28 de marzo de 2011

Lecciones de liderazgo de: Nehemías

Nehemías es el autor del libro bíblico que lleva su nombre. En ese libro de 13 capítulos, se describe cómo pasó de ser el copero del rey persa (o aqueménida) Artajerjes Longimano siglo V a. C.) a gobernador de los judíos, y quien dirigiera la reedificación del muro de Jerusalén. Esta obra le tomó 52 días de trabajo arduo, mientras sorteaba diversos problemas. ¿Qué valiosas y prácticas lecciones sobre el ejercer el liderazgo nos enseña el ejemplo de Nehemías? Veamos.   

En el capítulo 1 de su libro, se muestra a Nehemías en su labor de copero del rey Artajerjes. Pero, en el mes de Kislev (noviembre-diciembre), recibe la visita de su hermano, Hananí, que junto a otros judíos, le describen la situación en que se hallaba Jerusalén. Nehemías se entera de que el muro y las puertas de Jerusalén todavía estaban en ruinas. Su conmoción ante la grave condición de Jerusalén le afectó de tal manera, que lloró, se lamentó por varios días y decidió ayunar y orar. Oró a Jehová para que él, por medio de su vínculo con Artajerjes, el rey, pudiera hacer algo a fin de intervenir a favor de la situación de Jerusalén. 

Esta es la primera lección de liderazgo de Nehemías: reconocer que había un problema que requería una solución. Nehemías se enteró de que había un problema en Jerusalén. Sí, él estaba muy cómodo y tranquilo trabajando en el castillo real donde vivía Artajerjes, en Susa. Pero se conectó de inmediato con la situación. Él estaba lejos, y, aparentemente, él no podía hacer nada, o no era obligación suya hacer algo respecto del problema. 

Evidentemente, en el mundo actual, existen personas que ocupan cargos y puestos de autoridad, y tienen responsabilidades que asumir. Pero existen situaciones, tiempos críticos en los que las circunstancias demandan que alguien haga algo al respecto, en vez de quedarse viendo de lejos el problema, con los brazos cruzados. Nehemías no era un hombre predestinado por Dios, no era un David o un Moisés, pero fue el hombre al que le dijeron: "mira Nehemías, en Jerusalén hay un problema". Y Nehemías se hizo él a cargo del problema, aunque nadie le nombró, le dijo que hiciera algo, o tuviera una ganancia inmediata por ello.      

En el liderazgo, en las acciones y funciones que corresponden a una persona que sea líder, es indispensable tener la capacidad de identificar el o los problemas que existan o puedan existir. Es, para asemejarlo a lo que sucedía en tiempos bíblicos, como un atalaya, un guardia que está apostado en una torre de vigilancia, y ve a lo lejos un problema o un posible problema. ¿Qué hacer, quedarse callado? No, lo que la situación exige es actuar, y hacerlo rápido. Y eso hizo Nehemías.

Nehemías no es un hombre rico, ni tiene una posición de mando dentro del Imperio Persa. ¿Qué hacer, nada? Aquí vemos la segunda lección de liderazgo de Nehemías: el poder de la fe y de la intención. Nehemías no tiene dinero, o recursos, pero es un hombre de fe y tiene la intención de actuar para solventar el problema. Sus armas son: el ayuno, la oración y el reflexionar en las promesas de Dios. Nehemías pone a funcionar el poder de la fe, y el poder de la intención. Él tiene la fe en Dios, pero también tiene la firme intención. ¿Hacer qué, o cómo, y cuándo? Él no lo sabe, eso lo sabe Dios, pero cuando la oportunidad llegue, él debe estar preparado para hacer lo que tenga que hacer. 

La intención aúna 3 características: el querer lograr un objetivo, tenerlo siempre en mente, y no desviarse de lo que se quiere lograr. Muchas personas comienzan algo, pero no lo terminan. Su intención no es firme, no es lo suficientemente fuerte, como para esperar al tiempo correcto para actuar. Nehemías sí tiene una intención firme, que mantiene alimentando con su fe y confianza en Jehová durante 4 meses, antes de que se manifestara la respuesta de Dios

Y 4 meses después, en el mes de nisán (marzo-abril), las oraciones de Nehemías fueron contestadas. Un día, el rey Artajerjes notó la tristeza de Nehemías, y este le reveló el motivo de su preocupación: Jerusalén, y su situación lamentable. Cuando el rey le preguntó qué intentaba conseguir, inmediatamente oró a Dios y solicitó permiso al rey para regresar y reedificar Jerusalén. Artajerjes le concedió su petición, y además el rey le dio credenciales legales para que Nehemías pudiera actuar con libertad, además de recursos materiales: madera para usarla en la reedificación de los muros, y fuerza militar y caballos. Esta es la tercera lección de liderazgo de Nehemías: tener un plan estratégico de acción y recursos.

Al leer el capítulo 2 de Nehemías, vemos que él tenía muy claro qué recursos materiales necesitaría, qué ayuda requeriría. En pocas palabras: tenía un plan estratégico, que incluía los recursos que necesitaba. La tercera lección de liderazgo que enseña Nehemías es: la necesidad de tener un plan estratégico de acción. ¿Qué objetivo se tiene? ¿Qué recursos se necesitan? ¿Quiénes serán las personas claves en las etapas de desarrollo del plan? Todas esas cosas las tenía claras Nehemías antes de siquiera tener la oportunidad de hablar con el rey.

Mucho antes de que aparecieran los teóricos de la administración (Fayol, Taylor, Owen, Ford), ya las Escrituras enseñaban pricipios prácticos de liderazgo. Por ejemplo, en Proverbios 20:18 se dice que "los planes se establecen con éxito por buen consejo". Así como el Génesis 1 nos enseña que Dios actúa de acuerdo a un propósito y un plan de acción, así debemos actuar, si queremos lograr éxito en lo que emprendemos. 

Nehemías al llegar a Jerusalén, hizo una evalución de la situación. Porque, una cosa es lo que te dicen de una situación, y otra lo que uno ve. Nehemías se informó bien del desafío que estaba enfrentando, y averiguó sobre su dimensión y alcance. En este punto, él determinó la cantidad de trabajadores que requeriría, las donaciones que necesitarían y cómo él podría colocar a los obreros para terminar la tarea eficientemente. 

Y la tarea eficientemente se terminó en 52 días, en los que se aprenden otras valiosas lecciones de liderazgo. Hemos visto 3 lecciones de liderazgo, y por supuesto, hay muchas otras, que podemos aprender leyendo los capítulos 3-13 de Nehemías. Hay algo claro que nos muestra ele ejmplo de Nehemías:  

Un líder es aquel que ve más de lo que otros ven.
Un líder es aquel que ve más allá de lo que otros alcanzan a ver.
Un líder es aquel que ve antes que otros.