. Jesucristo aseguró que la oración, fue, es y será siempre respondida. El punto es: ¿me mantengo alerta sobre lo que estoy orando?

Hay asuntos sobre los que oramos, en los que podemos contribuir positivamente a que la respuesta de Dios nos sea dada favorablemente. Por ejemplo, hay personas que oran por mejorar su vida, por cambiar aspectos negativos de su personalidad, por una mejoría en su vida. En esos casos, hay la necesidad de combinar la oración con el poder de la afirmación positiva. La oración deja las cosas en manos de Dios. Tu afirmación positiva sobre aquello que pides a Dios, y las acciones que debas hacer, es lo que corresponde.


La afirmación positiva consiste en pensar, hablar y tener expectativas positivas sobre aquello que pedimos a Jehová en oración. Supongamos que estamos luchando por mejorar características negativas en nuestra vida pero, pedimos la ayuda de Dios, pero siempre decimos cosas como:

"No soy bueno para nada"

"Soy torpe"

"Nada me sale bien"

"Siempre me pasa lo mismo"

Esas frases son afirmaciones, pero negativas. ¿Por qué? Porque afirman cosas que son perjudiciales para nosotros. Cada vez que una persona se dice a sí misma, o en su conversación diaria "No soy bueno para nada", se lo está afirmando para sí mismo y es un patrón de vida que se repetirá inexorablemente. "La palabra se hace carne", y en este caso, lo que se afirma de que la persona es "buena para nada", se convertirá en realidad vez tras vez. ¿Cómo romper este ciclo?

Piense en lo siguiente: 

¿Se imagina lo que es estarse insultando, maltratando emocionalmente, con frases autodestructivas, negativas, TODO el DÍA, TODOS los DÍAS?

Si uno escoge creer estas afirmaciones negativas, eso sucederá, pues Jesús dijo: "según lo creas, así será". Porque una cosa es orar por algo, pero creer que tendrá el resultado contrario, negativo a lo que pedimos, inexorablemente lo creará. Uno mismo está creando realidades en su vida que son negativas, por medio de afirmar negativamente que pasarán.



¿Qué hacer?

El poder de la afirmación positiva implica reconocer el poder que tienen nuestras palabras y pensamientos en la vida que llevamos. Comenzar a cambiar el software mental negativo, y actualizarlo a uno más positivo sobre nuestras expectativas.


Afortunadamente podemos terminar con el diálogo interior negativo que nos enferma, y hacer que nuestros pensamientos obren a nuestro favor y no en contra de nosotros. ¿Cómo?

Primero, escucha tu conversación interior



Segundo, elimina los mensajes que constituyen un detrimento de tu diálogo interior y de ti mism@:

Identifica aquello que envenena tus pensamientos y los debilita. Algunas palabras claves para repasar son las de absolutos tales como “nunca” y “siempre”. Afirmaciones como “Nunca voy a formar mi equipo” o “Siempre fracaso”, no sólo son destructivas sino irracionales. Imagínate que estás tratando de desarrollar una nueva habilidad como esquiar, y continuamente te caes. Eso te frustra. Cuando sintonizas tu diálogo interior podrías descubrir, por ejemplo, que tu cuerpo te está diciendo que estás físicamente en malas condiciones y debiste prepararte mejor para lograr tu deseo de esquiar. ¿Verdad? Si es así, entonces haz algo. Practica en las pistas de descenso más fáciles, toma lecciones, inicia un plan diario para mantenerte en buenas condiciones físicas. No obstante, si cuando escuchas tu conversación interior te oyes diciendo: “Soy tonto y estúpido y nunca voy a aprender a esquiar”, esto será la señal de que lo que te estás diciendo debe ser corregido, y corregido inmediatamente. En este caso el diálogo interior es irracional.

Tercero, elimina las palabras negativas

Para. Sal de ese ciclo negativo en que probablemente te encuentras. Cuanto antes lo hagas, será mejor.


Cuarto, mantén una estrecha relación con Dios, permitiéndole que viva en ti

Que la paz y su Palabra que mora “en abundancia” en nosotros, te enseñe y exhorte “en toda sabiduría”. Una vida dedicada a Dios pronto lleva a decir: “Cristo vive en mí” y uno elige ser influido por su Palabra. Aunque el pensamiento originado en la íntima manera de pensar de las personas influye por sí mismo en sus vidas y en las de otros, los cristianos creen que pueden ser influidos por la conversación interna originada en su dominio espiritual interior. En otras palabras, la mente humana puede encontrar un nuevo recurso en Dios, el cual puede también mejorar nuestro diálogo interno. Ore por eso, porque la conversción interna sea mejorada. 

Los pensamientos tales como “Yo no sirvo para nada” pueden ser transformados en: “Dios me ama. Soy valioso”. O mensajes como: “Estoy solo y no tengo a nadie” pueden ser sustituidos por las palabras de aliento de Cristo que nos dice: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”.



Los pensamientos de Pablo, cuando son interpretados a la luz de la importancia del diálogo interior positivo, adquieren un significado completamente nuevo: “Por lo demás, hermanos, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced…Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Repitiendo estos pasos podrás adquirir el hábito de pensar positivamente. Sé paciente contigo. Puede tomarte semanas o meses neutralizar tu repertorio de mensajes negativos. Tienes años con un diálogo negativo, no lo vas a cambiar de hoy para mañana, pero iniciando el cambio ahora, harás progresos realistas en el transcurso del tiempo. 

El identificar esta suerte de “autoadoctrinamiento” negativo, desafiarlo y reemplazarlo por una saludable conversación interior llevará tiempo, así como lleva tiempo desarraigar cualquier otro hábito. Puede requerir mucho trabajo, pero valdrá la pena. 

Te asombrarás de cuánto más eficientemente vivirás cada día, lo que te permitirá disfrutar de una vida más saludable, feliz y productiva.

Y verás en tu vida la combinación del poder de la oración y la afirmación positiva.